Bloomberg Línea — El rally del petróleo comienza a pasar factura a las aerolíneas. En varios mercados, sus acciones han registrado caídas en la última semana, en un contexto marcado por las tensiones en Medio Oriente, el aumento del combustible de aviación y las disrupciones en las rutas internacionales.
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Las aerolíneas enfrentan un doble frente. Por un lado, el combustible representa una parte sustancial de los costos operativos. Por otro, el conflicto ha alterado el funcionamiento de corredores aéreos que conectan Asia, Europa y Medio Oriente, lo que introduce presiones adicionales sobre la operación de los vuelos y sobre la rentabilidad.
El índice que mide el margen del combustible de aviación frente al crudo Brent, en Europa, conocido como crack spread, muestra un repunte marcado en los últimos días tras varias semanas de relativa estabilidad. El indicador, que refleja la diferencia entre el precio del jet fuel y el del petróleo, se ha disparado hasta cerca de US$78 por barril, lo que sugiere un encarecimiento del combustible de aviación frente al crudo y apunta a mayores presiones de costos para las aerolíneas.
“Los precios del combustible han subido de forma dramática recientemente, presionando a las aerolíneas”, dijo John Godyn, analista de Citi (C). Para el experto, “no es sorprendente que los inversores se hayan centrado en la sensibilidad de las aerolíneas a las fluctuaciones en los precios del combustible”, mientras las acciones profundizan sus pérdidas y el transporte aéreo enfrenta disrupciones.
América Latina frente al shock del petróleo
En América Latina, la reacción bursátil coincide con el riesgo de que el aumento del petróleo se traslade al costo de combustible de aviación. Guilherme Mendes y Julia Orsi, analistas de JPMorgan (JPM), anticipaban a comienzos de la semana que, dado el desempeño del crudo, “las acciones de aerolíneas estarán bajo presión”, tal como ha ocurrido en estos días.
Los analistas indican que el impacto del petróleo sobre la rentabilidad del sector es directo y cuantificable. Según su análisis, “las aerolíneas suelen experimentar un cambio de 3% a 4% en el EBITDA por cada movimiento de 5% en los precios del petróleo”.
En el mercado bursátil la reacción ha sido inmediata. En los últimos cinco días, Latam Airlines (LTM) acumula una caída de 16%, Volaris (VOLARA) retrocede 17,44%, Aeroméxico (AERO) pierde 15% y Copa Holdings (CPA) cede 13,2%. En Estados Unidos, el ETF U.S. Global Jets, que agrupa a aerolíneas globales, ha bajado alrededor de 10% en los últimos días.
Dentro del universo latinoamericano, JPMorgan identifica diferencias en la exposición al combustible. A pesar de la caída que ha tenido la acción, Mendes y Orsi señalan que “Latam Airlines destaca como la más protegida, ya que es la única compañía que cubre activamente el combustible de aviación, con más de 35% de su consumo esperado de combustible en los próximos doce meses cubierto”.
El informe también introduce una referencia histórica para evaluar la reacción del mercado. Los analistas recuerdan que, en recientes shocks geopolíticos en Medio Oriente, “las acciones de aerolíneas latinoamericanas descendieron en promedio 2% inmediatamente después del evento, pero repuntaron más de 20% durante los dos meses siguientes”.
El análisis de ING Research sitúa el impacto del sector dentro de la estructura de costos del sector aéreo global. Su economista, Rico Luman, explica que “los costos de combustible de las aerolíneas pueden representar 20% a 30% de los costos operativos totales”.
Solo el año pasado, agrega Luman, “el combustible representó 27% de los costos operativos”, lo que explica por qué variaciones en el petróleo se trasladan de forma rápida a la estructura financiera de las compañías.
A esto, se suma el hecho de que la operación aérea ya enfrenta una complejidad creciente en el contexto geopolítico actual. “Las aerolíneas ya operan en un panorama geopolítico muy sensible y la realidad actual del espacio aéreo es cada vez más compleja; con el espacio aéreo ruso cerrado y múltiples rutas en Medio Oriente suspendidas”, dijo Luman. “Las aerolíneas deben sortear un entramado de restricciones, normas de seguridad y riesgos operativos elevados que hacen más complicadas que nunca las rutas de larga distancia, con vuelos desviados”.
El experto resalta que, si bien todavía es posible conectar Oriente y Occidente, la situación “podría implicar mayores distancias, mayor duración de los vuelos, mayor consumo de combustible y mayores costos”.
La sensibilidad en las aerolíneas
El movimiento reciente del combustible de aviación ha sido más intenso que el del propio petróleo. Godyn, de Citi, indica que “el combustible ha subido casi 48 centavos por galón en la última semana, lo que es mayor que el movimiento del petróleo”.
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Ese aumento se refleja en la forma en que los inversionistas evalúan el riesgo del sector. Para el experto, “la demanda fuerte puede compensar en parte el aumento de los precios del combustible, pero las aerolíneas con márgenes bajos y alto gasto de combustible como porcentaje de los ingresos, tienen la mayor sensibilidad a los choques de combustible”.
