Opinión - Bloomberg

Un feed cronológico no arreglaría Facebook

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Por Cathy O'Neil
Tiempo de lectura: 2 minutos

Bloomberg — Desde que se filtraron los archivos internos de Facebook, se ha debatido mucho sobre cómo reparar la red social. Muchas de estas conversaciones se centran en cómo los algoritmos manipulan los feeds (flujos de contenido), y cómo se elabora el perfil de los para alimentarlos exactamente con el contenido que despierta arrebatos de odio, genera teorías conspirativas e incluso terrorismo doméstico.

Esto es cierto y profundamente problemático. Pero la solución ofrecida por muchos, incluidas algunas personas en el Congreso de Estados Unidos, que consiste en ofrecer a los usuarios su contenido en orden cronológico, no funcionará. Este es el por qué.

En primer lugar, pensemos en Twitter. Los feeds cronológicos tampoco son exactamente la norma allí, porque hay un algoritmo en funcionamiento (que, según se ha visto recientemente, amplifica las fuentes de noticias de la derecha de EE..UU.). Pero al menos en Twitter un feed cronológico de las personas que seguimos no sería totalmente desconcertante. De hecho, para el 1% de los usuarios de Twitter, que al formar parte de un grupo de prueba siempre han quedado fuera de los algoritmos, el feed siempre ha sido simplemente cronológico.

Los feeds cronológicos son tolerables en Twitter simplemente porque en esta plataforma elegimos a las personas que queremos seguir. El Twitter en base al algoritmo se diferencia del cronológico en que nos muestra los tuits más populares, y posiblemente más antiguos, de las personas que seguimos junto con un puñado de tuits de personas que no seguimos en absoluto pero que el algoritmo cree que nos van a gustar. Es como si nos uniéramos a un cóctel en medio de la fiesta y nos informaran sobre los aspectos más destacados que nos perdimos (algorítmico) o escucháramos todas las conversaciones que nos hemos perdido (cronológico). El segundo enfoque es una forma decididamente más aburrida de unirse a una fiesta, pero al menos es una fiesta a la que queríamos ser invitados.

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Ahora considere Facebook. Ha crecido durante la última década y media en base al concepto de amistades recíprocas, lo que significa que no necesariamente queremos escuchar las conversaciones de la mayoría de las personas en nuestras propias redes. El algoritmo se ha desarrollado junto con esta red y ha aprendido de qué conversaciones realmente queremos formar parte o, en realidad, con quién preferiríamos discutir. El algoritmo elimina convenientemente al amigo del primo segundo del instituto que conocimos en una fiesta y del que nos hicimos amigos en la red social.

La realidad es que no queremos saber nada de la mayoría de los “amigos” de nuestras redes, y si se nos ofrece la posibilidad de elegir entre fotos increíblemente aburridas de gatos o bebés de personas que no queremos conocer y contenidos provocativos o incluso escandalosos de fuentes sospechosas, optaremos por lo segundo.

Sería diferente, para ser claros, si Facebook siempre hubiera ofrecido solo feeds cronológicos. Entonces habríamos seleccionado a nuestros amigos de manera más criteriosa todo este tiempo. Pero no fue así, no lo hicimos, y el resultado es que este resultado particular es factible solo con un algoritmo activo.

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Por cierto, no estoy ofreciendo una alternativa al “feed cronológico” para arreglar Facebook. No es porque la esté ocultando; simplemente no creo que haya una. El único enfoque razonable es admitir lo que Mark Zuckerberg no quiere: Facebook es una fuerza destructiva que causa un daño real y no tiene una solución fácil.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.