Bloomberg Línea — Las operaciones ilícitas vinculadas a criptoactivos registraron en 2025 un salto sin precedentes.
Direcciones asociadas a actividades ilegales recibieron al menos US$154.000 millones, lo que implicó un aumento interanual del 162%, de acuerdo con un informe de Chainalysis, una firma especializada en análisis de blockchain y rastreo de transacciones con criptomonedas.
El dato refleja, según la compañía, un cambio relevante en la naturaleza de los riesgos del ecosistema cripto, ya que el crecimiento estuvo explicado en gran medida por la participación de actores estatales.
Según estimaciones de Chainalysis, algunos estados comenzaron a utilizar de forma sistemática activos digitales para eludir sanciones económicas a gran escala.
En ese marco, la firma sostiene que el foco del problema se desplazó desde delitos financieros individuales hacia cuestiones vinculadas con la seguridad nacional.
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Uno de los casos destacados fue el del token ruso A7A5, que habría canalizado alrededor de US$93.300 millones en menos de un año, siempre según los datos relevados por Chainalysis.
A esto se suman las operaciones atribuidas a Corea del Norte, que, de acuerdo con la misma fuente, habría obtenido cerca de US$2.000 millones mediante robos de criptoactivos, incluidos US$1.500 millones vinculados al ataque a la plataforma Bybit.
El informe también muestra que las stablecoins concentraron el 84% del volumen total de transacciones ilícitas.
Para Chainalysis, esta proporción no resulta excepcional, ya que replica la estructura del mercado cripto en general, donde este tipo de activos cumple un rol central en pagos y transferencias.
Otro fenómeno que ganó peso fue la expansión de redes chinas de lavado de dinero, que, según Chainalysis, operan como proveedores integrales de infraestructura criminal.
Estas organizaciones ofrecerían desde servicios de lavado hasta apoyo logístico y financiero para distintos delitos, incluidos esquemas de fraude y actividades vinculadas al financiamiento del terrorismo.
La firma también advierte sobre una mayor conexión entre criptoactivos y delitos violentos.
En su análisis, Chainalysis señala que crecieron los casos en los que las criptomonedas fueron utilizadas en situaciones de coerción física y trata de personas, lo que desafía la idea de que el crimen cripto se limita exclusivamente al entorno digital.
Pese al fuerte incremento en valores absolutos, Chainalysis subraya que las transacciones ilícitas continuaron representando menos del 1% del volumen total de operaciones con criptoactivos atribuibles.
Para la compañía, este dato permite dimensionar el fenómeno dentro del tamaño global del mercado, aunque sin minimizar los riesgos que plantea su evolución reciente.
Criptodelito y Corea del Norte
Algunos analistas consideran que el régimen norcoreano está directamente involucrado en el delito y el ejemplo que se suele citar es el ya mencionado defalco al exchange Bibyt.
En un artículo publicado recientemente pon Infobae, Chris Wong, exagente del FBI especializado en Corea del Norte explicó el presunto fenómeno. “Corea del Norte opera un modelo industrializado de robo de criptomonedas. No se trata de hackeo patrocinado por el Estado: es el propio Estado”, dijo.
“Son operaciones altamente especializadas, con objetivos estratégicos claros, combinadas con redes profesionales de lavado que garantizan que los fondos se limpien mucho antes de tocar el sistema financiero tradicional”, agregó.
Por su parte, Andrew Fierman, responsable de inteligencia de seguridad nacional de Chainalysis, detalló en un artículo publicado por Bloomberg News que “robar criptomonedas se convirtió en un mecanismo lucrativo para financiar a Corea del Norte”.













