Tesla Inc. (TSLA) lleva mucho tiempo siendo un miembro atípico de las “7 Magníficas”. Lo curioso es que sus renovados esfuerzos por encajar mejor solo exacerban esa situación.
Este término se introdujo en 2023 para describir las siete acciones que lideraban las ganancias en el índice S&P 500: Alphabet Inc. (GOOGL), Amazon.com Inc. (AMZN), Apple Inc. (AAPL), Meta Platforms Inc. (META), Microsoft Corp. (MSFT), Nvidia Corp. (NVDA) y Tesla. Esa fue la única vez que estuvieron a la altura de las expectativas, ya que ocuparon las siete primeras posiciones.
En 2025, algunas de esas compañías se veían claramente menos prometedoras que otras.

Lógicamente, la conclusión es que esta denominación, al igual que “FAANG”, “Nifty 50″ y la lírica “MANAMANA” que la precedieron, ya ha pasado su momento de esplendor. No obstante, la creciente apuesta de Tesla por la IA y la reorganización paralela del imperio empresarial del CEO Elon Musk le dan a la etiqueta una nueva utilidad, aunque solo por mostrar lo que Tesla no es.
Si bien se centraban en el rendimiento bursátil, las 7 Magníficas se han convertido en sinónimo de las grandes tecnológicas. Eso hace que la inclusión de Tesla resulte poco coherente, dado que es, principalmente, un fabricante y vendedor de VE y, cada vez más, de baterías.
Es cierto que Apple también genera ingresos con la venta de productos de consumo discrecionales, y que la gigantesca plataforma de comercio electrónico de Amazon parece más cercana al comercio minorista que a la IA. Sin embargo, ambas son innegablemente gigantes de la tecnología de la información, y además muy rentables.
Aunque Tesla presume de sus habilidades tecnológicas, sobre todo en lo que respecta al diseño de VE y los sistemas avanzados de asistencia al conductor, sus iniciativas tecnológicas más visibles, robotaxis, robots humanoides, planes de fabricación de chips, se asemejan más a la investigación y el desarrollo que a negocios comerciales propiamente dichos.
Lo que ha llevado a Tesla a formar parte de las 7 Magníficas, su valoración, también indica que no es como las otras. A continuación se muestra el múltiplo de beneficios futuros de Tesla en comparación con la media simple de las otras seis.

Un múltiplo al alza es el sueño de cualquier inversionista, pero en este caso refleja en especial una creciente desconexión con el deterioro de los fundamentos: dos tercios de esa expansión en los últimos tres años se explican por la caída de las previsiones de beneficios. Tesla es el único miembro del grupo cuyos beneficios declarados disminuyeron durante ese período.
El flujo de caja es el verdadero indicador, y es especialmente relevante dado que Tesla planea duplicar con creces la inversión de capital este año. En términos de efectivo operativo, inversión de capital y lo que queda (flujo de caja libre), Tesla simplemente no está a la altura.

Claro, el flujo de caja libre de Amazon en los últimos cinco años es solo un 50% mayor que los US$27.000 millones de Tesla. Pero eso refleja que el gasto de capital de Amazon es nueve veces mayor. Piénselo así: excepto Amazon, todos los demás miembros de las 7 Magníficas generaron mucho más flujo de caja libre solo el año pasado que el de Tesla en cinco años.
El tamaño no lo es todo, pero en este caso cuenta.
Tesla se está redefiniendo como líder en autonomía, robótica e inteligencia artificial. Su presupuesto de inversión de capital para 2026, de aproximadamente US$20.000 millones, provocará un flujo de caja libre marcadamente negativo por primera vez desde 2018.
Sin embargo, ese presupuesto representa solo una novena parte de lo que, por ejemplo, se prevé que Alphabet gaste, y se prevé que esta compañía genere US$34.000 millones de flujo de caja libre en 2026.
La discrepancia en el flujo de caja refleja los negocios subyacentes. Todos los demás miembros pueden considerarse líderes, o incluso dominantes, en sus respectivos campos. Tesla puede considerarse así si se centra específicamente en los VE de batería, donde es el segundo mayor vendedor del mundo.
Sin embargo, la métrica pertinente es que Tesla tiene una participación del 1,8% en las ventas globales de vehículos. Ciertamente, su alta clasificación en VE no se traduce en altas ganancias, con un margen operativo inferior al 5%, en comparación con un rango para las otras seis entre el 11% en el extremo inferior, el de Amazon, y casi el 60% en el extremo superior, el de Nvidia.
En otras palabras, si se quiere construir un gigante tecnológico, una empresa automovilística es un punto de partida difícil. En cuanto a la competencia en IA y, potencialmente, incluso en chips, Tesla se enfrenta a los enormes presupuestos de varios otros miembros de las 7 Magníficas, quienes, sin embargo, pueden cubrir sus gastos con su flujo de caja operativo.
Tesla también compite con Waymo LLC de Alphabet, que acaba de recaudar US$16.000 millones para expandir sus operaciones de robotaxi, y con empresas como Open AI LLC, que, según se informa, apunta a una oferta pública inicial con una valoración de US$1 billón este mismo año.
Esto ofrece un contexto para la reestructuración de Musk Inc.
Tesla gastará efectivo este año y ha comunicado a los inversores que podría requerir “financiación adicional”. Incursionar en el mercado de valores público está profundamente arraigado en el ADN de Tesla: lo ha hecho 11 veces en su historia, según datos recopilados por Bloomberg, casi tantas como los otros seis miembros de las Siete Magníficas juntos.
Mientras tanto, xAI, según se informa, quema alrededor de US$1.000 millones mensualmente. SpaceX, según se informa, obtuvo US$8.000 millones de Ebitda en el 2025, lo cual sería positivo, pero eso no incluye el gasto de capital. Por ejemplo, solo el 39% del Ebitda de Tesla se convirtió en flujo de caja libre en los últimos cinco años. Además, SpaceX acaba de asumir el control de xAI.
Tesla tiene más de US$40.000 millones en el banco, pero los retiros continuos de esa cantidad podrían inquietar a los inversionistas, por muy imperturbables que parezcan. Al igual que una posible fusión de las tres empresas , lo que incrementaría la posibilidad de que ese saldo bancario se distribuya entre múltiples empresas.
Una salida a bolsa exitosa para SpaceX, que genere quizás decenas de miles de millones de dólares en capital fresco, parece importante no solo para la empresa, sino para el imperio en general. Por cuestionable que pueda ser el estatus de Tesla como la Séptima Magnífica, a Musk le vendría muy bien una Octava.
Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.
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