Pymes petroleras argentinas advierten por caída de actividad y despidos ante apertura comercial

En el sector advierten que más del 65% de las firmas industriales opera con al menos un 25% de capacidad ociosa, lo cual ya derivó en despidos

Vaca Muerta
02 de febrero, 2026 | 06:20 AM

Buenos Aires — En medio de la polémica por la licitación de los caños de un gasoducto que dejó fuera de juego a Techint y fue adjudicada a un proveedor extranjero, el sector pyme de la industria energética expuso preocupaciones respecto del rumbo del sector y aseguró que, ante la caída en la actividad, el 31% de las empresas ya reportó despidos.

La postura del Gobierno de Javier Milei subraya que Grupo Techint “habría ofrecido los caños 40% más caros”. “Aunque alguien quizás pensara que aun así debería habérseles adjudicado (de hecho esa es la lógica del compre nacional felizmente derogado), creo que eso es indefendible”, sostuvo el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.

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En redes sociales, argumentó que “caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones”.

En esa línea, el economista y autor del libro Historia del petróleo en la Argentina, Nicolás Gadano, planteó que el conflicto expuesto alrededor de la licitación debe leerse, en primer lugar, como una decisión entre empresas privadas que operan bajo las reglas vigentes: “Naturalmente, va a buscar bajar los costos todo lo que pueda, y poner en competencia a sus proveedores, como hace cualquier compañía, bajo las reglas económicas que tiene el país para buscar la mejor oferta. Y Techint hizo una oferta un poco cara”, analizó en declaraciones a Dinamo.

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Sin embargo, para los industriales del sector privado, la lectura no es tan lineal. Según explicó Leonardo Brkusic, director ejecutivo del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP), las empresas industriales atraviesan desde hace aproximadamente un año y medio una etapa de bajo nivel de actividad, caracterizada por un uso limitado de la capacidad instalada. De acuerdo con un relevamiento de la entidad respecto del cuarto trimestre de 2025, más del 65% de las firmas del sector opera con al menos un 25% de capacidad ociosa, mientras que un 16% trabaja por debajo de la mitad de su potencial productivo.

“Esta realidad contrasta con los récords de producción que suelen ser noticia. Si bien la producción está en alza, aún no existe un repunte marcado de la actividad de perforación y construcción de facilidades. Esto, sumado a la reconfiguración del mercado convencional, es lo que configura el ‘valle de activida’ que genera la alta capacidad ociosa en plantas industriales y la aparición de despidos“, explicó en diálogo con este medio el titular de la cámara que reúne a más de 250 empresas nacionales que proveen equipamiento y servicios técnicos para las industrias de Oil & Gas, minería y generación eléctrica.

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En ese sentido, sostuvo que “a este escenario se suman el ‘costo argentino’ y la amenaza de las importaciones, dos temas que toman un rol central”. “Decisiones como la compra de tubos indios por parte de SESA o de válvulas chinas por YPF demuestran que, mientras los proyectos energéticos cuentan con soporte e incentivos, la industria local no es acompañada ni desde la macro ni desde la microeconomía”, argumentó.

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En el caso de importaciones asiáticas, observamos que la competencia es directamente desigual, y se torna muy complejo competir con economías con fuertes instrumentos de promoción estatal, similares en magnitud a los beneficios que, paradójicamente, reciben los proyectos del RIGI”, indicó.

Las principales preocupaciones para el sector

Las preocupaciones del segmento se organizan en tres grandes ejes. El primero es el impacto del RIGI y las asimetrías que introduce en la competencia: “Tal como está planteado y con la posibilidad de habilitarse para la producción en el upstream, genera una ´cancha inclinada´ al favorecer importaciones sin contemplar los costos estructurales de la producción local".

“Esto crea una situación de inseguridad jurídica para las PyMEs industriales, que han invertido durante la última década para abastecer a Vaca Muerta”, resaltó.

Por otro lado, apuntó a la capacidad productiva y empleo. Según subrayó, la caída en la actividad “llevó a que el 31% de las empresas reporte despidos”. “Es siempre nuestro último recurso”, aclaró y resaltó que “el 70% de las empresas también canceló o demoró ingresos previstos de nuevo personal, reflejando la prudencia del sector frente a este contexto de baja actividad”.

Además, se refirió al costo Argentino. La Falta de Financiamiento y Presión Fiscal: El acceso al crédito productivo y capital de trabajo como herramienta es inviable económicamente. Además, la actual estructura fiscal, con impuestos distorsivos como Ingresos Brutos y otros conocidos, perjudica la competitividad local.

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El pedido a Milei de las pymes petroleras

La industria muestra números en rojo. El último reporte de Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) manifestó que “la producción y la utilización de la capacidad instalada volvieron a caer a niveles históricamente bajos consolidando la tendencia contractiva del sector”.

“Se encuentra en uno de sus niveles más bajos en términos históricos”, afirmó en su último estudio.

Por su parte, el director ejecutivo del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros subrayó: "Entendemos que es momento del Gobierno en comenzar a trabajar en un esquema de política industrial“. “El sector de proveedores para Oil&Gas genera más de 200.000 empleos directos en todo el país, superando a las petroleras y empresas de servicios en conjunto. Es un dato que no se percibe o destaca habitualmente”, remarcó.

La competencia con empresas asiáticas se convirtió así en una de las principales preocupaciones del sector. Brkusic explicó que, tras la implementación del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), se detecta una mayor presencia de proveedores internacionales —tanto chinos como indios— que ingresan al mercado con una lógica centrada casi exclusivamente en el precio. Este enfoque, advirtió, suele dejar de lado tanto las diferencias de calidad como los impactos que genera sobre la cadena local, que luego debe asumir el soporte técnico y operativo de los proyectos.

Compiten en condiciones que no son equitativas para el fabricante local, sobre todo cuando se compite por precio, ignorando el costo asociado tanto en calidad como en perjuicios a la cadena local que deberá dar soporte técnico a los proyectos”, argumentó.

Desde el GAPP plantean que el desarrollo de sectores estratégicos como la energía y la minería debería apoyarse en empleo y tecnología argentina para maximizar el valor agregado local. Según Brkusic, una apertura comercial sin una política industrial que contemple estas variables tiende a beneficiar a proveedores extranjeros en detrimento de PyMEs que llevan años invirtiendo, capacitándose y desarrollando capacidades productivas en el país.

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