Bloomberg Línea — Las finanzas públicas de Colombia atraviesan uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas. Para Corficolombiana “las finanzas públicas de Colombia están al filo del precipicio” y advirtió que el déficit fiscal de 2025 y el proyectado para 2026 son comparables a los registrados durante episodios de crisis económicas profundas como la de finales de los años noventa y la pandemia.
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La firma recordó que el gobierno suspendió el año pasado la regla fiscal hasta 2027 y sostuvo que, “sin un ajuste fiscal significativo que requiere reformas legislativas al gasto y al marco tributario, volvería a incumplirla en 2028, cuando se reactive”. En ese contexto, el advirtió que podría ser necesario “postergar su suspensión o reformarla nuevamente”.
Corficolombiana aseguró que el comportamiento reciente del mercado de deuda local evidencia la gravedad del panorama. Según el análisis, “varias referencias de los TES en pesos se negociaron a tasas superiores a 15%, sus niveles más altos en más de dos décadas”.
Aunque destacó que las Operaciones de Manejo de Deuda (OMD) del Ministerio de Hacienda redujeron el pago fiscal de intereses en 2025, advirtió que “el país está emitiendo deuda a tasas insosteniblemente elevadas que amenazan con detonar una crisis fiscal de mayores proporciones”.
Ante las críticas por el manejo de la deuda pública, Javier Cuéllar, director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, ha defendido la estrategia de manejo de deuda del Gobierno asegurando que busca reducir riesgos y bajar el costo financiero del país.
En distintas intervenciones ha explicado que Colombia “avanza en una estrategia integral de manejo de la deuda”, enfocada en “reducir riesgos y contribuir a fortalecer la sostenibilidad de las finanzas del país”.
También señaló que las recompras de bonos y la diversificación en monedas han permitido “reducir el saldo de la deuda y generar ahorros fiscales”, además de disminuir la exposición a choques externos y a la volatilidad cambiaria.
Sobre el aumento de las tasas de los TES, Cuéllar reconoció recientemente que se equivocó en sus proyecciones. “Fallé en mi pronóstico”, afirmó luego de que las tasas superaran el 14%, explicando que “en ese momento no había una política monetaria tan agresiva ni una sobrerreacción del mercado al salario mínimo”.
Así mismo defendió la estrategia actual de endeudamiento al asegurar que “posiblemente estamos en la parte alta del ciclo en términos de tasa de interés”, razón por la cual el Gobierno evita concentrar emisiones a muy largo plazo mientras espera una eventual reducción de tasas en el futuro.
El análisis de Corficolombiana estimó que las emisiones programadas en las subastas de 2026 elevarán la tasa ponderada de la deuda interna entre 0,4 y 0,8 puntos porcentuales, generando “una fuerte presión de pago de intereses para el próximo gobierno”.
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Además, calculó que el cupón promedio de la deuda interna podría cerrar 2026 “en un rango entre 10,2% y 10,6%, los niveles más altos desde 2023”.
En medio de ese escenario, afirmó que “ordenar las finanzas públicas y recuperar la sostenibilidad fiscal debe ser la prioridad máxima de la próxima administración”.
El 31 de mayo los colombianos asistirán a las urnas para elegir presidente desde el 7 de agosto. El presidente Gustavo Petro, exguerrillero marxista del M-19 no puede presentarse a la reelección. La intención de voto la lideran el izquierdista Iván Cepeda y el outsider Abelardo De la Espriella con empate técnico, mientras que la centroderechista Paloma Valencia compite por lograr un cupo en la segunda vuelta.
Corficolombiana planteó la necesidad de un ajuste de entre 3 y 4 puntos del PIB con el objetivo de generar condiciones favorables para la “remontada de la inversión”.
El informe indicó que la meta debería ser elevar la tasa de inversión hasta 22% del PIB en los próximos cuatro años, desde el actual 15,7% del PIB. “Sólo de esta forma el país podrá volver a crecer por encima del 3,5% de forma sostenible”, aseguró la entidad, que también advirtió que, por la magnitud del ajuste requerido, este “no se logrará en un solo año sino probablemente será gradual”.
Dentro de las propuestas planteadas, está “una reforma estructural del gasto enfocada en reducir partidas ineficientes” y reorientar recursos hacia inversión y reducción de brechas sociales.
