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Bloomberg Opinión — Estas son algunas reflexiones iniciales sobre la invasión rusa de Ucrania:

  • Como siempre, sé escéptico con la información que veas (y, si estás en las redes sociales, aún más). Algunas serán erróneas porque se trata de información errónea creada deliberadamente. Algunas serán erróneas porque informar durante una acción militar siempre es difícil. Recuerda que los medios de comunicación legítimos y los buenos periodistas pueden informar de cosas que resultan ser erróneas. (Una de las formas de identificar un medio de comunicación legítimo es que corregirá los errores lo más rápidamente posible, pero los errores siguen siendo inevitables).
  • Desconfía de cualquiera que esté seguro de cómo acabará todo esto, tanto a corto como a largo plazo. Nadie sabe hoy si esta invasión será un gran éxito o un desastre total para el presidente ruso Vladimir Putin. Tampoco nadie debe estar seguro de lo que el presidente Joe Biden y los aliados de Estados Unidos podrían haber hecho de otra forma para lograr un resultado diferente. Una cosa de la que este no experto está seguro: Los expertos estadounidenses tienden a sobrestimar enormemente la influencia de EE.UU. en acontecimientos internacionales.
  • Un poco de historia relevante: El periodista James Fallows nos recuerda que no es la primera vez que la OTAN no consigue disuadir la agresión de Moscú. Fallows cita los ataques soviéticos a Hungría en 1956 y a Checoslovaquia en 1968, cuando sus gobiernos títeres parecían incapaces de detener los movimientos de liberalización; podría haber añadido la invasión de Afganistán en 1979 y la supresión de Solidaridad en 1981. Esto es claramente diferente, ya que Rusia está atacando a una democracia independiente vecina. Pero, como señala Fallows, ninguno de los presidentes estadounidenses de la época tenía intención de dar una respuesta militar directa, aunque Jimmy Carter (por ejemplo) contraatacó en 1979 con un boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú, un embargo de granos y el apoyo a un fuerte aumento del gasto en defensa.
  • Fallows señala además que “en ninguno de esos otros casos, por lo que sé, EE.UU. tuvo destacados apologistas de la acción de la URSS comparables a Trump / Carlson en estos días”. Cierto, y digno de mención. Pero también vale la pena señalar que el grueso de las respuestas republicanas han sido duramente críticas con Putin. EE.UU. puede estar más unido de lo que parece. Y la OTAN parece estar tan sólidamente unida como nunca lo ha estado, mientras que un amplio grupo de líderes mundiales se han unido para apoyar a Ucrania y oponerse a Putin.
  • Una desventaja significativa para EE.UU. durante esta crisis: un Departamento de estado que ha sido vaciado durante algún tiempo, especialmente durante la presidencia de Donald Trump. Biden comparte parte de la responsabilidad, ya que ha tardado en nominar embajadores, mientras que el Senado ha tardado en confirmar nominados no controvertidos cuando Biden ha actuado. En el Departamento del Tesoro tampoco hay un candidato a subsecretario de asuntos internacionales; Biden envió al Senado una opción para subsecretario adjunto/designado para finanzas internacionales a principios de agosto, pero ese candidato lleva esperando una votación final desde noviembre, al igual que el candidato a subsecretario de mercados financieros. Por supuesto, hay personas designadas para desempeñar esos puestos en el ínterin, pero no tienen la influencia que tendría una selección presidencial confirmada por el Senado. Y no hay nada que pueda hacerse rápidamente para compensar la experiencia perdida en la administración pública permanente.
  • El lado positivo: es un buen momento para tener lo que parece ser una Casa Blanca que funciona sin problemas y un presidente experimentado que, según todos los informes, tiene relaciones sólidas con los aliados de EE.UU. No garantiza buenas decisiones, y mucho menos buenos resultados, pero sigue siendo mucho mejor que la alternativa.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.