Bloomberg — La directora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, podría dejar su cargo antes de que finalice su mandato, lo que permitiría nombrar a un sucesor antes de una posible victoria de la extrema derecha en las elecciones presidenciales francesas de 2027.
Las especulaciones sobre una salida han rondado a Lagarde durante algún tiempo, pero aumentaron después de que el jefe del Banco de Francia, Francois Villeroy de Galhau, que también forma parte del Consejo de Gobierno del BCE, anunciara recientemente su salida anticipada. Eso deja la elección de su sustituto en manos del francés Emmanuel Macron, en lugar de cualquier sucesor de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen.
El Financial Times informó el miércoles de que Lagarde quiere permitir que Macron y el canciller alemán Friedrich Merz encuentren a su sustituto, sin indicar cuándo podría salir. El BCE dijo que Lagarde está “totalmente centrada en su misión” y no ha tomado ninguna decisión sobre el final de su mandato.
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El mandato no renovable de ocho años de Lagarde se extiende hasta octubre del año que viene y la decisión sobre un nuevo presidente se tomaría normalmente durante el verano, en función de los nombramientos anteriores. Pero parece que cada vez hay más posibilidades de que el proceso tenga que empezar antes.
¿Cómo se nombra al presidente del BCE?
El proceso formal comienza con el Consejo Europeo, que está formado por los jefes de Estado de la UE más el presidente de la Comisión Europea, y que generalmente establece la dirección y los objetivos a largo plazo del bloque.
Los ministros de Finanzas de los países de la zona del euro debaten primero sus candidatos preferidos, antes de que el debate llegue a los líderes en el Consejo Europeo. Una vez que el Consejo se decide por un candidato, este comparece ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo antes de su aprobación final.
Una posibilidad es que la carrera por la presidencia del BCE se enrede con otros altos cargos de la UE que se van a renovar.
La presidencia del BCE es objeto de intensos negocios y maniobras políticas, mientras los gobiernos negocian sobre posibles candidatos. Los Estados miembros más grandes se esfuerzan por asegurar su propio estatus y, al mismo tiempo, evitar que otros ejerzan una influencia desproporcionada. Como jefe de la segunda economía más grande de la eurozona, Macron, por lo tanto, desempeñaría un papel clave en este “regateo” o puja política.
Por ejemplo, el acuerdo sobre Lagarde en 2019 formaba parte de un gigantesco paquete de regateo por los puestos de la UE, incluida la presidencia de la Comisión Europea.
Una vez tomada la decisión política, Lagarde fue recomendada formalmente por el Consejo a principios de julio y nombrada en octubre. Para su predecesor, Mario Draghi, los plazos fueron similares.
¿Qué otros cargos podrían influir en las negociaciones cruzadas?
Además de la presidencia, se avecinan otras dos vacantes en el BCE, entre ellas la del economista jefe Philip Lane en mayo de 2027. La necesidad de deliberaciones en el Parlamento Europeo y el deseo de evitar que se produzcan salpicaduras en el año electoral francés podrían empujar a los líderes a tomar una decisión antes de diciembre de 2026. Los líderes también podrían ponerse de acuerdo sobre la sucesión de Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo, que dejará el cargo a finales de 2027.
Más allá del propio BCE, tanto el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, como la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, se presentan a la reelección cuando finalicen sus mandatos de dos años y medio. El mandato de Costa expira en mayo de 2027 y el de Metsola en enero.
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Pero aunque el nombramiento de Lagarde en 2019 formó parte de un reparto más amplio de cargos en la UE, cabe señalar que ese fue el inicio del mandato de cinco años de la Comisión Europea. Esta vez, se producirá en torno a la mitad del ciclo, y es de esperar que Metsola y Costa sean automáticamente nombrados de nuevo si deciden quedarse. No obstante, algunos países pueden aprovechar la ocasión para defender a su candidato si consideran que su nacionalidad o grupo político no está suficientemente representado en la cúpula de los principales órganos de decisión de la UE.
¿A qué se debe esta preocupación?
Las encuestas de las elecciones francesas muestran que un candidato de la Agrupación Nacional, ya sea Le Pen o Jordan Bardella, obtiene buenos resultados. Visto desde Bruselas, el ascenso del partido es motivo de preocupación, dado que una fuerza tan euroescéptica nunca ha estado tan cerca de llegar al poder en un miembro fundador de la UE.
Le Pen hizo campaña anteriormente a favor de que Francia abandonara el euro, aunque desde entonces ha cambiado de postura. Bardella dijo en noviembre que el partido presionaría al BCE para que relanzara la flexibilización cuantitativa como forma de hacer frente a la abultada carga de la deuda francesa.
¿Quién se postula para suceder a Lagarde?
Según una encuesta de Bloomberg entre economistas, el exjefe del banco central holandés Klaas Knot es el que tiene más probabilidades de imponerse, mientras que el español Pablo Hernández de Cos, actualmente en el Banco de Pagos Internacionales, también figura entre los principales candidatos.
El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, es otro nombre en la lista, junto con Schnabel. Nagel advirtió recientemente sobre el peligro de que los bancos centrales prioricen los objetivos fiscales y afirmó que los ataques del presidente estadounidense Donald Trump a la Reserva Federal no deberían convertirse en un modelo para otros políticos.
El miércoles, un portavoz de Merz dijo que, en teoría, Alemania podría proponer a un candidato alemán para hacerse cargo del BCE. (Un alemán nunca ha ocupado ese cargo).
¿Existen otros ejemplos de elecciones que den forma a un procedimiento de nominación?
Además de la dimisión anticipada de Villeroy en Francia -que levantó ampollas aunque el banquero central insistió en que era por motivos personales-, Austria ofrece un ejemplo reciente de nombramientos anticipados antes de una posible victoria de la extrema derecha.
En marzo de 2024, seis meses antes de las elecciones, el gobierno entonces dirigido por el centro-derecha abrió las candidaturas para todas las vacantes en el consejo del banco central, mucho antes de que vencieran algunas. El ministro de Economía, Martin Kocher, ganó el nombramiento como gobernador ese agosto y tomó posesión del cargo 13 meses después.
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¿Cuáles son los inconvenientes?
Puede haber un costo en negar opciones a la derecha francesa, ya que juega a su favor la narrativa de que el establishment está tratando de socavar los procesos democráticos. El propio Trump ha desplegado el argumento en EE.UU., y la derecha europea podría aprovecharlo también.
En una reunión de ministros de Finanzas celebrada esta semana en Bruselas, el austriaco Markus Marterbauer se mostró partidario de mantener el calendario estándar para nombrar al sustituto de Lagarde. Su homólogo alemán, Lars Klingbeil, puso una nota similar, diciendo que el BCE tiene plazos “y vamos a atenernos a ellos”.
El ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, declinó referirse a este punto cuando se le preguntó.
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