Colombia

Más allá de inversiones: apoyo no financiero, pilar del ecosistema de impacto

Al ecosistema de impacto se han unido hoy en día las incubadoras, gestores de fondos, consultoras, fundaciones, inversionistas, emprendimientos y la academia

Bloomberg Línea
Por Daniel Guerrero
01 de mayo, 2022 | 04:00 AM

Bogotá — Los estados y gobiernos permanentemente enfrentan críticas por su limitada capacidad para atender de forma integral las problemáticas que enfrenta la población, lo que ha abierto el camino a un rol proactivo y activista desde el sector privado con el propósito de complementar la acción estatal para impulsar la sostenibilidad desde enfoques sociales, ambientales y económicos. Este escenario ha llevado a la configuración del denominado ‘ecosistema de impacto’.

Incubadoras, gestores de fondos, consultoras, fundaciones, inversionistas, emprendimientos y academia se han sumado a este ecosistema colaborativo de largo plazo, que tiene como fin utilizar estrategias de apoyo financieras y no financieras para impulsar el crecimiento inclusivo y sustentable, no solo en Colombia sino en toda la región, de empresas y modelos que buscan dar atención a problemáticas sociales, ambientales, culturales históricas desde el core de su negocio e impulsando paralelamente un nuevo modelo de desarrollo económico.

Así, de acuerdo con entidades reconocidas como Latimpacto, de los 17 ODS, el ecosistema de impacto en América Latina centra sus esfuerzos en 5 de ellos: fin de la pobreza (#1), educación de calidad (#4), trabajo decente y crecimiento económico (#8), reducción de las desigualdades (#10) y, ciudades y comunidades sostenibles (#11). Lo anterior, siguiendo un esquema de priorización que responde a las problemáticas que enfrenta la región.

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Con esto en mente, y considerando la diversidad de actores que componen el ecosistema, el apoyo no financiero también se configura como parte esencial del mismo, y puede posicionarse como uno de los elementos diferenciadores de alto valor para los integrantes del mismo.

Este tipo de herramientas permiten la construcción y el desarrollo de capacidades y habilidades a largo plazo, principalmente relacionadas con el desarrollo de estrategia y/o modelo de negocio (23%), la gestión y medición de impacto (20%), la operatividad (18%), la gestión financiera (17%) y la gobernanza (16%).

Frente a esto, la experta en sostenibilidad Catalina Morales Llanos, gerente de responsabilidad social de Credicorp Capital, resalta que la propuesta de valor de esta compañía al ecosistema se centra en el acompañamiento y mentoría financiera especializada liderada por los colaboradores expertos, con el fin de fortalecer la gestión de los emprendimientos emergentes que tienen ideas transformadoras y que, en muchos casos, no cuentan con las herramientas o conocimientos financieros suficientes para hacerlos escalables.

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Como resultado de esta visión de aporte al ecosistema de impacto, Morales explica que Credicorp Capital desarrolló el programa Invirtiendo Futuros, una iniciativa que durante los últimos dos años ha registrado un 90% de cambios positivos en la aplicación de tareas comerciales y financieras de más de 20 emprendimientos en Colombia, Perú y Chile, así como un aumento del 20% en el número de beneficiarios y un crecimiento del 105% en el número de aliados. De esta manera, la Compañía participa de una forma diferencial en el impulso de este modelo en los países en donde tiene presencia.

En línea con lo anterior, si bien el ecosistema de impacto en América Latina y en Colombia específicamente ha venido fortaleciéndose, aún se identifican algunos retos que deben ser abordados de manera conjunta dentro de los que se destacan la asimetría de información entre inversionistas, expertos y emprendedores sociales, la consolidación de alianzas y el fortalecimiento de conocimientos en materia financiera, técnica y habilidades blandas.

En este sentido, es importante entender que impulsar el ecosistema de impacto es contribuir a la construcción de una nueva visión sobre el desarrollo, que da un abordaje integral y novedoso a las problemáticas sociales, económicas y ambientales que persisten en la región. Por esto, profundizar en el diseño de nuevas formas de financiamiento a la medida, estrategias de apoyo no financiero y herramientas para la medición de impacto serán la clave para que este nuevo modelo basado en el impacto siga generando un cambio económico con repercusiones positivas sobre la esfera social de toda la región.

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