Olaf Scholz, canciller alemán, centro izquierda, y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, centro derecha, en la cumbre de líderes de la Unión Europea (UE) y los Balcanes Occidentales en la sede del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica, el jueves 23 de junio de 2022.  Fotógrafo: Valeria Mongelli/Bloomberg
Tiempo de lectura: 3 minutos

En una cumbre celebrada ayer en Bruselas, los líderes de los 27 Estados miembros de la Unión Europea aprobaron la candidatura de Ucrania al bloque. La decisión elevará la moral de los ucranianos, que luchan por defender su democracia. Sin embargo, por ahora no está tan claro que la adhesión sea lo mejor para Europa en su conjunto.

Las razones de Ucrania para solicitarla son evidentes. Mientras el país se enfrenta a la destrucción causada por la guerra y el colapso económico, lazos más estrechos con Europa ayudarán a tranquilizar a los inversores, motivar el retorno y mantener las reformas políticas. La UE ya es un socio económico más importante para Ucrania que Rusia: representó más del 40% del comercio total del país en 2021.

PUBLICIDAD

Sin embargo, la candidatura de Ucrania presenta inmensos desafíos. El marco de adhesión de la UE exige que los países sean democracias en funcionamiento con economías de mercado y estructuras de gobierno capaces de incorporar todo el corpus legislativo de la UE. A pesar del apoyo de Occidente, Ucrania sigue siendo un país relativamente pobre en el que las reformas se han visto a menudo frustradas por altos niveles de corrupción y los intereses de los oligarcas. El gobierno del Presidente Volodymyr Zelenskiy ha avanzado en la mejora de la transparencia y la rendición de cuentas, pero incluso los partidarios más acérrimos de Kiev reconocen tardará años en reconstruir su economía y poner sus instituciones a la altura de los demás miembros de la UE.

También hay preocupaciones legítimas sobre lo que la UE puede absorber. Además de Ucrania, el bloque está estudiando las solicitudes de seis otros candidatos, entre ellos cuatro de los Balcanes. Las estructuras de toma de decisiones sobre cuestiones importantes ya rozan la disfunción, ya que muchas deben decidirse por unanimidad (se puede ver en el reciente veto de Hungría a un acuerdo sobre el impuesto de sociedades en toda la UE). Los riesgos económicos que se avecinan pueden agravar la inestabilidad crónica del proyecto. La adhesión de Ucrania también inclinaría el equilibrio de poder del bloque, lo que podría acentuar las divisiones internas: Ucrania sería el quinto miembro más grande de Europa por población, lo que le daría un gran peso en las decisiones por mayoría cualificada en el Consejo Europeo y más escaños en el Parlamento Europeo, donde el tamaño de la población es importante.

PUBLICIDAD

Una vez aprobado el inicio del proceso de adhesión, los líderes europeos deberían ser francos con Ucrania sobre el trabajo necesario antes de que el país pueda ser aprobado como miembro de pleno derecho. Integrar a un país de más de 40 millones de habitantes devastado por la guerra (con todos los derechos y expectativas de un miembro de pleno derecho) es, al menos por el momento, difícil de prever. La UE debería descartar cualquier oferta de adhesión “inmediata”, que Zelenskiy ha pedido anteriormente, y reiterar que el proceso no puede precipitarse. (El último nuevo miembro fue Croacia en 2013; sus negociaciones de adhesión duraron una década). Al tiempo que reconocen que los ucranianos luchan por los valores sobre los que se fundó la UE, los líderes europeos deberían presionar a Kiev para que refuerce el Estado de Derecho y la gobernanza y aplique reformas económicas más amplias que ayuden a Ucrania a reconstruirse de forma sostenible y a reducir su histórica dependencia de Rusia. Este proceso debería ser beneficioso para Ucrania, independientemente de cómo se desarrolle su proceso de adhesión.

De hecho, las evidentes dificultades de la candidatura ucraniana sugieren que la UE debe replantearse por completo su enfoque de la admisión de nuevos miembros. El loque necesita una geometría que dé cabida a diferentes apetitos y capacidades de integración. La propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de una comunidad política que ofrezca cooperación en áreas como la política energética y de seguridad merece ser explorada. Pasar a un sistema de este tipo proporcionaría una manera de que los países no pertenecientes a la UE se asocien con Europa más allá de los acuerdos de asociación de la UE más rígidos y centrados en el comercio (que Ucrania ya tiene).

PUBLICIDAD

“Ucrania pertenece a la familia europea”, dijo el canciller alemán Olaf Scholz en Kiev la semana pasada. Es cierto. Pero una responsabilidad familiar esencial es la honestidad. Europa debe dar a la oferta de Ucrania una audiencia justa. No debe prometer lo imposible.

Editores: Therese Raphael, Romesh Ratnesar, Timothy Lavin.

PUBLICIDAD

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Andrea González