Bloomberg — Banco de México puede trazar una política monetaria independiente de la Reserva Federal, ya que la economía local se enfrenta a unas condiciones diferentes a las de Estados Unidos, afirmó la gobernadora Victoria Rodríguez en una entrevista.
La Fed se enfrenta a un mercado laboral sólido y a presiones sobre los precios al consumo derivadas de una demanda robusta y de unos mayores costes energéticos, señaló Rodríguez. Por el contrario, la economía mexicana opera con capacidad ociosa, y las medidas del Gobierno han amortiguado el impacto interno de las crisis energéticas provocadas por la guerra de Irán.
“La política monetaria en México no tiene por qué reaccionar de forma mecánica a los ajustes previstos en el tipo de interés de los fondos federales”, señaló. Banxico, como se conoce al banco central, evalúa las perspectivas de inflación en su conjunto, incluyendo la actividad interna, las expectativas, las fluctuaciones del tipo de cambio y las condiciones financieras.
“Lo que queríamos destacar es lo que ya hacemos en cada reunión de política monetaria: evaluamos las perspectivas y toda la información disponible en su conjunto, en lugar de centrarnos en un único dato”, afirmó Rodríguez. “La economía mexicana no se enfrenta a las mismas presiones que las de Estados Unidos”.

Banxico decidió la semana pasada mantener su tasa de interés de referencia sin cambios, en el 6,5%, por tercera reunión consecutiva. No obstante, los responsables de la política monetaria dejaron abierta la posibilidad de una futura relajación al eliminar de sus comunicados la formulación utilizada en declaraciones anteriores que sugería que los costos de financiación se mantendrían en su nivel actual.
Las próximas decisiones sobre las tasas de interés dependerán del ritmo de la desinflación y del comportamiento previsto de los factores que influyen en los precios al consumo, señaló Rodríguez. Los responsables de la política monetaria prestarán especial atención al efecto de transmisión del tipo de cambio al costo de la vida, al grado de holgura económica y a las expectativas de inflación.
Añadió que Banxico tiene la intención de ofrecer más detalles sobre los factores que podrían condicionar los futuros movimientos de las tasas de interés, en lugar de dar a entender una respuesta automática a la Fed.
Tipo de cambio
El peso mexicano se ha depreciado alrededor de un 5% frente al dólar en el último mes, lo que supone la mayor caída entre las monedas de los mercados emergentes. El tipo de cambio ha oscilado debido a la volatilidad de los mercados financieros mundiales y a las perturbaciones en los precios de la energía.
A este respecto, Rodríguez señaló que el régimen de tipo de cambio flexible de México ayuda a absorber los choques externos, permitiendo que parte de su impacto se refleje en el tipo de cambio en lugar de en la economía en general.
Banxico considera que el riesgo de que esas fluctuaciones del peso se conviertan en una nueva fuente importante de presión sobre los precios es limitado, señaló Rodríguez, haciendo hincapié en la transmisión relativamente baja de la moneda a los precios al consumo, sobre todo mientras la economía cuente con capacidad ociosa. Las expectativas de inflación también permanecen ancladas gracias a la confianza en el compromiso del banco central con la estabilidad de precios, añadió.

Los precios al consumo de México se mantienen por encima del objetivo del 3%, que cuenta con un margen de tolerancia de más o menos un punto porcentual. La inflación interanual se aceleró hasta el 3,42% a principios de septiembre, mientras que el índice subyacente -que excluye los costos volátiles de los alimentos y la energía y es objeto de especial atención por parte de los responsables políticos- se situó en el 3,79%.
“La inflación se ha comportado en línea con nuestras expectativas”, afirmó Rodríguez. “Hemos seguido observando un descenso de la inflación de los bienes, mientras que la de los servicios persiste, aunque a un ritmo más gradual”.
El banco central prevé que los precios se moderen gradualmente hasta alcanzar su objetivo en el último trimestre del próximo año. Banxico también ha elevado su previsión de crecimiento económico para 2026 del 1,1% al 1,5%, al tiempo que mantiene que factores como la moderación de la demanda deberían limitar las presiones inflacionistas.
“Nuestra previsión se mantiene y sigue indicando un descenso gradual de la inflación hacia el objetivo”, señaló Rodríguez. “Nuestra orientación de política monetaria ha sido -y seguirá siendo- coherente con ese objetivo”.
--Con la colaboración de Alex Vásquez y Robert Jameson.













