Bloomberg Línea — La transición de poder en Venezuela luego de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no ha reducido la percepción de riesgo sobre los instrumentos de deuda del país. Moody’s advirtió que el perfil crediticio de la nación caribeña sigue siendo frágil, con una carga de impagos acumulados desde 2017 que continúa en aumento y sin avances concretos hacia una reestructuración.
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“Continuamos asignando una calificación C con perspectiva estable a un número limitado de bonos senior no garantizados en moneda extranjera, reflejando el default prolongado y la falta de progreso en la reestructuración de la deuda”, según el informe de Moody’s.
El perfil crediticio soberano de Venezuela permanece estancado en una zona de alto riesgo. Desde que el país incurrió en default en noviembre de 2017, los compromisos impagos continúan en expansión sin señales de resolución en el horizonte. Moody’s mantiene la calificación más baja posible dentro de su escala para ciertos instrumentos de deuda venezolana.
Persistencia del riesgo soberano y geopolítico
El informe de Moody’s señala que, aunque la remoción de Maduro y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina no representa un cambio radical en el esquema institucional, la estabilidad política del país sigue comprometida. La calificadora advierte sobre el riesgo de fracturas internas en las estructuras de poder, con posibles consecuencias regionales en materia migratoria, económica y de gobernabilidad.

“La gobernanza y la estabilidad de Venezuela son precarias, y una posible ruptura dentro de las diferentes facciones del poder podría resultar en una turbulencia económica y política, con efectos en cascada en toda la región”, señala el informe.
Los montos adeudados por concepto de intereses no pagados sobre los bonos globales alcanzan los US$22.100 millones. A eso se suman otros US$15.100 millones correspondientes al principal no amortizado, lo que lleva el total acumulado de atrasos a US$37.200 millones.
“Estos valores continuarán acumulándose hasta la conclusión de una reestructuración integral”, según Moody’s.
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En el plano internacional, la calificadora considera que la acción estadounidense constituye una inflexión en su política exterior en América Latina. “La operación unilateral de Estados Unidos en Venezuela marca un giro decisivo hacia un enfoque más intervencionista y menos restringido en los asuntos globales”, explicó la agencia.
La posibilidad de una escalada en los flujos migratorios hacia Colombia, Perú, Chile, Brasil y Argentina podría tensar las finanzas públicas y los sistemas sociales de esos países. La calificadora también mencionó la vulnerabilidad de países como Cuba, cuyo abastecimiento energético depende en gran parte del crudo y alimentos exportados por Venezuela.
Exposición crediticia, bancaria y empresarial limitada
Pese a la magnitud del evento político, Moody’s considera que el impacto inmediato sobre bancos y empresas no petroleras es acotado. “La exposición de las empresas no financieras a Venezuela sigue siendo limitada”, sostiene la calificadora.

De acuerdo con el informe, “pocos bancos extranjeros o empresas no petroleras calificadas tienen exposición significativa a Venezuela”. En el caso de la banca latinoamericana, Moody’s afirma que “los bancos colombianos tienen exposición pequeña a préstamos en Venezuela” y que “no esperamos implicaciones crediticias materiales para el sector de infraestructura de Colombia derivadas de los recientes eventos en el país vecino”.
Incluso en sectores con alguna presencia operativa, como alimentación o bebidas, el riesgo es contenido. “Los productores de proteína como JBS y BRF se limitan a exportaciones de aves a Venezuela, lo que representa menos del 0,5% de sus ingresos”, indicó Moody’s. En el caso de Coca-Cola FEMSA, la agencia precisó que “las operaciones de la compañía, no consolidadas desde 2017, siguen funcionando en un entorno muy restringido y de alto riesgo, pero el negocio es irrelevante para la calidad general del perfil crediticio de KOF”.
Respecto a la banca privada venezolana, Moody’s destacó que las principales entidades han desarrollado franquicias en el exterior desvinculadas de sus matrices. “Los accionistas de los principales bancos privados de Venezuela, como Mercantil y Banesco, han establecido franquicias bancarias en Florida, Panamá, España y República Dominicana, que están aisladas de sus operaciones originales en Venezuela”, señaló la agencia.
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El petróleo como factor estructural, no coyuntural
Moody’s considera que la situación energética en Venezuela seguirá condicionada por factores estructurales, lo que limita su capacidad de recuperación en el corto plazo. La calificadora destacó que “la producción actual se mantiene muy por debajo de los picos históricos, en torno a 1,1 millones de barriles diarios, menos de 1% de la oferta global”.
“La producción significativa requeriría años de inversión y reconstrucción operativa”, advirtió Moody’s, al tiempo que precisó que cualquier efecto sobre los precios internacionales del crudo sería marginal.
En cuanto a los posibles efectos positivos sobre las refinerías estadounidenses, Moody’s señaló que “cualquier petróleo venezolano adicional que llegue a Estados Unidos impactará los precios del petróleo pesado, beneficiando moderadamente a las refinerías de la Costa del Golfo”.

También se refirió a los desafíos contractuales que enfrentan petroleras con operaciones residuales en el país. “La atracción de Venezuela para grandes inversiones dependerá de una mejora sostenida y plurianual de la situación de seguridad del país y de la confianza en el cumplimiento de los contratos”, explicó la agencia.
El informe también advirtió sobre los riesgos para empresas con cuentas por cobrar pendientes con PDVSA. “Repsol y Eni mantienen operaciones limitadas de petróleo y gas en Venezuela y tienen alrededor de US$6.000 millones en cuentas por cobrar combinadas de PDVSA. Si Venezuela o PDVSA no pueden realizar estos pagos, ambas compañías podrían necesitar registrar amortizaciones de estos créditos, aunque el impacto en la calidad de su perfil crediticio sería limitado”, detalló Moody’s.
En el mediano plazo, el informe no anticipa un retorno inmediato de Venezuela como actor relevante en el mercado global de crudo. “Las restricciones de infraestructura en oleoductos, unidades de mejoramiento y puertos, combinadas con incertidumbres relacionadas con la seguridad, el marco legal y la gobernanza, reducen la viabilidad de un aumento de producción”, puntualizó la calificadora.













