Irán
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Bloomberg Opinión — La semana pasada me inquietaba que las demostraciones anti-régimen en Irán fracasaran si los manifestantes, principalmente jóvenes, no obtenían apoyo de los mayores, como por ejemplo de los sindicatos o de los denominados sectores moderados del Estado teocrático. Calculé que se requeriría la colaboración de tales grupos para hacer tambalear a Alí Jamenei, el implacable líder supremo de la de Irán.

Si bien los mayores todavía no han estado al nivel de las circunstancias, Jamenei y sus seguidores se han enfrentado a un grupo insospechado: las jóvenes estudiantes de escuela. Constituyen una nueva clase de desafío a un régimen que habitualmente hace frente a la oposición permitiendo la utilización de la tortura y el asesinato por parte de sus cuerpos de seguridad. ¿Se atreverá Jamenei a dirigir a sus matones contra menores de edad?

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Las manifestaciones, que ya llevan tres semanas, han derivado de una expresión de indignación por la muerte de la joven Mahsa Amini, arrestada por la policía de la moral iraní. La mayoría de las manifestaciones son de mujeres, quienes ya no se contentan con quemar sus hijabs, o pañuelos, en rechazo simbólico al estricto código de indumentaria del régimen. Ahora reclaman el desmantelamiento de toda la estructura teocrática del país.

Se han sumado a sus fuerzas las colegialas, que igualmente demandan la dimisión del régimen. Los videos de niñas enfrentándose a maestros y funcionarios en sus salones de clase están multiplicándose por las redes sociales, aunque el gobierno se empeña en restringir las transmisiones. Se oye a las niñas gritar “¡Muerte al dictador!”, y pisar los retratos de Jamenei, y hasta del ayatolá Ruhollah Jomeini, quien fundó la República Islámica.

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Incluso para un régimen con experiencia en las oscuras artes del disimulo, estos videos son difíciles de conciliar con su habitual desestimación de la disidencia como obra de actores extranjeros. Como de costumbre, Jamenei culpa de las protestas a EE.UU. e Israel, pero tendrá dificultades para explicar cómo lograron llegar a las aulas, más allá de los cuidadores designados por el estado, para contaminar las mentes de los niños.

Las manifestaciones también se han extendido por los campus universitarios de todo el país, acelerándose después de una sangrienta represión de los manifestantes en la Universidad Sharif de Teherán. Sin embargo, golpear a los estudiantes universitarios es prácticamente una rutina para el régimen, y los iraníes están muy familiarizados con las imágenes de carnicería en el campus, especialmente desde 1999, cuando Jamenei desató el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) y la milicia Basij contra los estudiantes que protestaban contra la censura.

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Pero el líder supremo nunca ha lanzado sus perros de ataque contra los niños en las escuelas, al menos todavía no. ¿Se resistirán el IRGC y Basij a golpear a los niños para que se sometan, especialmente dado el riesgo de que sus acciones sean captadas por las cámaras de los teléfonos celulares y mostradas al resto del mundo?

Deben saber que el mundo está prestando atención. En Estados Unidos, Canadá, Europa y Turquía se han realizado manifestaciones en solidaridad con los manifestantes iraníes. Su eslogan característico: “¡Mujeres! ¡Vida! ¡Libertad!”, se ha retomado en Afganistán, donde las mujeres están librando sus propias batallas contra los gobernantes misóginos.

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Los líderes mundiales también están mirando. Habiendo anunciado ya sanciones contra la policía de la moral y otros funcionarios del régimen, el presidente de EE.UU., Joe Biden, ha anunciado que impondrá “costos adicionales” a los responsables de la violencia contra los manifestantes. La Unión Europea está considerando solicitudes de sanciones de Alemania, Francia, Dinamarca, España, Italia y la República Checa.

Cualquier acción contra los escolares sin duda invitará a penas más duras, como la expulsión de diplomáticos y la exclusión de Irán de los foros internacionales. Incluso a aliados como China y Rusia les resultará difícil respaldar a Teherán en esas circunstancias.

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Pero quizás lo más preocupante para el líder supremo es que una represión contra los niños finalmente lleve a los adultos a las calles. Los niños son un problema que Jamenei no puede resolver fácilmente.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

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