Bloomberg Línea — El banco suizo UBS (UBS) reafirmó su recomendación de “atractivo” sobre el oro y mantuvo su apuesta por el metal en la asignación global de activos pese a su reciente caída.
Desde UBS proyectan que el creciente endeudamiento de Estados Unidos y la menor confianza en los bonos del Tesoro, junto con las tensiones geopolíticas y las tendencias de desdolarización, probablemente impulsen el precio del oro hacia un rango de US$5.900 a US$6.200 por onza en 2026.
UBS mantiene esta posición ante las persistentes incertidumbres macroeconómicas y políticas que “trascienden los riesgos asociados a la guerra con Irán”, explicaron en un reporte Giovanni Staunovo y Wayne Gordon, estrategas de UBS Global Wealth Management.
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La entidad financiera prevé que las tensiones geopolíticas sigan impulsando altos niveles de volatilidad hacia delante.
La volatilidad implícita del oro repuntó en marzo, aunque permanece por debajo del pico observado en enero, según UBS.
“La logística del mercado global del oro también se ha visto afectada, lo que añade complejidad. Con gran parte del espacio aéreo de Medio Oriente cerrado, el transporte de lingotes se ha vuelto cada vez más desafiante”, dice el documento.
El lingote cotizaba el viernes cerca de los US$4.650 la onza, con una caída de cerca del 7% esta semana, la mayor desde marzo de 2020, según datos de Bloomberg.
La subida de los precios del crudo y del gas provocada por el conflicto está aumentando la preocupación por la inflación, lo que reduce las perspectivas de que los bancos centrales rebajen los costos de los préstamos.
Eso es un viento en contra para el oro, que no paga intereses.
Comportamiento mixto en los conflictos

En el informe, los analistas de UBS señalan que el oro, tradicionalmente visto como activo refugio en medio de tensiones geopolíticas, ha mostrado un comportamiento mixto durante los conflictos militares.
“El oro suele considerarse un activo ‘refugio seguro’ cuando surgen tensiones geopolíticas. Sin embargo, su desempeño a lo largo de los conflictos militares ha sido mixto, algo que se refleja en las recientes fluctuaciones de precios”, explica.
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En este sentido, los analistas de UBS consideraron que el oro “no es tanto una cobertura directa frente al conflicto en Medio Oriente, sino más bien una protección frente a los efectos monetarios y financieros que pueden generar las guerras”.
Especialmente cuando estos implican tasas de interés reales más bajas, temores de depreciación de la moneda o preocupaciones por elevados niveles de deuda pública.
“El oro protege principalmente frente a riesgos monetarios -como la depreciación de las divisas, el aumento de los déficits y las desaceleraciones económicas- más que frente a amenazas directas de guerra”, dijeron los analistas.
Por lo anterior, creen que el petróleo es “una mejor cobertura” ante su fuerte repunte.
El desempeño reciente del oro

UBS dice que tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el precio del oro reaccionó con un alza rápida hasta los US$5.400 por onza y luego se moderó, moviéndose en un rango de entre US$5.000 y US$5.300 por onza.
A la par, los inversionistas en ETF redujeron ligeramente sus tenencias de oro a comienzos de marzo, aunque recientemente sus posiciones han mostrado mayor estabilidad. “En paralelo, los fondos de cobertura incrementaron de forma moderada su posición neta en el metal”.
Detalla que en episodios de conflicto armado, los inversionistas suelen buscar activos considerados seguros, como el oro, lo que impulsa los precios en el corto plazo.
Sin embargo, ese efecto inicial tiende a diluirse cuando el mercado incorpora otros factores, como las decisiones de política monetaria o la evolución misma del conflicto.
Señala que un ejemplo fue la guerra entre Rusia y Ucrania en 2022.
En ese período el oro subió alrededor de 15% tras el inicio de la guerra, pero posteriormente retrocedió entre 15% y 18% cuando la Reserva Federal elevó las tasas de interés, fortaleciendo al dólar y reduciendo el atractivo del metal.
“Lo mismo ocurrió durante la Guerra del Golfo y la Guerra de Irak: los precios subieron un 17% y un 19%, respectivamente, al comienzo, pero luego bajaron a medida que las tensiones se aliviaron”, detalló.
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