Cuando la “Tulipmania” de las cripto se encuentra con la economía real
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Ahora que las luminarias del mundo de las criptomonedas se han unido a las élites trotamundos en Davos (y que los apostadores arrastrados por el desplome del mercado sufren noches de insomnio) es momento de que los reguladores reflexionen sobre el impacto en el mundo real del próximo ciclo de auge y caída de las criptomonedas.

Las fintech y las aplicaciones de criptomonedas ya se han expandido rápidamente hacia el efectivo digital, los préstamos y los productos complejos que pueden parecer tan simples como una tarjeta de crédito en forma de correo electrónico. Esto ha creado canales financieros que van mucho más allá de una apuesta unidireccional en bitcoin (XBT) o Bored Apes: las plataformas de financiación descentralizada (DeFi por el inglés) ofrecen rendimientos cripto del 8% al 10% a los inversores; algunos, a su vez, financian startups en todo el mundo sin tocar los bancos. La Tulipmania (referencia de una gran burbuja de productos básicos que tuvo lugar en el siglo XVII, cuando inversores holandeses empezaron a comprar tulipanes, haciendo que sus precios alcanzaran máximos sin precedentes antes de desplomarse) se une a la economía real a velocidad de WhatsApp.

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En estos tiempos de tensión en los mercados, las recompensas que se revelan como insostenibles han dado paso a una desordenada cascada de pérdidas, lo que pone de manifiesto el inmenso desafío al que se enfrentan los responsables de formular políticas, algunos de los cuales reconocen que han dejado caer la pelota en lo que respecta a las criptomonedas.

La caída de DeFi 
El desplome de los valores y las prisas de los inversores por salir han hecho desaparecer miles de millones de DeFi
Azul: Valor total bloqueado en DeFidfd

Los fondos cripto están siendo retirados de las plataformas de préstamo, incluso de aquellos respaldadas por activos del mundo real. Un proyecto que ofrecía un rendimiento del 8% sobre la deuda tokenizada emitida por el prestamista francés Bling se ha visto afectado por reembolsos “masivos” que superan su efectivo disponible y una línea de crédito de los patrocinadores de capital de riesgo. Para uno de los inversores con los que hablé, esto significa que podría esperar meses para recuperar su dinero. Su principal motivación para invertir en primer lugar fueron las recompensas de tokens gratuitos que se han evaporado desde entonces.

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Mientras tanto, en el otro extremo de la cadena, los préstamos para el consumidor final también se han topado con un muro. Bling suspendió su servicio de adelanto de dinero en abril, cuando los reguladores tomaron medidas en el sector. Un grupo de defensa de los consumidores estimó que el costo del anticipo instantáneo a un mes de Bling equivalía a una tasa de interés anualizada del 128%, incluidas las comisiones.

Un pequeño proyecto respaldado por garantías como éste que se apresura a vender activos no es, obviamente, nada comparado con el colapso de Terra, de US$60.000 millones, que ha visto a coreanos desesperados llegar a la puerta del fundador, Do Kwon. Pero sí demuestra por qué los reguladores están nerviosos por los futuros riesgos del sistema financiero.

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Esas recompensas gratuitas y los altos rendimientos están atrayendo a las personas que menos pueden permitirse entrar a este mundo. Los datos del Banco Central Europeo (BCE) muestran que la propiedad de las criptomonedas tiene forma de U, y que los hogares con mayores y menores ingresos son más propensos a poseer criptomonedas que los del medio.

Los vínculos con el sistema financiero están creciendo a medida que los fondos de riesgo y los bancos tratan de aprovechar el potencial disruptivo de las criptomonedas: Societe Generale SA (GLE) ha estado probando los préstamos DeFi, mientras que otros están lanzando stablecoins. “Hay una sensación muy amplia dentro de la comunidad de inversores de que hay que mojar los pies”, dice el economista Eswar Prasad, autor de “El futuro del dinero”.

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Los mercados de criptomonedas tienen hoy un tamaño modesto, el valor total actual bloqueado en DeFi es de unos US$100.000 millones, o aproximadamente una sexta parte del total de las inversiones de capital riesgo del año pasado, pero ¿cómo podría verse una docena de explosiones de criptopréstamos en el futuro si el sector sigue creciendo? Una carrera por vender activos para satisfacer los reembolsos de criptomonedas podría tener enormes efectos indirectos, especialmente si se gestionan algorítmicamente a través de contratos inteligentes. Los paralelismos con el mercado de las hipotecas subprime que desencadenó un colapso financiero mundial en 2008 se dibujan con mayor frecuencia.

“Aunque los riesgos son actualmente pequeños, podrían aumentar significativamente si las plataformas comenzaran a ofrecer servicios a la economía real, en lugar de permanecer confinadas al universo de las criptomonedas”, dijo el BCE la semana pasada, señalando que el crédito a las criptomonedas en las plataformas DeFi se multiplicó por 14 en 2021.

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Los fundadores y financistas detrás de plataformas DeFi como Centrifuge o Goldfinch dicen que servir a los negocios del mundo real sigue siendo una buena noticia para las cripto. La gestión algorítmica de los proyectos y la reducción del papeleo significan el desbloqueo de las ganancias de eficiencia y el acceso al capital, argumentan, y construye una infraestructura útil de la manera en que las burbujas del mercado del pasado construyeron los ferrocarriles e Internet.

Tal vez. Pero también se trata de actividades similares a las de los bancos y les vendría bien una supervisión más parecida a la de ellos Y forman parte de una proliferación más amplia de préstamos de tecnología financiera que aún no se ha puesto a prueba en una recesión. Más que un tren de alta velocidad, esto puede parecerse a la “banca en la sombra al cuadrado”, dice el inversor en fintech Peter Lugli.

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Es de esperar que parte de esta actividad salga más a la luz como resultado de la atención institucional y regulatoria: Tal vez el siguiente paso sea que empresas como Bling se comporten más como bancos normales y que las plataformas de préstamos DeFi cuenten con fondos más centralizados y de mayor renombre que realicen la debida diligencia. Pero teniendo en cuenta que los espíritus animales tienden a volver, los reguladores sabrán que la gestión de los riesgos sólo será más difícil a partir de ahora.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Andrea González