El análisis señaló que el gasto del gobierno general ascendió en 2023 al 49,1% del PIB, “uno de los niveles más altos entre los países de la OCDE”, mientras que “el gasto del Gobierno Nacional Central ha crecido cinco veces más rápido que los ingresos desde 2019”.
La entidad sostuvo que “Colombia debería avanzar hacia un diseño institucional más ejecutivo, capaz de garantizar los derechos constitucionales, pero con una estructura más compacta, cohesionada y eficiente”.
En esa línea, propuso “una reestructuración que racionalice el gabinete de 19 a 12 ministerios y permita reducir en 20% los gastos de funcionamiento asociados a estas entidades”, además de eliminar el Ministerio de Igualdad “en cumplimiento del fallo de la Corte Constitucional”.
Corficolombiana también aseguró que el país necesita revisar su estructura de gasto público y “fusionar o racionalizar superintendencias, agencias y unidades”. Según el análisis, entre las medidas planteadas “se podrían lograr ajustes entre 1,5 y 2 puntos del PIB”.
En materia tributaria, el informe afirmó que “el marco tributario colombiano es un obstáculo para atraer inversión, impulsar la formalización y elevar el crecimiento potencial”.
La entidad señaló que en las últimas tres décadas el país aprobó 13 reformas tributarias y advirtió que “esta inestabilidad eleva el costo de capital, dificulta la planeación financiera de los proyectos y deteriora la percepción de riesgo país”.
El documento destacó que Colombia tiene “una tarifa estatutaria de renta corporativa de 35%, la más alta entre los países de la OCDE y la que más ha aumentado en el periodo postpandemia”.
Además, aseguró que el país “parece estar en el punto de quiebre de la curva de Laffer”, pues después de las reformas tributarias posteriores a la pandemia el recaudo “se mantuvo estable apenas por encima del 16% del PIB”.
A nivel sectorial, Corficolombiana afirmó que entre 2019 y 2024 la Tasa Efectiva de Tributación del sector minero-energético aumentó en 6,1 puntos, mientras que “su participación en el recaudo de impuesto de renta corporativo se redujo en 3,5 puntos”. Situaciones similares, indicó, se registraron en construcción, servicios públicos y el sector financiero.
Frente a este panorama, la entidad propuso “adoptar incentivos tributarios con efectos neutros o positivos sobre los ingresos del gobierno en el periodo 2026-2030”.
Entre las medidas planteadas mencionó una “deducción incremental por inversión en Activos Fijos Reales Productivos (AFRP)” y una revisión integral de la estructura tributaria para reducir gradualmente la tarifa de renta y eliminar sobretasas sectoriales.
El informe también advirtió sobre el deterioro de la percepción de riesgo del país. Corficolombiana aseguró que “los inversionistas perciben la deuda colombiana como un activo de alto riesgo”, citando como señales “las tasas de interés de los TES, la elevada prima de riesgo país y la rebaja a BB- en la calificación crediticia que realizó hace un mes la agencia Standard & Poor’s”.
Aunque reconoció que la estrategia reciente de financiamiento del Gobierno permitió reducir temporalmente la carga de intereses, la entidad afirmó que “el alivio de corto plazo no fue gratuito” y describió la estrategia como “una ‘anestesia’ frente al deterioro fiscal”.
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Según el análisis, “no hubo almuerzo gratis: parte del ahorro observado hoy podría traducirse en una mayor rigidez del gasto por intereses durante los próximos años”.
En sus conclusiones, Corficolombiana sostuvo que “el deterioro fiscal acumulado durante la última década” llevó al país “a un punto crítico: al filo del precipicio”.
También afirmó que “la sostenibilidad fiscal es la condición necesaria para reducir la prima de riesgo, recuperar el grado de inversión, volver a tasas de interés de un dígito, atraer inversión y elevar el crecimiento potencial”.
Finalmente, advirtió que “sin una acción decidida, Colombia seguirá atrapada en un círculo de bajo crecimiento, alta informalidad, deuda creciente y tasas elevadas”. Además, concluyó que “posponer las decisiones sólo hará que el ajuste futuro sea más costoso y que el país permanezca más tiempo al borde del precipicio fiscal”.