Bogotá — Sin haber cumplido aún una semana en el poder, Abelardo De la Espriella, nuevo presidente de Colombia, se ve forzado a replantear su plan de arranque incorporando con urgencia un capítulo de reconstrucción que no estaba en el radar por cuenta de un sismo de magnitud 7,4 que sacudió al país.
“El cambio más importante es que la emergencia y la reconstrucción pasan inevitablemente al primer lugar en prioridades. El énfasis estará en salvar vidas, atender damnificados y reestablecer hospitales, vías, aeropuertos, servicios públicas y vivienda”, indicó a Bloomberg Línea Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence.
Luego vendrá, agregó, una fase de reconstrucción que puede extenderse por varios años. “En definitiva, el terremoto cambia la agenda de los primeros cien días de gobierno”.
En ese mismo sentido, José Ignacio López, presidente de ANIF, dijo a Bloomberg Línea que tiene ahora la urgencia de la reconstrucción, y eso probablemente sí va a modificar en algo la propuesta en materia fiscal, porque se van a dictar más recursos para ese destino.
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Para el economista, la tragedia obliga a modificar, sin abandonar, la hoja de ruta económica que el nuevo gobierno tenía prevista, los ejes que ya estaban sobre la mesa, ajuste fiscal, recomposición del sector salud, reestructuración del sector energético y apuestas de crecimiento, deben mantenerse, dijo López, pero ahora con un ingrediente adicional que no estaba contemplado.
“Un plan de choque para atender ciudades cuya dimensión real de daño todavía no se conoce con precisión”, especificó.
El sismo de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y una profundidad cercana a los 100 kilómetros, se sintió con fuerza en Risaralda, Valle del Cauca, Caldas, Antioquia, Cundinamarca y Santander, además de percibirse en Ecuador, Panamá y Venezuela.
Las cifras preliminares hablan de más de 100 personas fallecidas, con Risaralda y Valle del Cauca concentrando la mayoría de las víctimas, cientos de heridos y desaparecidos, y daños estructurales severos en ciudades como Cali, Pereira y Manizales, donde incluso colapsó parcialmente una torre de la catedral.
El propio mandatario asumió de forma directa la coordinación de la emergencia, ordenó instalar un Puesto de Mando Unificado y desde allí declaró la situación de desastre nacional.
Esta figura, contemplada en la Ley 1523 de 2012, habilita al Ejecutivo para agilizar la contratación pública, redirigir partidas presupuestales y movilizar recursos extraordinarios hacia las zonas afectadas sin las restricciones habituales, un mecanismo que gremios como Asocapitales ya celebraron por permitir una respuesta más ágil en los departamentos golpeados.
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Aún está por definirse qué Ministerios coordinarán la estrategia en cada territorio, mientras el Gobierno nacional continúa recopilando información sobre la magnitud exacta de los daños en infraestructura, vivienda y servicios públicos.
La prueba de fuego política
Más allá de lo fiscal, el sismo también está reconfigurando la manera en que el país percibe a su nuevo presidente, según explicó Carlos Arias, doctor en Psicología Política.
Para el consultor, lo que está ocurriendo responde a un fenómeno bien documentado en la comunicación política: el llamado rally around the flag, o “unión alrededor de la bandera”, el mismo mecanismo que se activó durante la pandemia, cuando la ciudadanía se agrupó en torno a quien encarnaba el liderazgo institucional.
En este caso, explicó, De la Espriella “va a levantar la bandera de la protección, del cuidado y de la prevención”, y buena parte del país girará alrededor de ese mensaje durante los próximos meses.
Arias advirtió que la magnitud de los destrozos en ciudades como Cali, Medellín, Manizales, Pereira, el Eje Cafetero, el Chocó y varias periferias de Bogotá hará que gran parte de la gestión pública y comunicacional del mandatario, al menos durante sus primeras semanas de gobierno, esté marcada por la atención de esta emergencia.
Sin embargo, el experto fue claro en que este fenómeno de cohesión no reemplazará las banderas estructurales que ya definían la agenda presidencial. Según su análisis, la seguridad, la salud y la lucha contra la corrupción seguirán siendo las prioridades centrales del gobierno, aunque ahora deberán convivir, y en cierta medida subordinarse temporalmente, a la atención de la coyuntura sísmica.
El reto fiscal
Signum Global Advisors considera que la emergencia puede reforzar inicialmente la posición política de De la Espriella, al desplazar la atención de la polarización electoral, y poner el foco sobre su capacidad para liderar la respuesta del Estado.
Para Rafael Ch, socio y analista sénior para Latinoamérica y Mercados Emergentes de Signum, “políticamente, es probable que el terremoto tenga un efecto positivo, fortaleciendo la luna de miel inicial de Abelardo”.
La consultora considera que una respuesta efectiva también podría consolidar el respaldo al presidente en varias de las zonas afectadas.El mayor desafío aparece en las cuentas públicas. Signum ya esperaba que el Gobierno tuviera dificultades para cumplir su ajuste fiscal y ahora considera que el sismo reduce todavía más ese margen.
“El terremoto añade otra razón por la que seguimos creyendo que Abelardo probablemente quedará muy por debajo del objetivo de consolidación del Gobierno de aproximadamente 3% del PIB”, señala el informe.
La dimensión del reto fiscal ya era considerable antes de la emergencia. Felipe Hernández, analista de Bloomberg Economics, calcula que el déficit del Gobierno central superará el 7% del PIB este año y podría ampliarse en 2027.
Frente al límite establecido por el marco fiscal, eso implicaría un ajuste necesario equivalente a entre 4% y 5% del PIB.
Ese esfuerzo resulta especialmente complejo, porque buena parte del presupuesto está comprometida en servicio de la deuda, pensiones, transferencias establecidas por ley y otras obligaciones.
Al mismo tiempo, aumentan las necesidades de recursos para salud, pensiones, seguridad y transferencias a los gobiernos locales, lo que deja menos espacio para recortar el gasto en el corto plazo.
La reconstrucción tras el sismo agrega otra presión a esa ecuación. Los daños en infraestructura y las necesidades de asistencia pueden exigir recursos adicionales, mientras recortes de mayor magnitud serían más difíciles de ejecutar en medio de la emergencia.
Signum estima que el Gobierno podría terminar realizando cerca de la mitad del ajuste fiscal que inicialmente se había propuesto.













