Bloomberg Línea — El Super Bowl LX, que enfrenta a los Seattle Seahawks y a los New England Patriots este domingo en el Levi’s Stadium, no se limita al resultado que marque el tablero. El partido funciona como la jugada inicial de un engranaje económico que activa ingresos publicitarios, consumo, apuestas, plataformas digitales y marcas globales, con efectos visibles en balances corporativos y en la lectura que hacen los mercados financieros.
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Aunque California proyecta un impacto regional cercano a US$500 millones, ese dato apenas representa el calentamiento previo. La verdadera acción se despliega fuera del estadio, donde el Super Bowl actúa como un activo económico transversal que concentra audiencias, acelera flujos de ingresos y redefine estrategias empresariales en medios, consumo masivo, tecnología y entretenimiento.
El partido “puede aportar hasta US$850 millones y aumentar los ingresos publicitarios de NBC, de Comcast, según el análisis de Bloomberg Intelligence que refleja el potencial de altos índices de audiencia, récord de espectadores, inventario publicitario agotado y un espectáculo de medio tiempo popular liderado por Bad Bunny”, señalan Brian Egger y Poonam Goyal, analistas de Bloomberg Intelligence.
Ese volumen de ingresos se condensa en apenas unas horas de transmisión, como un ataque que avanza el campo completo en una sola serie ofensiva, pero sus implicaciones se extienden a lo largo de todo el año fiscal para varias compañías cotizadas, que utilizan el evento como plataforma para monetizar audiencias, reforzar marcas y sostener narrativas de crecimiento ante los inversionistas.
El negocio publicitario y la audiencia como activo financiero
Para Comcast (CMCSA), propietaria de NBC, el Super Bowl representa una concentración excepcional de ingresos publicitarios, una jugada diseñada para maximizar cada yarda de atención del espectador. Los US$850 millones que calcula Bloomberg Intelligence están impulsados por anuncios de 30 segundos que llegaron a cotizarse en US$10 millones y por una audiencia cercana a los 125 millones de espectadores.
Este dinero, según los expertos Geetha Ranganathan y Raveeno Douglas, “supondría un impulso significativo a los ingresos publicitarios” de la compañía. La cifra supera los registros históricos del evento y confirma que el fútbol americano sigue siendo el ancla que mantiene en pie el modelo financiero de la televisión tradicional en Estados Unidos.
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El atractivo no se limita a la señal lineal. La transmisión en Peacock y Telemundo amplía el alcance demográfico y refuerza la estrategia multiplataforma del grupo, como si la ofensiva se desplegara en formaciones distintas para no perder terreno. “Con aproximadamente 125 millones de espectadores, el Super Bowl ofrece un alcance sin precedentes”, añaden los analistas, en una referencia directa al valor del evento como activo de distribución publicitaria.
Este dominio explica por qué la NFL se mantiene como la pieza de contenido más valiosa para los grandes grupos mediáticos. “La NFL genera alrededor de US$6.000 millones en ingresos publicitarios para sus socios mediáticos durante la temporada regular y los playoffs, además de US$800 a US$850 millones por el Super Bowl”, agregan Ranganathan y Douglas.
Apuestas, regulación y consumo masivo
El efecto económico del Super Bowl también se traslada al sector de las apuestas. La American Gaming Association (AGA) estima que los estadounidenses apostarán un récord de US$1.760 millones de forma legal en el Super Bowl LX, una cifra que confirma la integración del juego regulado en la experiencia del evento.
“Ningún evento une a los aficionados como el Super Bowl, y esta cifra récord demuestra cuánto disfrutan los estadounidenses de las apuestas deportivas como parte de la experiencia”, afirmó Bill Miller, presidente y director ejecutivo de AGA.
Para Bloomberg Intelligence, el volumen será sólido, aunque con matices. “DraftKings (DKNG) y FanDuel deberían registrar un volumen robusto de apuestas en el Super Bowl LX, respaldado por el regreso de Seattle después de una ausencia de 12 años”, escribe Margot Wentzel, analista de apuestas y alojamiento. Sin embargo, el crecimiento del handle podría ser más moderado debido a un favorito claro y a una expansión más lenta de nuevos mercados regulados, un escenario que reduce la incertidumbre y, con ella, el incentivo a apostar.
El contexto regulatorio también pesa en las perspectivas del sector. “Un fallo judicial del 20 de enero que permite a Massachusetts impedir que Kalshi opere allí sin una licencia de juego llegó en un momento oportuno para DraftKings y FanDuel”, señala Elliott Z. Stein, analista de litigios de Bloomberg Intelligence, en referencia a la competencia emergente de los mercados de predicción. Para las casas de apuestas tradicionales, la decisión funciona como una defensa que cierra espacios en un momento clave del partido.
