Bloomberg Línea — Morgan Stanley se mantiene cauto con los activos colombianos pese al triunfo inesperado de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial.
Consultado sobre si el resultado llevó al banco estadounidense a ponerse bullish con Colombia, Nicolás Eterovic, VP y economista para América Latina de la firma, respondió: “Todavía cautos, porque Iván Cepeda sacó 41%”, y el consenso apunta a que haber superado ese umbral lo deja en una posición competitiva.
Aún así, su propia estimación de probabilidades pasó de 50%-50% a un 70% de chances para un triunfo De la Espriella de cara a la segunda vuelta del 21 de junio.
Tras las elecciones de primera vuelta de este domingo, el dólar cayó más de 3% frente al peso colombiano este lunes. El ETF Global X MSCI de Colombia, en tanto, subió 6,6%, mientras que Ecopetrol (EC) avanzó cerca de 11,2%.
Los bonos colombianos en dólares treparon hasta 3,8% en la parte larga de la curva.
Eterovic señaló que gran parte de ese movimiento ya estaba contemplado en los escenarios previos: “Ya hicieron su rally, entonces yo creo que parcialmente ya se incorporó” el nuevo escenario.
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La aritmética de la segunda vuelta
El economista consideró que la sorpresa del domingo no fue solo la magnitud de la votación de Abelardo —un 43,7% cuando el consenso esperaba entre 20 y 25%—, sino lo que implica para la transferencia de votos.
“Uno puede asumir que ya la mayoría de los votantes [de centro derecha y derecha ya] se fueron con Abelardo”, dijo.
Incluso asumiendo que solo el 50% de los votos que efectivamente fueron para Paloma Valencia se transfieran a Abelardo el 21 de junio, y sumando las tres votaciones más bajas de centroizquierda a izquierda para Cepeda, Abelardo sigue ganando por 200.000 votos, resaltó.
Eterovic enfatizó que no puede predecir qué ocurrirá en las próximas tres semanas, pero sostuvo que la ventaja aritmética hoy parece clara.
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Sobre los cuestionamientos al resultado del preconteo por parte de Cepeda y del presidente Gustavo Petro, dijo que no ve mayores riesgos. “Las instituciones funcionan en Colombia. La mayoría de las cosas que ha tratado de hacer el presidente, cuando han sido bloqueadas, han sido acatadas”.
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El desafío fiscal: recortar 4-5 puntos del PIB
Más allá del resultado electoral, Eterovic dibujó un panorama fiscal complicado para cualquier gobierno que asuma. Estimó que Colombia necesita un ajuste de entre cuatro y cinco puntos del PIB, algo que calificó como no lograble en el corto plazo sin apoyo transversal.
“Sí creo es que pueden hacer un ajuste en torno a dos puntos del PIB y quizás proveer una trayectoria creíble hacia ese ajuste. Y eso quizás podría ser una promesa suficiente para que los mercados le den una oportunidad a Colombia”.
Consultado sobre si es posible un ajuste al estilo Milei, fue tajante. “El colombiano de la calle no está pendiente de todos estos descalabros fiscales. Están más preocupados por el PIB, la seguridad, la extorsión”, señaló, apuntando a la falta de un mandato social para recortes del gasto más contundentes.
Sobre el tipo de reforma tributaria que debería presentar el próximo presidente, sostuvo que el mercado se quedaría más tranquilo con un ajuste por el lado del gasto y advirtió que ampliar la base del impuesto a la renta personal “no es políticamente factible”.
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La herencia de Petro: gasto desbordado y operaciones de deuda agresivas
El economista de Morgan Stanley evaluó al gobierno de Petro como el que más logró implementar entre los tres gobiernos de izquierda que surgieron en los países andinos tras la pandemia, comparándolo con Gabriel Boric en Chile y Pedro Castillo en Perú.
Pero señaló que el gasto fiscal “se desbordó bastante fuerte”, que los niveles de déficit prepandemia se mantuvieron y que se enmascararon con manejos de deuda que calificó como “una bomba de tiempo” para el próximo gobierno.
¿Qué pasó con el dólar tras las elecciones?
Sobre la apreciación del peso colombiano, que acumula un rally significativo en los últimos meses, Eterovic dijo que sus modelos muestran un desalineamiento de dos desviaciones estándar respecto de su valor de equilibrio, y que el tipo de cambio debería estar más cerca de los COP$4.000 pesos que de los COP$3.500 actuales.
Atribuyó parte de esa distorsión a la repatriación forzosa de fondos de pensiones, que calificó como “represión financiera directa, de libro”, y a operaciones de deuda que si bien no son represión financiera en sentido estricto, han presionado las tasas artificialmente a la baja.
Consultado sobre la aparente paradoja de que el peso se aprecie cuando el candidato favorito promete corregir desequilibrios como la propia sobreapreciación de la moneda, Eterovic invirtió la pregunta: “Yo, más que eso, diría por qué no se aprecia más”.
Explicó que la caída de las tasas largas colombianas —en torno a 60 puntos básicos en la parte larga de la curva— refleja una reducción del premio por riesgo país, y que esa es la manera en que el mercado está leyendo el resultado: como un evento que reduce la incertidumbre política, no como el inicio de un programa de corrección cambiaria.
Las oportunidades: reformas de oferta y el sector extractivo
Para Eterovic, las principales oportunidades de un eventual gobierno de De la Espriella, en caso de confirmarse su triundo, pasan por reformas de oferta: liberar la exploración de hidrocarburos, habilitar el fracking y revertir las trabas regulatorias impuestas en los últimos años.
Pero advirtió que esas reformas toman tiempo y que un gobierno del derechista probablemente no se beneficie de la producción que genere: “Quizás el próximo gobierno después de Abelardo, con todo eso que se libere de nuevo, se va a beneficiar”.
El economista también abordó las amenazas a la independencia del Banco de la República, y comparó la presión del Ejecutivo colombiano sobre el banco central con lo que ocurrió en Turquía bajo Erdogan.
Valoró como “bastante positivo” la decisión reciente que elimina la necesidad de presencia del ministro de Hacienda para que sesione el directorio del Banrep, pero señaló que la participación del ministro con derecho a voto en el directorio “es algo que debiera probablemente revisarse, porque es una situación bastante inusual en términos del comportamiento del resto de los bancos centrales del mundo”.













