La venta masiva de acciones tecnológicas borró parte del entusiasmo por la inteligencia artificial, arrastró a los fabricantes de chips y golpeó a los mercados desde Asia hasta Wall Street.
La euforia por la inteligencia artificial y la salida a bolsa de SpaceX impulsan un nuevo grupo de empresas que ya atrae productos de inversión diseñados para capturar el crecimiento del sector.
Mientras que algunas personas ven a una empresa única en una generación que se dirige directamente a la luna, otras temen que sus cohetes vayan a hacer implosionar sus queridas carteras.
Las acciones de SpaceX se dispararon en su debut bursátil, convirtiendo a Musk en el primer billonario del mundo. En su primer día en el mercado público, en 2010, las acciones de Tesla se dispararon aún más, alrededor de un 41%.
La mayor salida a bolsa de la historia enfrenta una pregunta que divide a Wall Street: cuánto vale hoy una compañía cuyo precio depende cada vez más de negocios que aún no existen a escala comercial.
Las tensiones entre Estados Unidos e Irán impulsaron el petróleo por encima de US$91 por barril y golpearon a las acciones, mientras siguen las preocupaciones sobre inflación y tasas de interés.
La salida a bolsa de SpaceX ha reactivado las especulaciones sobre una posible integración con Tesla. Mientras algunos analistas ven una convergencia, otros sostienen que las sinergias económicas siguen siendo limitadas.