Los efectos combinados del 11 de septiembre, los fracasos de las guerras en Irak y Afganistán, la crisis financiera y la Gran Recesión y la llegada de una gran pandemia y 700.000 muertes estadounidenses han generado un clima de ánimo negativo en el país norteamericano.

Confrontación política en EE. UU.
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Bloomberg Opinión — Estados Unidos está de mal humor. Por supuesto, esta es una impresión subjetiva, pero es generalizada y no hay falta de análisis al respecto. Lo examinan todo, desde las redes sociales hasta la desigualdad de ingresos. Me gustaría probar la explicación más simple posible: si los estadounidenses se muestran mucho más negativos de lo que solían ser, es principalmente por la política, y en las últimas décadas el fracaso político se ha vuelto mucho más generalizado.

El resultado es una especie de trastorno de ánimo nacional. No soy tan ingenuo como para pensar que la política de repente se volverá menos importante en Estados Unidos en el corto plazo. Pero las condiciones pueden cambiar rápidamente y, fuera de la política, las perspectivas son más positivas.

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Si pregunta por qué los estadounidenses podrían haberse vuelto más negativos sobre la política, hay una respuesta fácil: son los efectos combinados del 11 de septiembre, los fracasos de las guerras en Irak y Afganistán, la crisis financiera y la Gran Recesión y la llegada de una gran pandemia y 700.000 muertes estadounidenses.

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Una bandera estadounidense puesta cerca de los nombres de las víctimas en los monumentos conmemorativos del Museo y Memorial Nacional del 11 de septiembre.dfd

En todos estos casos, la clase política no respondió adecuadamente a las crisis. En contraste, los eventos altamente negativos que precedieron a la década de 1980, como la alta inflación de finales de la década de 1970, se abordaron o incluso se resolvieron a través de la política.

Una segunda pregunta sería si existe evidencia que respalde la afirmación de que los estadounidenses se han vuelto más negativos en general. Dudo ¿Los fanáticos de los Medias Rojas de Boston odian a los Yankees de Nueva York más de lo que solían hacerlo? No es obvio que la respuesta sea sí. ¿Qué pasa con la animosidad entre, digamos, protestantes y católicos? Probablemente sea mucho más débil. Es casi seguro que también hay menos homofobia, además de muchas otras formas de prejuicio. Hay otros indicadores de progreso; el aumento en el número de estadounidenses que inician nuevas empresas, por ejemplo, no es una señal de pesimismo.

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La negatividad parece centrada en nuestra política, nuestras élites y las personas que no están de acuerdo con nosotros políticamente. Como ha escrito el politólogo Lee Drutman: " Es una mala noticia para una democracia cuando entre el 60 y 70 porciento de las personas ven a los conciudadanos del otro partido como una seria amenaza”. Este fenómeno es mucho peor que en tiempos pasados, por lo que nuestra negatividad actual está más canalizada y más enfocada.

Me llama la atención la sección de comentarios en el blog que dirijo con Alex Tabarrok. Escribimos principalmente sobre economía, aunque a menudo surgen otros temas, como tecnología, cultura pop, mi malvado hermano gemelo y sí, política. Nuestro blog ha existido durante 18 años, y cada año los comentaristas parecen volverse más mordaces, no solo sobre los autores del blog sino también entre ellos.

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La siguiente cuestión a considerar es si esta situación (a falta de un término mejor, llámelo negatividad política) es estable y, de no ser así, cómo podría cambiar.

La buena noticia es que los cambios en los estados de ánimo nacionales se producen con relativa frecuencia y son difíciles de predecir. En la década de 1990, por ejemplo, pocas personas pronosticaron nuestra situación actual, de oposición emocional polarizada tan extrema. Los estados de ánimo negativos no necesariamente se alimentan entre sí y empeoran, como lo demuestran las corrientes más amplias de la historia. La civilización ha existido durante miles de años, y los Estados Unidos durante algunos cientos de años, en ambos casos con muchos altibajos. Si los estados de ánimo negativos conducen inevitablemente a nada más que un mayor colapso o destrucción, es difícil ver cómo hubiéramos llegado tan lejos.

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Incluso es posible que los estados de ánimo nacionales se caractericen por una reversión a la media, es decir, que los estados de ánimo negativos tiendan a volverse más positivos y viceversa. Eso implicaría que podríamos esperar un mejor estado de ánimo en el futuro. Eso no es un evangelio, pero no he visto a nadie con una teoría mejor.

Nadie, incluyéndonos a usted y a mí, es consistentemente bueno para medir el estado de ánimo nacional actual y mucho menos pronosticar cambios en él. Eso puede sonar un poco aterrador, pero siempre ha sido así.

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Entonces, para resumir algunos de los hechos básicos bajo esta cosmovisión: los estadounidenses son más negativos y más confrontativos en algunos campos importantes, especialmente en lo que respecta a la política. Esto no es bueno. Sin embargo, especialmente cuando se mira más allá de la política, el estado de ánimo nacional no es del todo amargo o desesperado. Los estados de ánimo nacionales también cambian con frecuencia y de manera impredecible. Habrá muchos avances positivos en las próximas décadas, sobre todo en biotecnología.

En otras palabras, la negatividad está contenida y podría cambiar rápidamente y sin previo aviso. No sé ustedes, pero encuentro esta perspectiva liberadora, o incluso, me atrevo a decir, una razón para un modesto optimismo.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.