Bloomberg Línea — La Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, advirtió que la estrategia comercial de Estados Unidos “se está moviendo hacia acuerdos selectivos con socios de la región”, lo que genera “un riesgo directo de desventaja competitiva para Colombia en los segmentos donde hoy persiste el arancel del 10%”.
VER MÁS: “Vamos a ver qué pasa en campaña”: Gobierno reacciona a suspensión de aumento del mínimo
Según la entidad, este arancel impacta al 28% de la canasta exportadora colombiana, en un escenario donde existen “canales de diálogo abiertos y menor tensión política bilateral”.
La presidenta de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture, señaló que “si otros países de la región aseguran mejores condiciones arancelarias, Colombia enfrenta un riesgo de desplazamiento en sectores sensibles a precio y volumen, en especial en agroindustria y manufacturas ligeras. El problema no es teórico: es una brecha de costo que se refleja en decisiones de compra, reasignación de pedidos y consolidación de cadenas regionales”.
A esta dinámica se suma, según la Cámara, un ajuste en los costos de las empresas estadounidenses previsto para 2026. AmCham Colombia recordó que en 2025 el peso del arancel fue absorbido principalmente dentro de EE.UU., “88% entre empresas y consumidores”, pero advirtió que “esa absorción se está agotando y la presión tiende a moverse hacia el proveedor: renegociaciones, solicitudes de descuentos y rebates, rediseños de producto, cambios de origen y, en algunos casos, cambio de proveedor”. En ese contexto, puntualizó: “2025 fue resiliencia; 2026 será renegociación”.
La entidad también indicó que en 2026 “EE.UU. no separa economía de seguridad: prioriza infraestructura estratégica, energía, datos/redes, minerales críticos y esquemas de near/friendshoring”, lo que influye tanto en inversión como en compras y puede convertirse en fuente de “irritantes” si no hay estándares, control de riesgos y trazabilidad.
Dentro de este marco, AmCham Colombia señaló que existen sectores con oportunidades de crecimiento y consolidación si el país “alinea su oferta y fortalece cumplimiento, calidad, continuidad y entregas a tiempo”.
Entre los sectores identificados están cacao, café y sus derivados, preparaciones alimenticias, frutas y preparaciones de hortalizas y frutas, además de material eléctrico y plásticos. Según la Cámara, estos sectores combinan desempeño exportador reciente con prioridades actuales de Estados Unidos como “cadenas confiables, trazabilidad, infraestructura logística, transición energética y resiliencia de suministro”.
También se mencionan oportunidades en infraestructura estratégica —puertos y corredores—, energía y redes, así como en la agenda de near/friendshoring, donde Colombia “puede escalar en autopartes, textiles y confección, y consolidar capacidades en componentes para renovables y servicios TI/BPO/KPO, siempre que eleve estándares y reduzca riesgos para el comprador”.
VER MÁS: Las dos tareas que tendrá el nuevo gobierno para dinamizar la inversión en Colombia, según JPMorgan
No obstante, la Cámara advirtió que aprovechar estas oportunidades exige atender retos internos. Señaló que “la revaluación del peso reduce ingresos en moneda local, con impacto especial en sectores intensivos en exportación como el floricultor”, y que el aumento de costos de producción, incluido el salario mínimo y posibles costos asociados a cambios regulatorios laborales, dificulta sostener competitividad.
En paralelo, recordó que el déficit de la balanza comercial de Colombia acumulado entre enero y octubre de 2025 fue de “US$13.651,9 millones FOB, mayor que el de enero–octubre de 2024 (US$10.971,2 millones FOB)”.
En cuanto a riesgos específicos, la Cámara identificó a Guatemala como un caso donde existe “un riesgo de desplazamiento en los sectores de agroindustria y manufacturas ligeras”. Lacouture advirtió que “para Colombia, esta situación se traduce en una pérdida de competitividad-precio en sectores donde nuestro país mantiene un arancel recíproco del 10% y Guatemala no”.
Entre los sectores más expuestos mencionó confecciones, azúcares y confitería, bebidas y licores, calzado, cuero y marroquinería, así como fibras sintéticas e insumos industriales.
En el caso de El Salvador, la Cámara advirtió una consolidación de ventajas en cadenas regionales integradas. “Entre los riesgos principales para Colombia está la brecha de precio del 10 % en sectores intensivos en mano de obra y altamente sensibles a costos, así como una reasignación rápida de pedidos hacia El Salvador en compras estandarizadas y de alto volumen”, explicó Lacouture.
Indicó que las confecciones y la cadena textil enfrentan el principal foco de riesgo, además de preparaciones alimenticias, bebidas, azúcares y confitería. Incluso en productos exentos de aranceles como el café, señaló que El Salvador “gana certidumbre regulatoria y comercial”.
Más allá de estos casos, la Cámara advirtió que el avance de acuerdos preferenciales con países específicos implica “un riesgo de erosión del trato preferencial relativo para Colombia”, al pasar de competir en un entorno “neutral o con el menor arancel recíproco” a uno “asimétrico”.
Además, indicó que Estados Unidos avanza hacia “una arquitectura comercial fragmentada, basada en acuerdos bilaterales, sectoriales y pragmáticos”. En ese escenario, Lacouture puntualizó: “En este sentido, el riesgo central para Colombia es quedar por fuera de estos nuevos esquemas, por lo que mantener la competitividad exige una acción proactiva en política comercial y relacionamiento estratégico, más allá del desempeño exportador”.













