El futuro del petróleo en Colombia: Cepeda, De la Espriella y Valencia con planes antagónicos

La viabilidad fiscal y la soberanía energética de Colombia dividen las agendas de Iván Cepeda, Abelardo De la Espriella y Paloma Valencia en la carrera presidencial.

Las propuestas sobre la industria extractiva se han convertido en la piedra angular del frente económico de las campañas presidenciales de 2026, enfrentando dos visiones de país: una que busca acelerar la transición hacia un modelo sin hidrocarburos y otra que pretende maximizar la explotación de recursos fósiles para sanear las finanzas públicas.

Bloomberg Línea — Colombia enfrenta hoy una grave crisis fiscal: ingresos limitados y gastos desorbitados. De ahí que los recursos de la industria energética, la petrolera esencialmente, sean determinante para el cumplimiento del plan de Gobierno del próximo presidente, independientemente de si son los derechistas Paloma Valencia, Abelardo De la Espriella, o el izquierdista, Iván Cepeda.

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Las propuestas sobre la industria extractiva se han convertido en la piedra angular del frente económico de las campañas presidenciales de 2026, enfrentando dos visiones de país: una que busca acelerar la transición hacia un modelo sin hidrocarburos y otra que pretende maximizar la explotación de recursos fósiles para sanear las finanzas públicas.

Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro lidera la postura de ruptura con el modelo tradicional. Su plan de gobierno se centra en la “descarbonización de la economía” y la reducción de la dependencia del petróleo, el carbón y el gas.

El candidato de izquierda sostiene que el país debe realizar una transición rápida para evitar el colapso ante el declive global de los fósiles. Según sus recientes declaraciones: “Colombia debe dejar de depender de los hidrocarburos y convertir al agro y al turismo en motores de la economía nacional”.

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Para el candidato, el enfoque debe estar en reemplazar los ingresos minero-energéticos por sectores sostenibles, manteniendo la negativa a firmar nuevos contratos de exploración, tal como hizo Petro durante los últimos cuatro años.

En el extremo opuesto, Abelardo De la Espriella propone una reactivación agresiva del sector. Su estrategia se basa en utilizar el potencial de los yacimientos no convencionales para revertir el déficit fiscal.

El candidato ha sido enfático en su intención de elevar la producción mediante técnicas que han generado debate ambiental, pero que han demostrado ser exitosas en otros países de la región como Argentina.

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“Nosotros con fracking, con absoluto respeto por la norma ambiental, podemos llevar la producción a 1.300.000 barriles”, aseguró el abogado penalista y hoy candidato. Para De la Espriella, la riqueza del subsuelo es la solución a la deuda pública, afirmando que “nosotros estamos sobregirados, pero tenemos una caja fuerte llena de billete”, en referencia a las reservas de gas y petróleo no explotadas.

Paloma Valencia, por su parte, plantea una tesis de coexistencia energética bajo el lema de convertir a Colombia en una “potencia energética”.

Su propuesta defiende el uso de todos los recursos disponibles para erradicar la pobreza y fomentar la tecnología. Valencia argumenta que el país no debe renunciar a su riqueza natural: “Colombia tiene el derecho a sacar su gas, su carbón, su petróleo, su fracking y a tener todas las energías alternativas que tenemos posibilidad de tener”.

Además de la exploración petrolera, su plan incluye el desarrollo de energía eólica en la Guajira y proyectos hidroeléctricos a filo de agua, integrando los fósiles como fuente de financiación para la transición.

El debate queda así planteado entre la urgencia climática de Cepeda, el choque de producción de De la Espriella y la diversificación extractiva de Valencia, en un contexto donde el país enfrenta una caída en sus reservas y una creciente presión por la seguridad energética.

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