Bloomberg Línea — América Latina avanza hacia una política monetaria a dos velocidades. ING identifica margen para bajar las tasas en Colombia y, con más restricciones, en Brasil, mientras México y Chile enfrentan una presión distinta: sus colchones de tasas son nulos o negativos y el mercado apunta a eventuales alzas.
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La diferencia parte del grado de protección que cada banco central ha construido frente a la inflación, la Reserva Federal y sus propias monedas. Colombia lidera con un colchón de tasas de 4,1%, seguida por Brasil, con 3,6%. México está en cero y Chile registra un saldo negativo de 0,4%.
El cálculo de ING compara tres variables con sus promedios de 15 años: el diferencial frente a la Fed, la tasa real doméstica y el diferencial de tasas reales con Estados Unidos. Un resultado positivo supone protección; uno negativo indica una política relativamente laxa. El comportamiento cambiario funciona como una capa adicional.
“Colombia y Brasil han construido grandes colchones de tasas. De los dos, Colombia está mejor preparada para eventuales recortes”, sostiene ING. En el otro extremo, “México y Chile tienen colchones de tasas entre cero y negativos. Ambos están preparados por el mercado para eventuales alzas”.
Colombia acumula el mayor margen para bajar tasas
El Banco de la República presenta el mayor colchón entre las cuatro economías analizadas, con 4,1%, prácticamente el nivel más alto de los 15 años que cubre el modelo. Su última subida, de 75 puntos básicos, llevó la tasa de política monetaria al 12%.
Para ING, esa decisión reforzó una protección que ya era considerable. El mercado incorpora al menos una reversión de esos 75 puntos básicos y la curva entre los bonos a dos y diez años, invertida en 97 puntos básicos, anticipa recortes de al menos otros 100 puntos básicos.
La inflación, sin embargo, sigue siendo el principal obstáculo. Se mantiene en 6%, mientras las expectativas de inflación implícitas a cuatro años han bajado, aunque permanecen ligeramente por encima de ese nivel. Por eso, el margen estadístico para recortar no implica necesariamente que el movimiento sea inmediato.
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A la vez, la apreciación del peso (USDCOP) ha endurecido las condiciones monetarias. ING calcula que el movimiento de la moneda durante los últimos 18 meses equivale a un incremento de tasas de 3,7%. En términos simples, una moneda más fuerte contiene parte de las presiones inflacionarias y reduce la necesidad de utilizar únicamente las tasas.
“El peso está pidiendo a gritos un recorte, pero por ahora solo tendrá éxito en evitar más subidas”, afirma ING. Aun así, la entidad considera sobre las tasas que “el próximo movimiento es mucho más probable que sea a la baja que al alza” y estima espacio para una reducción acumulada de 200 puntos básicos.
Brasil también dispone de un colchón amplio, de 3,6%, con una tasa de política monetaria del 14%. Esta se encuentra 10,4 puntos porcentuales por encima de la tasa de fondos federales, mientras las posiciones brasileñas sin exposición a duración acumulan un alfa de 12,6% en 2026.
Ese rendimiento se divide entre 5,6% procedente del real (USDBRL) frente al dólar y 7% del diferencial de tasas. ING considera que esa protección puede mantenerse durante el resto de 2026 y entrar en 2027, un soporte para el carry del real, aunque con un costo fiscal considerable.
Brasil: tasas altas, inflación y factura fiscal
El problema brasileño está en la interacción entre la política monetaria y las cuentas públicas. La deuda alcanza 82% del PIB y continúa al alza, mientras el déficit fiscal se aproxima al 10%. Las tasas elevadas protegen al real y ofrecen rendimiento, pero también encarecen el servicio de esa deuda.
ING describe esa relación como “una historia del huevo y la gallina”, en la que déficits fiscales muy elevados generan la necesidad de tasas protectoras más altas, mientras esas mismas tasas deterioran a su vez el panorama fiscal.
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La inflación ha descendido hasta 4,4%, una evolución que ofrece al Banco Central de Brasil cierto margen para continuar con los recortes. Pero las expectativas de inflación implícitas vuelven a superar 6%, una señal que, según ING, limita cuánto puede avanzar el ciclo de flexibilización.
“Nos queda la impresión de que Brasil está atrapado con tasas más altas de lo que resulta cómodo en el futuro previsible”, apunta ING. Existe un proceso de recortes, pero su alcance corre el riesgo de quedar restringido por una inflación persistente.
México y Chile, al otro lado del mapa
México carece del colchón que presentan Colombia y Brasil. Su diferencial de tasas frente a la Fed está 1,8 puntos porcentuales por debajo del promedio histórico, aunque esa debilidad queda compensada casi por completo por la tasa real doméstica. El resultado agregado del modelo de ING es un colchón de cero.
La inflación, ligeramente por encima de 3%, y la fortaleza del peso (USDMXN) ofrecen protección adicional. ING estima que la moneda ha endurecido las condiciones monetarias en el equivalente a 1,1 puntos porcentuales durante los últimos 18 meses. Hacia adelante, sin embargo, la inflación se movería alrededor de 4%.
Con Banxico en 6,5%, el mercado descuenta alrededor de 100 puntos básicos de alzas durante los próximos 18 meses. ING no observa un riesgo inmediato de subida, aunque advierte sobre una variable decisiva: el peso, que históricamente ha tendido a depreciarse al alcanzar valoraciones extremas.
Chile presenta la posición más laxa, con un colchón negativo de alrededor de 0,4%. El diferencial entre la tasa del Banco Central de Chile y la Fed es de apenas 0,9 puntos porcentuales, mientras una inflación cercana a 3,5% y la reciente firmeza del peso chileno (USDCLP) permiten sostener esa posición.
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El mercado incorpora finalmente un riesgo de alzas de entre 50 y 75 puntos básicos durante los próximos 18 meses. Sin embargo, tanto para Chile como para México, el rumbo de la Fed puede modificar sustancialmente ese cálculo.
El mercado descuenta una subida de 25 puntos básicos de la Fed, mientras ING prevé un recorte de 50 puntos básicos en 2027. Esa diferencia de 75 puntos básicos podría reducir la necesidad de alzas en México y Chile, facilitar los recortes ya descontados en Colombia y ofrecer cierto alivio a Brasil.