Bloomberg Línea — Las acciones en Estados Unidos cerraron el martes con avances sólidos y dejaron al S&P 500 a las puertas de un nuevo máximo histórico, en una jornada marcada por un giro en el frente geopolítico. La posibilidad de que Estados Unidos e Irán retomen las negociaciones redujo la presión sobre los precios del petróleo y reactivó el apetito por el riesgo, impulsando a los principales índices bursátiles.
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El S&P 500 avanzó 1,18% al cierre hasta los 6.967,38 puntos, extendiendo el rebote iniciado ayer tras borrar las pérdidas provocadas por el conflicto en Medio Oriente y acercándose a su máximo de finales de enero de 6.978,6 puntos. El Nasdaq 100 lideró las ganancias con un alza de 1,81%, encadenando su décima sesión consecutiva en terreno positivo, su racha más larga desde 2021. El Dow Jones también acompañó el movimiento, aunque con un desempeño más moderado.
El principal catalizador de la jornada fue el retroceso en los precios del crudo, en un contexto donde crecen las expectativas de una segunda ronda de conversaciones entre Washington y Teherán. El Brent cayó 4,6% y cerró en US$94,79 por barril, mientras que el West Texas Intermediate se desplomó 7,9% hasta US$91,28.
La posibilidad de que Irán pause temporalmente sus envíos a través del estrecho de Ormuz, evitando una escalada directa con el bloqueo naval estadounidense, fue interpretada por los mercados como una señal de distensión.
Este alivio en el frente energético tuvo efectos inmediatos sobre los activos financieros. El oro repuntó cerca de 2% hasta US$4.865 la onza, apoyado tanto por la debilidad del dólar como por un ajuste en las expectativas de tasas de interés. La plata, por su parte, subió 5% hasta US$79,35, alcanzando máximos de casi un mes.
Charu Chanana, estratega jefe de inversiones de Saxo Bank, señaló que “los mercados ya se inclinaban por la idea de que la diplomacia seguiría viva en alguna forma, pero esta señal la convierte en algo más tangible y refuerza el ‘trade’ de alivio”.
En la misma línea, los estrategas de derivados de Barclays, liderados por Stefano Pascale, advirtieron que, si bien es posible una continuidad en las alzas bursátiles en el corto plazo, “esta ventana luce inherentemente inestable” dada la fragilidad del alto al fuego.
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En el frente corporativo, la temporada de resultados del primer trimestre comenzó a ganar protagonismo con señales mixtas desde el sector financiero. JPMorgan Chase (JPM) reportó ingresos récord en su negocio de trading, con un fuerte desempeño tanto en acciones como en renta fija, aunque sus acciones retrocedieron tras ajustar a la baja su previsión de ingresos por intereses para el año.
En la misma línea, Citigroup (C) destacó por alcanzar su mayor rentabilidad sobre capital tangible en cinco años, impulsada por un sólido desempeño en mercados, lo que apoyó el avance de sus acciones. En contraste, Wells Fargo (WFC) enfrenta presión, en medio de un mayor escrutinio sobre su exposición al crédito privado y señales de cautela en algunas líneas de negocio.
En paralelo, BlackRock (BLK) reportó entradas netas por US$130.000 millones en el trimestre, con un fuerte protagonismo de los ETF, que concentraron la mayor parte de los flujos. Aunque el total de activos bajo gestión retrocedió, la magnitud de las entradas refleja que los inversionistas continúan canalizando capital hacia los mercados, incluso en un contexto de alta volatilidad y tensiones geopolíticas.
La volatilidad generada por la guerra ha impulsado los ingresos de las mesas de negociación, pero al mismo tiempo genera preocupación sobre el impacto en otras líneas de negocio, especialmente en banca de inversión y crédito.
A nivel macroeconómico, los datos también aportaron cierto respaldo al mercado. La inflación mayorista en Estados Unidos se ubicó por debajo de lo previsto, a pesar del impacto del encarecimiento energético derivado del conflicto. La moderación, pese al encarecimiento previo de la energía, sugiere que las presiones inflacionarias podrían no ser tan persistentes como se temía.
