Bloomberg Línea — El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, y su homólogo de El Salvador, Nayib Bukele, encabezaron este miércoles el acto de colocación de la primera piedra del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado (CACCO), una nueva cárcel de máxima seguridad ubicada en la provincia de Alajuela, al centro costarricense.
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El proyecto carcelario, que se construirá en terrenos contiguos a la cárcel La Reforma —el principal centro penitenciario del país— tendrá un costo estimado de US$35 millones y contará con cinco módulos con capacidad para 5.100 reclusos.
Según el Ejecutivo, el CACCO estará destinado a albergar a los privados de libertad más peligrosos del país y se inspira en el modelo del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, emblema de la política de seguridad de Bukele, caracterizada, entre otros aspectos, por su régimen de excepción vigente desde marzo de 2022.
La megacárcel salvadoreña fue inaugurada en enero de 2023 para alojar a presuntos pandilleros de alto rango de la MS-13 y Barrio 18, con capacidad para 40.000 internos en condiciones de aislamiento extremo, sin ventanas ni privacidad y con vigilancia intensiva.
La cárcel ha generado controversia internacional, pues además de críticas sobre violaciones a los derechos humanos y condiciones punitivas, fue utilizada para alojar a cientos de venezolanos deportados desde Estados Unidos, como parte de un acuerdo en el que Washington pagó a El Salvador para recibir a presuntos miembros de la banda Tren de Aragua.
Durante el acto oficial de este miércoles, Chaves, quien en diciembre estuvo en Costa Rica para conocer el Cecot, agradeció la presencia del mandatario salvadoreño y defendió la legitimidad de la visita, cuestionada por diferentes sectores por realizarse a semanas de las elecciones presidenciales y legislativas del 1 de febrero.
Incluso, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) rechazó un recurso de amparo que buscaba suspender la visita del presidente salvadoreño, pero recordó que las delegaciones extranjeras deben “no inmiscuirse en los asuntos internos” del Estado anfitrión.
Al respecto, Chaves calificó como “una falta de respeto que un tribunal electoral le diga a un invitado de honor ‘venga, pero pórtese bien’. Esa es una falta de respeto, señor presidente, por la cual le pido disculpas a nombre del pueblo de Costa Rica”, afirmó.
“Un gobierno paralelo”
En plena recta final de la campaña electoral costarricense, la seguridad pública se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate. El país atraviesa una ola de violencia asociada al narcotráfico, con cifras históricas de homicidios cercanas a los 900 casos en los últimos tres años, según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
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Durante su intervención, Bukele centró su discurso en la experiencia salvadoreña y en los riesgos de permitir el avance del crimen organizado. “Cuando la inseguridad avanza, se cae el trabajo, se complica la educación, se frena la economía. La gente deja de salir, los negocios cierran temprano, la inversión se va y el turismo desaparece”, sostuvo.
El mandatario salvadoreño advirtió que la delincuencia puede convertirse en “un gobierno paralelo”, al que definió como “la dictadura de las pandillas, de los criminales, de los narcos”, y aseguró que Costa Rica “está a tiempo de evitar vivir la dictadura de la criminalidad”.
Bukele también defendió los cambios estructurales impulsados por su Gobierno. “Nosotros teníamos un Estado fallido y cuando nosotros llegamos tuvimos que cambiar todo: corte, jueces, fiscales, leyes, Asamblea, en elecciones por supuesto”.













