Buenos Aires — Para que Argentina pueda empezar a crear empleo privado y asalariado de forma sostenible, el país precisa un acuerdo entre las principales fuerzas políticas que despeje los nubarrones que perciben los inversores internacionales, según Luciano Laspina, director ejecutivo de CIPPEC y ex diputado nacional del PRO por Santa Fe. “Veo más el riesgo político en la cabeza de los inversores que el riesgo macroeconómico puramente dicho”, afirmó en una entrevista con Bloomberg Línea.
Cippec realizará el lunes, 20 de abril, su Cena Anual 2026, con la presencia de unos 1.000 referentes de la política, el sector privado, la cooperación internacional, los medios de comunicación, los sindicatos y la academia.
Al ser consultado por la falta de creación de empleo en los últimos 15 años, Laspina respondió trazando un paralelo con el acuerdo que firmaron Fernando Henrique Cardoso y Luiz Inácio Lula da Silva en la transición de 2003 en Brasil, que según el economista fue lo que permitió estabilizar definitivamente la economía de ese país. Un pacto similar en la Argentina debería incluir tres compromisos centrales: la continuidad de los contratos —en particular los de deuda—, el equilibrio fiscal intertemporal y la prohibición de financiamiento monetario del fisco.
“Si tuviéramos esas tres cosas, Argentina tendría la base para tener una macroeconomía mucho más estable y probablemente la seguridad jurídica sería un subproducto de esa estabilidad”, argumentó el ex asesor económico de la campaña presidencial de la actual senadora libertaria Paticia Bullirch.
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Laspina argumentó, no obstante, que la calidad de la Justicia sigue siendo uno de los principales puntos de dolor para la Argentina a la hora de atraer inversiones. Señaló que el RIGI funcionó como un atajo eficaz al ofrecer lo que cualquier inversor tiene en otros países —seguridad jurídica, estabilidad fiscal y acceso a divisas—, pero que que no beneficia a todos los sectores y tamaños de empresas, por lo que no reemplaza la necesidad de reformas más profundas.
“Argentina tiene que trabajar muchísimo en consolidar esa seguridad jurídica, para lo cual probablemente se necesite algo más complicado aún: un acuerdo político a largo plazo entre las principales fuerzas”, reafirmó, al tiempo que subrayó: “Es obvio también que Argentina tiene que repensar su mecanismo de selección de jueces”.

“De Disney a Guantánamo, sin escala”
Laspina sostuvo que el gobierno heredó una crisis que lo obligó a avanzar simultáneamente en estabilización macroeconómica y reformas estructurales, y que esa combinación genera lo que describió como una pinza sobre la industria: la estabilización obliga a apretar la política monetaria y fiscal con la consiguiente apreciación cambiaria, mientras que la normalización del comercio expone a las empresas a mayor competencia importada. “Muchas empresas pasaron de Disney a Guantánamo sin escala”, graficó, y sostuvo que el siguiente paso no es dar protección sino proveer bienes públicos de calidad: moneda y crédito, infraestructura de escala mundial y una estructura impositiva comparable a la de los competidores.
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Sobre la dinámica del consumo, el economista describió una sociedad dual: un boom de bienes durables —autos y motos— motorizado por la clase media-alta con acceso al crédito y capacidad de desahorrar dólares, frente a un consumo masivo deprimido en supermercados y mayoristas.
Atribuyó buena parte de esa debilidad al freno del crédito que siguió a la corrida cambiaria del año pasado antes de las elecciones de medio término, que elevó la mora bancaria y dejó al financiamiento en una postura de “esperar y ver”.
Creación de empleo formal, en dos provincias
Consultado sobre el empleo privado, que la Argentina no genera en términos netos hace 15 años, Laspina advirtió que el país enfrenta un doble desafío: la reconversión productiva derivada de la apertura comercial y los primeros impactos de la inteligencia artificial. Señaló que solo Neuquén y Río Negro —las dos provincias vinculadas a Vaca Muerta— crearon empleo registrado formal en el último año, mientras que en el resto del país cayó.
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El problema, argumentó, es que los sectores más beneficiados por el modelo actual —energía, minería, agro— no son intensivos en mano de obra, mientras que los que sí lo son —industria, construcción, comercio— están golpeados y concentrados en los conurbanos de Buenos Aires, Rosario y Córdoba. “Es muy difícil crear empleos masivamente si sectores muy empleo-intensivos no levantan, y para eso es muy importante que haya una recuperación del crédito”, sostuvo.
Laspina anticipó que CIPPEC está trabajando junto con Accenture en un estudio a nivel nacional sobre las demandas laborales de los próximos 10 años, para mapear las necesidades del mercado con la oferta educativa del país. Consideró que el empleo “debería pasar a ser una política de Estado” por los desafíos que supone la transformación tecnológica y productiva en simultáneo.
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¿Actividad vs. inflación?
Sobre la política monetaria de los últimos meses, en los que las tasas reales han pasado a territorio negativo, el director de CIPPEC observa un cambio de sesgo orientado a recuperar el crédito y darle vigor a la actividad, y lo calificó como una medida adecuada.
“No está claro que implique un abandono de los objetivos antiinflacionarios, pero sí muestra foco en darle a la actividad más vigor, porque los últimos meses se caracterizaron por una caída de la recaudación en términos reales y de las transferencias de coparticipación a las provincias”, consideró, y advirtió que eso podría generar el riesgo de entrar en una espiral recesiva de la cual sea más difícil salir.
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