Scott Helfstein, jefe de estrategia de inversión en Global X ETFs, afirmó que “las empresas siguen mostrando una resiliencia notable frente a los desafíos de cadenas de suministro, aranceles y ahora energía, lo que debería ser tranquilizador para los inversionistas”.
No obstante, desde el propio sector bancario surgen advertencias sobre los riesgos a mediano plazo. Jane Fraser, directora ejecutiva de Citigroup, señaló que una prolongación del conflicto podría intensificar las presiones inflacionarias y llevar a políticas monetarias más restrictivas.
En otros mercados, el gas natural en Estados Unidos cayó 1,1% hasta US$2,599 por millón de BTU, acumulando su quinta sesión consecutiva a la baja, afectado por la caída del petróleo y expectativas de clima templado que reducirían la demanda.
En tanto, el bitcoin (XBTUSD) avanzó hasta un máximo de cuatro semanas, alcanzando niveles cercanos a US$76.094 antes de moderarse, reflejando su comportamiento cada vez más alineado con los activos de riesgo.
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¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El índice del dólar extendió su racha negativa a siete jornadas consecutivas, su peor secuencia en dos años, en un contexto donde los mercados mantienen una marcada preferencia por las operaciones asociadas a una desescalada geopolítica.
De acuerdo con el equipo de estrategas de ING, liderado por Francesco Pesole, las señales incipientes de que el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos podría derivar en una nueva ronda de negociaciones han sido suficientes para reactivar la presión bajista sobre la divisa estadounidense.
En medio de ese contexto, las monedas de la región avanzaron en su mayoría. El peso chileno (USDCLP), el peso mexicano (USDMXN), el real brasileño (USDBRL) y el peso colombiano (USDCOP) avanzaron, mientras que el sol peruano (USDPEN) y el peso argentino (USDARS) se desligaron y cayeron.
De acuerdo con un informe del equipo de estrategia de BBVA, las divisas de la región han replicado inicialmente el comportamiento de otros activos de riesgo, comenzando la semana bajo presión, aunque posteriormente han logrado revertir las pérdidas. Monedas de países exportadores, como Colombia y Brasil, se han beneficiado.
Las noticias corporativas del día:
- El CEO de United Airlines Holdings (UAL), Scott Kirby, ha planteado a funcionarios del gobierno una posible fusión con American Airlines Group (AAL), una operación que crearía la mayor aerolínea del mundo con más de US$100.000 millones en ingresos y más de un tercio del mercado estadounidense, aunque enfrentaría fuertes riesgos regulatorios por competencia. La noticia impulsó las acciones de las empresas.
- Amazon (AMZN) acordó adquirir Globalstar (GSAT) por aproximadamente US$11.600 millones, ofreciendo US$90 por acción, una prima de 23,5%, en una operación que busca reforzar su red satelital de órbita baja y competir con Starlink de Elon Musk, que ya supera los 10 millones de usuarios y proyecta ingresos por más de US$9.000 millones este año. La compra, prevista para 2027, permitiría acelerar el despliegue frente a retrasos regulatorios y técnicos.
- Johnson & Johnson (JNJ) reportó resultados del primer trimestre por encima de lo esperado, con ganancias ajustadas de US$2,70 por acción y un crecimiento de ventas cercano a 10%, impulsado por la fuerte demanda de fármacos oncológicos como Darzalex y terapias emergentes, lo que llevó a la compañía a elevar su guía anual a ingresos entre US$100.300 millones y US$101.300 millones y utilidades por acción de US$11,45 a US$11,65.
- ASML (ASML) dejará de reportar los pedidos trimestrales, indicador clave que ha guiado el comportamiento de su acción, generando mayor incertidumbre para inversionistas en un contexto donde el título acumula un alza de 41% en 2026 y cotiza a 40 veces ganancias futuras frente a un promedio histórico de 33, mientras el mercado deberá enfocarse en ingresos y una amplia guía de crecimiento de 4% a 19%, lo que incrementa la sensibilidad ante sorpresas en resultados.
Esta historia se actualizó al cierre de los mercados.