Bernardo Arévalo rinde cuentas tras dos años de gobierno en Guatemala

El mandatario destacó ante el Congreso los principales logros de su gestión y reafirmó la necesidad de compromiso compartido y fortalecimiento democrático en Guatemala.

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El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, presentó el Segundo Informe Presidencial ante el Congreso de la República en Sesión Solemne el 14 de enero de 2026.
15 de enero, 2026 | 12:43 PM

Bloomberg Línea — El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, cumplió el miércoles dos años en el cargo, en medio de una caída en su popularidad, las tensiones persistentes con el Ministerio Público y crecientes desafíos en materia de seguridad.

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Según la encuestadora CID-Gallup, la aprobación del mandatario cayó del 54% en 2024 al 31% en septiembre de 2025, mientras que la desaprobación subió del 30% al 64% en el mismo período. El desgaste coincide con la prolongada confrontación entre el Ejecutivo y la fiscal general, Consuelo Porras, a quien Arévalo ha señalado como su principal antagonista, sin lograr aún su relevo, previsto por ley para mayo próximo.

Durante la presentación del Segundo Informe Presidencial ante el Congreso de la República, el gobernante reconoció que “aún enfrentamos desafíos importantes”, pero sostuvo que en estos dos años “el pueblo y el gobierno de Guatemala han trabajado juntos para cuidar y fortalecer su libertad”, pese a los “tropiezos, contratiempos y amenazas” enfrentados desde el inicio de su mandato.

Arévalo llegó al poder en 2024 con un discurso anticorrupción, pero su administración ha operado bajo la presión del Ministerio Público, que ha impulsado procesos judiciales contra líderes indígenas, fiscales y el periodista José Rubén Zamora.

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En su mensaje, el mandatario de corriente progresista apeló a los resultados de su gestión como respuesta a las críticas. “El pueblo de Guatemala puede tener la tranquilidad de que sus recursos se están invirtiendo para que toda la población pueda ejercer ese derecho a mejorar la vida individual y colectiva”, afirmó.

Arévalo aseguró que su gobierno escuchó a “padres y madres que ya no podían soportar las condiciones en que estudiaban sus hijos” y respondió con el remozamiento de más de 22.000 centros educativos en dos años, además de la contratación de cerca de 13.000 nuevos maestros para ampliar la cobertura educativa.

Con estas acciones, “afirmamos que la educación es un derecho universal y no como ha sido hasta ahora únicamente un privilegio”, sostuvo.

También destacó programas como “Mano a Mano”, con el que se sustituyeron pisos de tierra por cemento en 50.000 hogares, permitiendo declarar a 11 municipios libres de esta condición. “Estamos haciendo de la dignidad una realidad concreta para muchísimas personas que antes estaban condenadas a la precariedad y a la indiferencia”.

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Economía y seguridad

En materia económica, el presidente subrayó que Guatemala cerró 2025 con un crecimiento del 4,1% y defendió el incremento del 10% al salario mínimo, al señalar que el empleo formal creció un 5,2%. “Pudimos desmentir los temores que acompañaron decisiones justas que durante años fueron postergadas”, afirmó.

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Sobre seguridad, Arévalo reconoció que el primer semestre de 2025 registró un “grave aumento” de la violencia homicida, aunque aseguró que la tendencia cambió en la segunda mitad del año gracias a patrullajes combinados entre la Policía Nacional Civil y el Ejército.

No obstante, admitió que “no es suficiente y por eso vamos a redoblar los esfuerzos para responder y hacer que cada día Guatemala la población guatemalteca pueda vivir en un entorno más seguro y más pacífico”.

En el tramo final de su discurso, el mandatario dijo que 2026 será un año decisivo para la democracia guatemalteca, con la renovación de autoridades en el Ministerio Público, el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Constitucionalidad y la Contraloría General de Cuentas. “Guatemala se encuentra en un punto de inflexión”, señaló, al afirmar que el país debe decidir entre “despegar hacia un futuro de mayor libertad y prosperidad” o “retroceder hacia un pasado oscuro de autoritarismo y corrupción”.

“Las decisiones que tomemos ahora serán juzgadas por la ciudadanía que volverá a las urnas en 2027”, dijo Arévalo, en un llamado al Congreso a acompañar las reformas pendientes y a priorizar el bien común “sobre los intereses individuales”.

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