Sólo el jueves, Wizz Air Holdings registró una caída de hasta 7,8% en la bolsa de Londres después de revisar su previsión de beneficios para el ejercicio fiscal 2026 y estimar que la disrupción relacionada con el conflicto reducirá su ingreso neto en unos €50 millones.
La compañía indicó que parte del impacto proviene de la suspensión temporal de vuelos hacia la región afectada.
El aumento del combustible también ha abierto discusiones sobre la trayectoria del sector en el corto plazo. Godyn recuerda los primeros días de la guerra entre Rusia y Ucrania y explica que “durante aproximadamente diez días de negociación, los precios del petróleo subieron cerca de 30% y las aerolíneas cayeron cerca de 30% antes de subir y recuperar esencialmente toda la caída en los 20 días siguientes”.
Ese precedente no implica necesariamente un comportamiento idéntico en el presente ciclo. El analista advierte que “el estudio de caso sugiere que en el muy corto plazo puede haber más riesgo a la baja que riesgo al alza, a medida que la situación progresa”.
Para ING, el mayor impacto recae en las aerolíneas intercontinentales que operan en la región, especialmente en las de Medio Oriente, mientras que las estadounidenses se ven menos afectadas. Aun así, la mayoría de las aerolíneas, especialmente aquellas sin cobertura de combustible, sufrirán el impacto.
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El economista advierte que el peso de la gasolina sigue siendo un factor central, pues “cuando los precios del combustible para aviones suben esto rápidamente genera costos más altos”. Luman agrega que el alza ”podría reducir rápidamente los márgenes a corto plazo y obligar a las aerolíneas a ajustar los precios de los boletos para mantener los ingresos”.
Rutas aéreas, cancelaciones y cambios en la demanda
La guerra ha introducido una dimensión operativa que se suma a la presión del combustible. Luman insiste en que, para las aerolíneas, el impacto financiero y operativo es significativo.
Las consecuencias se extienden más allá de la región debido al papel del Golfo en las rutas intercontinentales. Luman recuerda “en la última década Medio Oriente se ha vuelto cada vez más importante para la aviación global, con centros desarrollados rápidamente en Abu Dhabi, Doha y Dubai”.

Las cancelaciones se han intensificado con el paso de los días y han superado los 23.000 vuelos programados desde el inicio del conflicto. El cierre del espacio aéreo en varios países ha obligado a suspender operaciones en centros clave de conexión y ha dejado a miles de pasajeros varados en aeropuertos de la región.
Ante la interrupción de los vuelos comerciales, algunas aerolíneas han comenzado a organizar operaciones especiales. Qatar Airways inició servicios limitados de evacuación desde Muscat y Riyadh hacia ciudades europeas como Londres, Berlín, Madrid y Roma con el objetivo de trasladar pasajeros atrapados en la región mientras continúan suspendidas muchas rutas regulares.
La interrupción también afecta a las principales aerolíneas internacionales que utilizan el Golfo como nodo de conexión. Compañías como Emirates, Etihad y Qatar Airways han mantenido parte de sus flotas en tierra, mientras persisten restricciones de espacio aéreo en varios países.
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En Asia, el impacto también se percibe en el comportamiento de los pasajeros. Eric Zhu y George Ferguson, analistas de Bloomberg Intelligence, sostienen que “un aumento en los precios del combustible de aviación en medio de un conflicto creciente en Medio Oriente está listo para impulsar las tarifas aéreas en Asia y empujar a los viajeros hacia vuelos más baratos de corta distancia”.
Los analistas agregan que el aumento de tarifas ya es visible en varias rutas. En su informe, señalan que “las tarifas en rutas populares de corta distancia ya han registrado aumentos de hasta 59% al 4 de marzo frente a una semana antes”.
El cambio en los precios de los billetes modifica la distribución de la demanda dentro del sector. Zhu y Ferguson señalan que “las aerolíneas de bajo costo con mayor exposición a rutas de corta distancia podrían beneficiarse de mejores factores de ocupación por este cambio en la demanda”.

ING recuerda que grandes aerolíneas como Air France, KLM y Lufthansa han suspendido sus vuelos a la región durante al menos la mayor parte de la semana. “Al comparar esto con las interrupciones, generalmente más breves, causadas por el clima invernal severo o las huelgas, sabemos que este trastorno afectará considerablemente los resultados financieros del primer trimestre”, dijo Luman.
En ese contexto, el impacto financiero del combustible, la caída bursátil de aerolíneas latinoamericanas, la reorganización de rutas y las presiones operativas reflejan las crecientes tensiones que enfrenta el transporte aéreo en los corredores entre Asia, Europa y Medio Oriente. La evolución del conflicto y del mercado energético determinará hasta qué punto estas presiones se reflejan en resultados corporativos durante los próximos trimestres.












