Bloomberg Línea — La aceleración global de la inversión en inteligencia artificial también empieza a reflejarse en Europa. A pesar de avances en infraestructura y una adopción creciente entre empresas, los efectos sobre el crecimiento económico regional seguirán siendo limitados en el corto plazo.
Así lo concluye el último análisis de Goldman Sachs, liderado por Giovanni Pierdomenico, quien estima que la región enfrentará un rezago respecto a otras economías desarrolladas en la integración productiva de la IA.
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“Seguimos anticipando un efecto bastante postergado de la adopción de IA sobre la productividad y el crecimiento del PIB, con un potencial de desplazamiento de empleos y desempleo friccional en el proceso”, afirmó Pierdomenico. En su escenario base, el equipo proyecta un impulso de apenas 0,05 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB europeo hacia el cierre de esta década, cifra que subiría a 0,2 puntos porcentuales a partir de 2030.
Este desfase en los beneficios macroeconómicos se explica tanto por el tipo de inversiones que predominan hoy en Europa como por la menor intensidad en el uso de herramientas de IA entre sus empresas, en comparación con sus pares estadounidenses.
Mercados: una narrativa aún concentrada fuera de Europa
El ciclo bursátil impulsado por la inteligencia artificial ha estado dominado hasta ahora por Wall Street, según destaca el informe. Pierdomenico reconoce que “la mayor parte de la atención hasta ahora se ha centrado en el ciclo de IA en Estados Unidos”, aunque dice que la temática “empieza a ser cada vez más relevante en Europa también”.

En 2025, las acciones de compañías expuestas al desarrollo o infraestructura de IA registraron revisiones al alza en sus estimaciones de ganancias, en línea con un mayor flujo de capital hacia hardware, centros de datos y servicios habilitados por modelos generativos. Sin embargo, Europa participa de forma marginal en esta narrativa.
El informe no ofrece targets específicos de índices bursátiles europeos relacionados con el impacto de la IA, pero sí aclara que el impacto en acciones será más visible en aquellas empresas vinculadas al suministro de bienes de capital para la industria global de semiconductores, especialmente en Países Bajos.
“Los fabricantes europeos de equipos para semiconductores también deberían ver un aumento en ventas”, señaló Pierdomenico, aludiendo a la creciente demanda de maquinaria de litografía desde Asia. Aunque reconoce que se trata de un impulso microeconómico más que un motor macroeconómico, sí destacan su relevancia en determinados nombres del mercado accionario.
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Inversiones crecientes, impacto macroeconómico acotado
La expansión de capacidad en centros de datos será uno de los principales canales a través del cual la inteligencia artificial impactará en la inversión en Europa durante los próximos años. Según Goldman Sachs, el continente alberga actualmente el 10% de la capacidad global de centros de datos y se proyecta un aumento del 50% en esa capacidad hacia 2030.
Pierdomenico estima que “la construcción de centros de datos impulsada por la IA podría añadir hasta 0,05 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB europeo en promedio entre 2026 y 2030”. Las economías nórdicas, junto con Irlanda, España e Italia, concentran la mayoría de las solicitudes recientes de conexión a la red eléctrica por parte de desarrolladores, aunque se anticipa que muchas de estas solicitudes no se traduzcan en inversiones efectivas.
En paralelo, se prevé una presión adicional sobre la infraestructura energética. El equipo de análisis en utilities de Goldman Sachs proyecta que “el capex total en redes europeas durante los próximos diez años aumentará alrededor de 85% en términos nominales respecto a la década anterior”, lo que podría representar otro aporte marginal al PIB.

En contraste, la contribución de la inversión en semiconductores es mucho menor. Aunque ha habido un repunte en las importaciones europeas de chips avanzados desde Taiwán, el informe subraya que “la inversión impulsada por bienes producidos en el extranjero es probablemente neutral desde la perspectiva del PIB, ya que las contribuciones positivas de la inversión en hardware de IA se ven compensadas por el aumento de las importaciones”.
Europa sigue detrás
Europa mantiene una participación limitada en el desarrollo de modelos de IA. Según el análisis, la región representa menos del 5% de las patentes globales en IA y ha producido solo tres modelos de relevancia internacional, todos creados por Mistral, una empresa francesa. Por comparación, Estados Unidos ha desarrollado 40 y China 15.
Pierdomenico sostiene que “el efecto macroeconómico de cualquier investigación y desarrollo relacionado con IA en Europa probablemente será pequeño”, en parte porque el gasto en software habilitado por IA terminará reflejándose como importaciones de servicios desde Estados Unidos, lo que neutraliza su impacto en el PIB.
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Respecto al uso corporativo, las métricas muestran un panorama mixto. En promedio, las empresas europeas utilizan herramientas de IA en niveles similares a los de otras economías desarrolladas, pero con una intensidad menor. “Condicional al uso de IA, las empresas europeas parecen aprovechar estas herramientas en procesos clave del negocio con menos intensidad que sus pares estadounidenses”, dijo Pierdomenico.

Esta brecha es atribuida a la menor escala promedio de las empresas europeas, la escasez de capital humano especializado en tecnologías de información y las incertidumbres regulatorias. En este último punto, Goldman Sachs observa que “la estrategia digital de la UE adoptó la Ley de IA, la primera ley integral del mundo sobre inteligencia artificial”, lo que contrasta con “el enfoque más permisivo adoptado por la actual administración estadounidense”.
A partir de estos factores, el equipo estima que Europa mantendrá una adopción más lenta que Estados Unidos, con efectos más graduales sobre la productividad y el crecimiento económico. Pierdomenico concluye que “las ganancias de productividad deberían ser modestas en la última parte de esta década, pero materializarse de manera más significativa después de 2030”.













