Bloomberg Línea — El petróleo abrió la semana con alzas tras el aumento de la tensión sobre la oferta en Medio Oriente, luego de que un ataque de Estados Unidos contra la isla iraní de Kharg elevara el riesgo sobre un punto clave para las exportaciones de crudo y reforzara la presión sobre un sistema energético que ya opera bajo tensión. El Brent para entrega en mayo abrió por encima de US$105 por barril, mientras el WTI para entrega en abril llegó a tocar los US$100,37 en las primeras operaciones de la semana.
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La nueva fase del conflicto reavivó el temor a una interrupción más profunda del suministro, en un momento en que el tránsito por el estrecho de Ormuz sigue casi paralizado y los participantes del mercado observan no sólo el estado de la infraestructura iraní, sino también la capacidad de la región para mantener rutas alternativas de exportación.
La preocupación ya no se limita al crudo, porque también alcanza al gas licuado de petróleo, al combustible para aviones y al gas natural, con efectos sobre industrias y consumidores.
Ese deterioro del panorama llevó a los inversionistas a recalibrar posiciones en varias clases de activos. Desde que comenzó la guerra hace más de dos semanas, el alza de la energía ha presionado los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU., ha fortalecido al dólar y ha golpeado a las acciones globales. En paralelo, el repunte de los precios del crudo ha devuelto al mercado a niveles que no se veían desde el impacto inicial de la invasión rusa de Ucrania.

“Seguimos precipitándonos por la autopista a velocidad de vértigo, en el carril izquierdo, sin señales de cuándo vamos a poder desviarnos hacia la rampa de salida”, dijo Stephen Schork, fundador de Schork Group Inc.
Kharg y Ormuz elevan la presión sobre el mercado
La isla de Kharg ocupa un lugar central en esa lectura porque maneja la mayor parte de los envíos de crudo de Irán. El presidente Donald Trump dijo que las fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares en ese enclave y amenazó con ampliar los ataques a infraestructura energética si Teherán interfiere en el tránsito por Ormuz.
Aunque la agencia iraní Fars informó que las exportaciones continuaban con normalidad, la sola posibilidad de un deterioro operativo añadió volatilidad a un mercado que ya venía de registrar sus mayores oscilaciones en décadas.
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El Brent subió 11% la semana pasada y llegó a tocar US$119,50 por barril antes de cerrar apenas por encima de US$103, en una trayectoria que reflejó tanto el nerviosismo sobre la oferta como la falta de claridad sobre el siguiente paso militar y diplomático.
El estrecho de Ormuz se mantiene como el principal punto de tensión. Por esa vía circula cerca de una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo, pero el tráfico ha quedado reducido a apenas un puñado de buques, en su mayoría chinos e iraníes.
La parálisis ha llenado instalaciones de almacenamiento en el Golfo, ha obligado a algunos productores a recortar bombeo y ha forzado a buscar rutas alternativas como el oleoducto saudí que cruza el país hasta la costa del Mar Rojo, con un potencial de unos 5 millones de barriles diarios para exportación.

El mercado mira con cautela los llamados de Washington para reabrir la ruta. Dilin Wu, estratega de Pepperstone, sostuvo que “el llamado de Trump a reabrir el estrecho de Ormuz puede ofrecer algo de tranquilidad psicológica, pero los mercados en última instancia buscarán señales concretas de que el transporte marítimo realmente se está reanudando”.
La perturbación ya se ha extendido al mercado físico. En India, comenzó el racionamiento del suministro de gas para industrias, el costo del combustible para aviones se disparó y la escasez de gas natural amenaza con limitar la producción de fertilizantes, con una presión mayor sobre economías asiáticas con menos margen de maniobra. En Estados Unidos, los precios minoristas de la gasolina y el diésel también avanzaron con fuerza.













