Trump viajará a China a finales de marzo para una reunión de alto nivel con Xi

El presidente estadounidense tiene previsto viajar a China del 31 de marzo al 2 de abril para reunirse con su homólogo Xi Jinping.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la derecha, y Xi Jinping, presidente de China, en Pekín, el 9 de noviembre de 2017.
Por Jennifer A. Dlouhy - Kate Sullivan
20 de febrero, 2026 | 12:32 PM

Bloomberg — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea viajar a China del 31 de marzo al 2 de abril para reunirse con su homólogo Xi Jinping, mientras ambos líderes buscan encauzar una relación comercial que nuevamente está sumida en la incertidumbre y sortear las tensiones en torno a Taiwán.

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La reunión planeada se produce en momentos en que la Corte Suprema decidió el viernes anular amplios aranceles estadounidenses a las exportaciones, lo que parece destinado a alterar la dinámica de los esfuerzos por extender la tregua negociada el año pasado tras meses de escaladas arancelarias recíprocas.

“Voy a ir a China en abril, va a ser algo salvaje”, dijo Trump el jueves durante la primera reunión del Consejo de Paz en Washington.

El mandatario estadounidense señaló que espera una bienvenida con pompa y ceremonia que supere su visita a Pekín en 2017 durante su primer mandato.

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“El presidente Xi me trató tan bien, me ofreció un espectáculo, nunca vi tantos soldados de la misma altura, exactamente de la misma altura”, sostuvo Trump. “Pero le dije: ‘Tienes que superarlo’. Él dijo: ‘Lo superaré. Vamos a superarlo’”.

Trump ha dicho que también espera recibir a Xi en Washington este año, y se espera que el presidente chino asista a una reunión del Grupo de los 20 en Florida.

Es un cambio notable respecto a la dinámica entre Estados Unidos y China a comienzos del año pasado, cuando una serie de aumentos arancelarios recíprocos y restricciones a las exportaciones sacudieron a los mercados financieros mundiales y avivaron temores de una desaceleración económica. Tras meses de conversaciones, Trump y Xi alcanzaron en octubre pasado un acuerdo de un año para reducir aranceles y restricciones a las exportaciones.

El principal objetivo de Pekín en las próximas conversaciones es extender esa tregua y es probable que los funcionarios presionen para lograr más reducciones arancelarias y una flexibilización de las restricciones al envío de chips avanzados de inteligencia artificial, informó el Wall Street Journal el 18 de febrero, citando a personas no identificadas cercanas al gobierno chino.

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El fallo del viernes sobre los aranceles probablemente fortalezca la posición de Pekín y podría dificultar las previsibles exigencias de Trump de grandes compras de soja, aviones de Boeing Co (BA) y exportaciones de energía.

Reducir los déficits comerciales ha sido un objetivo persistente de Trump. El déficit anual de EE.UU. con China se redujo en 2025 a unos US$202.000 millones, el nivel más bajo en 21 años, según datos del Departamento de Comercio.

Las tensiones políticas latentes, incluidas las relacionadas con Taiwán, la isla autogobernada que China considera su territorio, y los movimientos de EE.UU. en Sudamérica, también amenazan con interferir en cualquier distensión. Xi dijo a Trump en una llamada telefónica en febrero que Pekín nunca permitirá que Taiwán se separe y advirtió que EE.UU. debe manejar las ventas de armas a Taipéi con “la máxima cautela”, según el gobierno chino.

Washington aprobó en diciembre un paquete de ventas de armas a Taiwán por hasta US$11.000 millones, y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán dijo que EE.UU. ha continuado su política de normalizar las ventas de armas a la isla. El anuncio de diciembre generó una rápida condena de Pekín, aunque Xi no llegó a exigir que Trump detuviera completamente las ventas.

Taiwán ha intentado reforzar sus defensas para disuadir la creciente presión china. El gobierno en Taipéi rechaza las reclamaciones de Pekín sobre Taiwán, mientras la isla autogobernada busca mayor reconocimiento internacional.

Una serie de medidas de la administración Trump para presionar a Irán y desempeñar un papel más firme en Centro y Sudamérica también ha afectado a China. La captura por parte de Estados Unidos del líder venezolano Nicolás Maduro —un aliado clave de China en la región— a comienzos de este año fue seguida por esfuerzos estadounidenses para hacer cumplir sanciones contra el comercio de parte del crudo del país, siendo China uno de los principales compradores.

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