En paralelo, el consumo masivo vinculado al evento mantiene una trayectoria de crecimiento más contenida. Jennifer Bartashus, analista de Bloomberg Intelligence, estima que las ventas de alimentos y bebidas relacionadas con el Super Bowl aumentarán 3% hasta US$9.800 millones, por debajo del crecimiento del 11,3% registrado el año anterior.
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El cambio en el patrón de consumo favorece a las marcas blancas y a los supermercados. “Los productos de marca privada de Walmart (WMT), Kroger (KR), Albertsons (ACI), Target (TGT) y Costco (COST) podrían alcanzar US$782 millones”, indica Bartashus, en un contexto de consumidores más sensibles al precio. Aun así, gigantes como PepsiCo (PEP), Kraft Heinz (KHC) y McCormick (MKC) mantienen presencia mediante promociones que buscan capturar cada punto posible en un mercado más competitivo.
Durante la temporada 2025-2026, el gasto en alimentos y bebidas durante los playoffs de la NFL podría alcanzar los US$45 millones, impulsado por un consumo promedio estimado de US$50 por fanático en cada partido, según proyecciones de la Federación Nacional de Minoristas (NRF). Aunque no se especifica el desembolso promedio por asistente, una encuesta de Oracle (2019) reveló que el 76% de los espectadores compró alimentos o bebidas en el recinto deportivo, lo que refuerza el peso estratégico del negocio de catering en eventos masivos como la NFL.
En la carrera por capitalizar el negocio del catering deportivo, Compass Group y Aramark se disputan los contratos más lucrativos dentro de los estadios de la NFL, mientras Sodexo queda rezagada en la actual temporada.
Compass (COMP) se posicionó con fuerza al operar el Super Bowl 2025 en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, parte del área metropolitana de San Francisco, además de gestionar partidos clave de playoffs, lo que podría generarle ingresos adicionales por US$17 millones, un crecimiento interanual del 155 %. Aramark, aunque con presencia en equipos como los Denver Broncos, mantiene una participación más limitada.
Marcas, entretenimiento y el valor del espectáculo
El Super Bowl también funciona como un escaparate para marcas globales, incluso cuando no compran espacios publicitarios tradicionales. Nike (NKE) se beneficia de una visibilidad estructural gracias a su contrato de uniformes con la NFL hasta 2038.
“El amplio atractivo del Super Bowl y la fuerte audiencia prevista proporcionan a Nike una exposición significativa, ya que todos los uniformes en el campo presentan su logotipo”, señala Sydney Goodman, analista de retail de Bloomberg Intelligence. Esa presencia equivale a una publicidad constante durante todo el partido, sin necesidad de salir al campo con un anuncio propio.
Durante la edición anterior, la compañía registró más tiempo en pantalla que cualquier otra marca, lo que se tradujo en un valor publicitario estimado de US$394 millones, basado en tarifas estándar de anuncios de 30 segundos según Guideline, cifra impulsada además por un comercial centrado en atletas femeninas. Este año, Nike optará por cambiar su presupuesto de marketing a eventos globales como los Juegos Olímpicos de Invierno y la Copa Mundial de la FIFA, en línea con su renovada estrategia de ofensiva deportiva.
El contraste se observa en Adidas. “Sin atletas destacados de Adidas en el Super Bowl de este año, la demanda de su calzado y ropa de fútbol podría ser más débil”, advierte Goodman, en referencia a la ausencia de Patrick Mahomes y al impacto que su figura había tenido en ediciones anteriores.
En general, la NFL se consolida como la liga deportiva más valiosa de Estados Unidos en términos de ingresos por patrocinio, al alcanzar los US$2.500 millones en 2025, según datos de SponsorUnited y Sportico. Esta cifra representa un crecimiento interanual del 6% y supera ampliamente los ingresos de otras ligas como la MLB (US$1.800 millones), la NBA (US$1.500 millones), la NHL (US$1.400 millones) y la MLS (US$700 millones).
El espectáculo de medio tiempo añade otra capa económica. Apple (AAPL) Music patrocina por cuarto año consecutivo el Halftime Show, protagonizado por Bad Bunny, como parte de su campaña Road to Halftime. La experiencia demuestra que esta exposición tiene efectos inmediatos en plataformas digitales.
Las reproducciones de los artistas del show suelen aumentar entre 390% y más de 400% tras la actuación, con casos de incrementos superiores al 800% en ventas digitales, lo que convierte al medio tiempo en una jugada de alto impacto para la monetización del catálogo musical.
Así, el Super Bowl se asemeja a un partido que se decide tanto en el campo como en las oficinas corporativas. Desde la publicidad televisiva hasta el streaming, desde las apuestas reguladas hasta el consumo de snacks y la música digital, el evento consolida su papel como un motor económico que trasciende el marcador final. Para los mercados, la clave no está solo en quién levanta el trofeo, sino en qué empresas logran avanzar el balón de los ingresos y proteger su posición hasta el cierre del ejercicio fiscal.













