Bloomberg Línea — Las acciones estadounidenses cerraron con avances por segunda jornada consecutiva, impulsadas por una renovada expectativa de desescalada en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, mientras el petróleo retrocedió en medio de una sesión volátil y los inversionistas evaluaron señales contradictorias desde el frente geopolítico.
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El S&P 500 avanzó 0,72%, el Nasdaq lideró con un alza de 1,16% y el Dow Jones sumó 0,48%, en un contexto en el que el apetito por el riesgo repuntó pese a la persistente incertidumbre.
El catalizador central del mercado volvió a ser la narrativa en torno a un posible fin de las hostilidades. El presidente Donald Trump afirmó que Irán habría solicitado un cese al fuego, aunque desde Teherán se rechazó esa versión.
Más allá de la veracidad de esas declaraciones, el mercado reaccionó a la posibilidad de que el conflicto, que ya cumple cinco semanas, pueda concluir en un plazo de dos a tres semanas, tal como ha sugerido la Casa Blanca. Esa expectativa ha sido suficiente para sostener el repunte reciente de los activos de riesgo.
El comportamiento sectorial reflejó ese cambio de ánimo. Las acciones de tecnología y semiconductores lideraron las ganancias, con avances destacados en empresas vinculadas a chips, mientras el sector de viajes también registró subidas ante la perspectiva de una normalización progresiva del entorno global. En contraste, el segmento energético mostró debilidad, en línea con la caída del crudo. Entre movimientos corporativos, destacó el desplome de Nike (NKE), que se hundió 15% tras entregar proyecciones consideradas decepcionantes.
En el mercado de materias primas, el petróleo operó con alta volatilidad. El West Texas Intermediate llegó a caer más de 4,8% antes de moderar las pérdidas y cerrar cerca de los US$100 por barril, mientras el Brent retrocedió alrededor de 2,3%, situándose en torno a US$101.
La dinámica refleja una tensión entre dos fuerzas: por un lado, la expectativa de una eventual reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el tránsito de cerca de 20% del crudo global; por otro, la persistencia de riesgos sobre la infraestructura energética y la duración real de las disrupciones en la oferta.
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A pesar del retroceso reciente, los precios del petróleo se mantienen aproximadamente 40% por encima de los niveles previos al conflicto, lo que sigue alimentando preocupaciones inflacionarias y presiones sobre el crecimiento global. Sin embargo, el mercado comienza a descontar que una resolución del conflicto podría aliviar parte de esas tensiones en los próximos meses.
En paralelo, el oro extendió su racha alcista y se acercó a los US$4.800 por onza, con un avance de hasta 2,7% en la sesión. El metal precioso ha recuperado atractivo como refugio en un entorno donde el foco de los inversionistas se desplaza desde el riesgo inflacionario hacia el impacto del conflicto sobre el crecimiento económico.
A ello se suma la percepción de que la Reserva Federal tendría un margen limitado para seguir endureciendo la política monetaria, lo que reduce el costo de oportunidad de mantener activos sin rendimiento como el oro.
En ese contexto, las cifras macroeconómicas aportan un telón de fondo más firme: las ventas minoristas en Estados Unidos crecieron 0,6% en febrero, por encima de lo previsto, con avances generalizados en la mayoría de categorías, mientras que las ventas subyacentes aumentaron 0,4%.
Al mismo tiempo, el empleo privado sumó 62.000 puestos en marzo, superando las estimaciones y mostrando un mercado laboral que se mantiene estable, aunque con crecimiento concentrado en sectores como salud y educación.
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“El mercado está llegando a la conclusión de que la ausencia de guerra es un escenario mucho mejor para la economía global que un conflicto prolongado”, afirmó Michael Brown, estratega sénior de Pepperstone, quien describió el reciente repunte como una mezcla de “euforia, exuberancia y alivio”. No obstante, otras voces llaman a la prudencia. “Todavía hay mucha volatilidad, el mercado sigue siendo frágil”, advirtió Remi Olu-Pitan, de Schroders.
Pese al tono positivo, varias instituciones advierten que parte del repunte reciente responde al cierre de posiciones bajistas más que a un cambio estructural en las perspectivas. Estrategas de Goldman Sachs (GS) y JPMorgan (JPM) coinciden en que los inversionistas habían apostado desde el inicio del conflicto por una resolución rápida, lo que limita el margen de sorpresa positiva.
La atención ahora se centra en el discurso que Trump ofrecerá en la noche, donde se esperan definiciones más concretas sobre el rumbo del conflicto.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar a nivel global cerró la jornada con retrocesos en un contexto de menor aversión al riesgo, en medio de señales de distensión geopolítica. Felipe Sepúlveda Soto, analista jefe de Admirals Latinoamérica, señaló que la divisa llegó a tocar su nivel más bajo en una semana.
“La baja del billete verde responde a una menor demanda por activos refugio, en medio de señales de posible desescalada en el conflicto en Medio Oriente”, dijo Sepúlveda. En esa línea, agregó que las negociaciones han “reducido las presiones sobre el petróleo y, con ello, los temores inflacionarios globales”.
En medio de ese contexto, las monedas de América Latina avanzaron. El peso chileno (USDCLP), el peso mexicano (USDMXN) y el colombiano (USDCOP) subieron, al igual que el real brasileño (USDBRL) y el sol peruano (USDPEN). El peso argentino (USDARS) se desligó y cayó.
Francesco Pesole, estratega de divisas de ING, señaló que “los mercados están haciendo otro intento de apostar por la desescalada”. Sin embargo, el analista advirtió que el mercado aún enfrenta interrogantes clave en torno al suministro energético global.
Las noticias corporativas del día:
- OpenAI cerró una megaronda de financiación por US$122.000 millones, elevando su valoración a US$852.000 millones, en una de las mayores transacciones financieras de la historia. La inversión fue liderada por Amazon (AMZN) con US$50.000 millones, junto a Nvidia (NVDA) y SoftBank con US$30.000 millones cada uno, en un contexto de fuerte apuesta global por la inteligencia artificial.
- Las exportaciones de BYD crecieron un 65% en marzo, alcanzando 120.083 unidades fuera de China, máximo en tres meses, impulsadas por el alza del petróleo derivada del conflicto en Irán, que ha favorecido la demanda de vehículos eléctricos. Sin embargo, el desempeño global sigue débil: las entregas totales cayeron cerca de un 20%, marcando siete meses consecutivos de descenso, reflejo de una desaceleración persistente en el mercado chino tras la reducción de subsidios a los EV.
- Braskem (BRKM5) está considerando solicitar protección judicial frente a acreedores, e incluso una posible reestructuración, tras un marcado deterioro financiero en los últimos meses. La decisión aún no es definitiva, pero refleja el aumento de la presión sobre su liquidez, en medio de un entorno adverso para la industria petroquímica y problemas operativos derivados de un desastre ambiental.
- Eli Lilly (LLY) anunció la adquisición de Centessa Pharmaceuticals (CNTA) por hasta US$7.800 millones, en una operación estratégica para expandirse más allá del lucrativo mercado de la obesidad hacia tratamientos para trastornos del sueño como la narcolepsia. La apuesta se centra en fármacos innovadores basados en agonistas de orexina, que han mostrado alta eficacia clínica con efectos secundarios limitados en ensayos intermedios.