El barril de petróleo tuvo un fuerte salto entre el lunes 2 y el martes 3 de marzo, días posteriores al ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, al que le siguió un bloqueo, por parte de este país, al Estrecho de Ormuz. Esto último genera un problema no solo para la provisión de petróleo, sino, fundamentalmente, para el almacenamiento.
Según detalló un informe de la plataforma de inversiones XTB Latam, los países petroleros de esa región cuentan con inventarios relevantes, aunque no ilimitados. Arabia Saudita dispone de aproximadamente 82 millones de barriles en almacenamiento terrestre, lo que equivale al 56% de su capacidad total.
Con una producción cercana a 10 millones de barriles diarios y exportaciones en torno a 7 millones, el espacio disponible podría saturarse en alrededor de diez días si las salidas marítimas permanecen restringidas.
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En el caso de Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, los niveles de almacenamiento rondan los 34 y 28 millones de barriles, respectivamente, lo que representa más del 40% de su capacidad. De acuerdo con XTB Latam, existe margen operativo, aunque no es indefinido.
Las alternativas para los productores de petróleo
El informe señaló que existen alternativas parciales para sostener los flujos de exportación, mediante la redirección de envíos:
- Arabia Saudita puede redirigir hasta 5 millones de barriles diarios hacia el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, a través del oleoducto Este-Oeste.
- Emiratos Árabes Unidos, por su parte, cuenta con infraestructura con capacidad aproximada de 1,5 millones de barriles diarios hacia Fujairah, fuera del Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, ambas rutas operan cerca de su límite técnico y no compensarían completamente un bloqueo prolongado.
La extensión del conflicto
Para XTB Latam, el punto central no radica en si el mercado puede absorber unos días de disrupción. Con una producción global elevada y la posibilidad de liberar reservas estratégicas en Estados Unidos o China, un shock de corta duración sería gestionable. La variable crítica es la extensión temporal del conflicto.
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Si la tensión se prolonga durante varias semanas —como ha sido insinuado por la Casa Blanca— el impacto dejaría de ser predominantemente psicológico para convertirse en un problema físico de oferta. En ese contexto, el almacenamiento comenzaría a saturarse, lo que podría derivar en recortes de producción en origen. A partir de ese punto, el mercado pasaría de descontar un evento transitorio a incorporar una revalorización estructural del barril, concluyó XTB Latam.













