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Bloomberg — Aunque los freelancers (trabajadores independientes) existen desde hace mucho tiempo (la palabra inglesa se refería originalmente a un “free lance”, o una lanza, mercenario medieval dispuesto a luchar por el mejor postor), trabajar por cuenta propia suele considerarse inestable. Ciertamente puede serlo, pero también obliga a aprender a lidiar con la incertidumbre, a recuperarse rápidamente de los contratiempos y a diversificar las fuentes de ingreso, todo lo cual es útil en tiempos de turbulencia económica.

A medida que los despidos masivos empiezan a aparecer en los titulares y la conversación sobre las posibilidades de que tenga lugar una recesión en EE.UU. y a nivel global se hacen más fuertes, hay muchas cosas que los empleados tradicionales pueden aprender de los freelancers para proteger sus finanzas en medio de la ansiedad.

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Es difícil saber cuántas personas son actualmente freelancers a tiempo completo, ya que hay diferentes fuentes de datos y la mayoría de los disponibles son anteriores a la pandemia. Un informe de 2019 de Gallup e Intuit estimó que había entre 32 y 44 millones de adultos estadounidenses que trabajan por cuenta propia. Pero las personas que trabajan en empresas también pueden tener segundos trabajos que también califican como autoempleo, lo que hace que sea aún más difícil tener claridad.

Lo que tienen en común los freelancers, sea cual sea el sector, es que, incluso en épocas de bonanza y mercados laborales ajustados, tienen que planificar con antelación, presupuestar y cambiar cuando surgen escenarios inesperados. Los proyectos se cancelan constantemente. Los clientes pueden tardar meses en pagar o no pagar nunca. Dependiendo de su tipo de trabajo, puede haber temporadas caóticas seguidas de otras sin ningún cliente potencial. El rechazo es habitual.

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Este tipo de volatilidad se hace más generalizado y abarca otros sectores durante una recesión, a medida que las empresas buscan reducir los gastos generales y recortar los costos en la medida de lo posible. Tomar unas cuantas páginas del libro de los que trabajan de forma independiente puede ayudar a aliviar algo de estrés.

Quizás la mayor lección para los empleados es que es bueno tener varias fuentes de ingresos en cualquier momento. La mayoría de los freelancers trabajan con el objetivo de tener varios clientes o alumnos. Esto ayuda a protegerse cuando alguien decide dejar de utilizar los servicios. También está el santo grial de crear flujos de ingresos pasivos. Por ejemplo, vender una descarga digital o un curso, o recibir derechos de autor de un libro.

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Si la pérdida de empleo es una de sus mayores preocupaciones, no estaría de más empezar a desarrollar otra fuente de ingresos. Reflexione sobre sus habilidades actuales (incluso más allá de lo que se requiere en su trabajo) y piense en cómo podría aprovecharlas para hacer trabajos remunerados. Hable con los freelancers que conozca o navegue por sitios como Upwork, Fiverr o Etsy para inspirarse en las formas en que otras personas trabajan por cuenta propia. Es una ventaja si el costo inicial para empezar es mínimo o nulo, de modo que pueda probar sus ideas sin invertir demasiado. Eso sí, asegúrese de comprobar que su empleador permite el trabajo externo.

Otro consejo es aprender a presupuestar con un ingreso variable. Si le preocupa perder su trabajo o acaba de salir al mercado, es el momento de pensar en recortar gastos, aceptar trabajos externos y gestionar sus ahorros. Empiece por saber cuánto necesita ganar al mes para cubrir necesidades básicas; luego añada una estimación de lo que pagará en impuestos y eso debería darle un objetivo de ingresos mínimos mensuales. Utilícelo cuando considere nuevos trabajos o cuando establezca tarifas.

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La amenaza de la pérdida de ingresos debería animarle a apuntalar las reservas de efectivo mientras siga teniendo un empleo remunerado y a minimizar las compras no reembolsables (lo cual es difícil con todo el mundo queriendo viajar en este momento). Debe evitar, o al menos minimizar, la acumulación de nuevas deudas. Si está tratando de comprar una casa u otro activo grande, probablemente no sea aconsejable ir al extremo más alto de su presupuesto.

Una de las grandes preocupaciones de la recesión en EE.UU. es la pérdida de acceso a la asistencia sanitaria. Los freelancers no pueden permitirse el lujo de contar con un seguro médico subvencionado por la empresa, por lo que el nuestro suele ser más caro, aunque no se vea amenazado por la pérdida de un cliente o un trabajo. Las personas con empleo tradicional que se sienten nerviosas por los despidos deberían empezar a investigar las opciones de seguro médico en caso de pérdida de empleo, incluyendo el costo mensual de un nuevo plan como COBRA.

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COBRA ofrece una solución temporal para prolongar la cobertura que uno tenía con su antiguo empleador, pero usted pagará la totalidad de la prima, incluida la que haya subvencionado el empleador. Aunque factores como el tamaño de la familia y el tipo de plan influyen significativamente en el costo, una encuesta de la Kaiser Family Foundation de 2021 reveló que las primas anuales de la cobertura sanitaria familiar patrocinada por el empleador alcanzaban los US$22.221. Los pagos de los empleados ascendían a una media de US$5.969. Pero si de repente se viera obligado a pagar la prima completa, eso podría suponer un salto de unos US$500 al mes a casi US$2.000.

Lo siguiente que hay que tener en cuenta son los impuestos. En caso de que acepte un trabajo freelance, es importante que reserve dinero para lo que deberá en impuestos: el 30% por cada cheque de pago es una buena regla general, pero yo personalmente opto por el 40% para ir sobre seguro. Los freelancers tienen que pagar el impuesto sobre el trabajo por cuenta propia sin que una empresa cubra el impuesto sobre las nóminas, así como hacer pagos estimados trimestrales a Hacienda. También es importante pensar en los impuestos si se reciben pagos del seguro de desempleo, ya que éstos cuentan como salarios imponibles y puede que no se deduzcan los impuestos cuando se depositen.

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Es probable que la ansiedad por una recesión nos acompañe durante un tiempo. En lugar de entrar en pánico, canalícela hacia la creación de un flujo de ingresos secundario, aunque sea modesto. Y lo que es más importante, ahorre. Una parte fundamental para llevar un negocio autónomo con éxito es reservar dinero durante las épocas de bonanza para poder sortear los descensos. Si puede ahorrar un poco más de su sueldo actual cada mes, ahora sería un buen momento para hacerlo.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

Este artículo fue traducido por Estefanía Salinas Concha.