La posible llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal reabre el debate sobre un nuevo acuerdo con el Departamento del Tesoro que redefiniría la coordinación entre ambas instituciones.
Preguntado sobre si Warsh entiende que Trump quiere que baje la tasa de referencia, el presidente respondió: “Creo que sí, pero creo que quiere hacerlo de todos modos”.
Warsh ha pedido una revisión profunda de la Fed, que abarque desde su implicación en temas como cambio climático hasta la frecuencia con la que hablan sus responsables políticos y los modelos económicos en que se basan.
Si es confirmado por el Senado, Warsh se enfrentará a unos mercados que ya están nerviosos sobre la independencia de la Fed después de que Trump haya atacado repetidamente a Powell.
El desplome en los precios de oro y plata, tras tocar máximos históricos, expuso los riesgos del apalancamiento y los efectos dominó en los mercados derivados.
La fuerte corrección en el oro revela su vulnerabilidad a cambios en el apetito de riesgo global. La salida masiva de capital desde derivados y fondos apalancados forzó ventas por más de US$4.000 millones.
La nominación sacude a los mercados: cayeron las acciones y las materias primas ante el temor de una política monetaria menos expansiva. El dólar se fortaleció.
El mercado interpreta que la llegada de Warsh puede marcar un giro en el rumbo del dólar y anticipa un cambio de tono en la política monetaria estadounidense, aunque persisten dudas sobre su verdadera orientación.
El billete verde ganó terreno frente a sus principales pares, mientras que los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años subieron tres puntos básicos.