VanEck ve cambios en los mercados emergentes por shock energético y crecimiento de la IA

El shock energético en Medio Oriente tensiona divisas e inflación, mientras la cadena global de semiconductores y los metales estratégicos consolidan su rol en el crecimiento estructural.

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13 de abril, 2026 | 12:05 PM

Bloomberg Línea — Los mercados emergentes arrancaron 2026 con un impulso sostenido, pero el repunte del petróleo por encima de los US$100 y la escalada geopolítica en Medio Oriente introdujeron un cambio abrupto en las prioridades de asignación de capital.

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El nuevo entorno combina presión inflacionaria, ajuste monetario más limitado y una reconfiguración sectorial donde la inteligencia artificial y las materias primas ganan protagonismo. Ola El-Shawarby, gestora de renta variable de mercados emergentes en VanEck, señala que “los mercados emergentes entraron en 2026 con un impulso real construido a lo largo de 2025”, aunque ese contexto “se encontró con un conjunto más agudo de vientos en contra en el primer trimestre”.

La alteración del equilibrio energético global aparece como el principal factor disruptivo de corto plazo. El conflicto en Medio Oriente elevó el precio del Brent por encima de US$100 por barril tras interrupciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz, responsable de cerca del 20% del petróleo transportado por vía marítima.

Bajo ese escenario, El-Shawarby advierte que “la duración de esta disrupción energética” se convierte en la variable crítica para el posicionamiento de cartera.

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Choque energético y presión macroeconómica

El impacto inmediato se distribuye de forma asimétrica entre economías emergentes. Las naciones importadoras enfrentan deterioro en cuentas externas, presión cambiaria y mayor inflación, mientras que los exportadores capturan mejoras en términos de intercambio.

VanEck indica que “las economías importadoras de petróleo enfrentan presión real sobre los déficits de cuenta corriente, las monedas y las posiciones fiscales”, con India como caso destacado, aunque también incluye regiones de Asia y Europa emergente. En contraste, América Latina y los países del Golfo se benefician en el corto plazo, aun cuando mantienen exposición directa al conflicto.

La disrupción energética también altera el ciclo monetario. Según el análisis, “los ciclos de tasas probablemente resulten más cortos y menos profundos de lo esperado”, lo que introduce un sesgo restrictivo frente a las expectativas previas de flexibilización. El fortalecimiento del dólar, impulsado por flujos hacia activos refugio, añade presión adicional sobre las condiciones financieras.

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En este contexto, la asignación de activos abandona enfoques generalistas y se desplaza hacia estrategias más selectivas. El informe destaca que “navegar este entorno requiere más que una visión macro; requiere un trabajo a nivel de acciones y países”, lo que se traduce en ajustes tácticos de portafolio ante cambios en perfiles de riesgo.

Inteligencia artificial y commodities: ejes estructurales

A pesar de la volatilidad geopolítica, el análisis mantiene intacta su tesis estructural en torno a la inteligencia artificial. La evolución del sector amplía el universo de inversión tanto en aplicaciones como en infraestructura.

El-Shawarby subraya que “la evolución de la IA crea oportunidades invertibles tanto en la capa de aplicaciones como en la infraestructura”, con una estrategia orientada a diversificar exposición entre plataformas tecnológicas y cadenas de suministro. Empresas vinculadas a semiconductores, como los fabricantes asiáticos, continúan mostrando crecimiento en ingresos y márgenes respaldado por la demanda estructural.

Robots expuestos en la Conferencia Mundial de IA (WAIC) en Shanghái, China.

En paralelo, las materias primas dejan de ser un componente puramente cíclico para consolidarse como pilares del crecimiento. El análisis sostiene que “para un subconjunto de metales, son pilares estructurales de la próxima fase de crecimiento de los mercados emergentes”. El cobre emerge como insumo clave para electrificación e infraestructura de IA, mientras que el oro actúa como cobertura frente a debilidad cambiaria y diversificación de reservas.

La estrategia incorpora exposición directa a productores mineros y también indirecta a través de economías exportadoras como Chile, Perú o Sudáfrica. Este enfoque busca capturar flujos de ingresos ligados a activos reales sin comprometer criterios de calidad y generación de caja.

China, por su parte, combina políticas de estímulo al consumo con impulso a la innovación doméstica. El informe apunta que “los esfuerzos para reflacionar la economía doméstica y apoyar el gasto del consumidor aún están tomando forma, pero ya son visibles señales iniciales de recuperación”, mientras el desarrollo tecnológico interno gana relevancia ante restricciones externas.

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Reconfiguración regional y posicionamiento de cartera

El ajuste de portafolios refleja estas dinámicas cruzadas. Brasil aparece como uno de los principales beneficiarios del entorno actual, con mejora en términos de intercambio y el inicio de un ciclo de recortes de tasas. El informe indica que “el ciclo de recortes de tasas comenzó en marzo, validando nuestro posicionamiento constructivo”, aunque advierte que la inflación podría limitar su profundidad.

India mantiene su narrativa estructural positiva, aunque condicionada por el encarecimiento energético. Se reconoce que “la tesis de largo plazo no ha cambiado”, pese a la volatilidad de corto plazo en moneda e inflación.

En Asia, la cadena de suministro de semiconductores continúa liderando el crecimiento, mientras Corea del Sur enfrenta volatilidad bursátil asociada a riesgos geopolíticos. En Medio Oriente y el norte de África, la estrategia se orienta a una reducción selectiva de riesgos, con ajustes en posiciones expuestas directamente al conflicto.

Información bursátil mostrada en una sala de operaciones del Banco Hana en Seúl, Corea del Sur, el lunes 9 de marzo de 2026.

El posicionamiento hacia el segundo trimestre se define como selectivo y basado en evidencia. La asignación prioriza compañías con resiliencia en beneficios y exposición a tendencias estructurales, especialmente en inteligencia artificial y activos reales.

El informe concluye que el conflicto seguirá siendo la principal variable de corto plazo, con implicaciones que dependerán de su duración y alcance. En paralelo, los flujos hacia mercados emergentes y la evolución del dólar, la inflación y la política monetaria marcarán la dirección de los activos en los próximos meses.

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