Bloomberg Opinión
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Bloomberg Opinión — Puede que estemos aprendiendo a vivir con el Covid-19, pero como muestra el más reciente informe sobre la inflación de EE.UU., esta sigue siendo una economía pandémica. Dos años y medio después de los primeros confinamientos, la economía sigue siendo extraña: se puede tardar más de un año en conseguir un lavavajillas, muchos meses en conseguir un pasaporte, las empresas tienen poco personal, las tiendas se quedan habitualmente sin productos básicos como los analgésicos y, por supuesto, hay alta inflación. Los estadounidenses disfrutaron de años de abundancia, en los que lo más nuevo y mejor estaba siempre disponible y muchos servicios eran cada vez más baratos. Ahora, algunos días parece que nos hemos despertado en la distópica segunda mitad distópica de “La rebelión de Atlas”.

¿Cuándo volverán las cosas a la normalidad? En cierto modo, quizá nunca. La pandemia aceleró cambios en una economía que ya estaban en marcha. Y puso patas arriba muchos de nuestros supuestos, cambiando las relaciones económicas que constituían la base de muchas previsiones, haciendo que todo, desde la inflación hasta el gasto de los consumidores, sea más difícil de predecir en los próximos años. Siempre habrá partes de la economía, como los precios de la energía, sobre las que tenemos menos control, pero otros aspectos pueden arreglarse. Algún día, pronto, deberíamos poder volver a contar con estantes totalmente abastecidos y precios más estables.

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Así que aquí hay un rápido resumen de lo que debería volver a la normalidad y a lo que todos deberíamos empezar a acostumbrarnos a medida que la economía pandémica evoluciona hacia convertirse en la nueva economía.

Cosas que volverán a la normalidad

La escasez de mano de obra es un gran problema. Es una de las principales razones por las que la economía sigue siendo extraña. En cada recesión se pierden trabajadores y algunas personas, especialmente los hombres, siguen sin trabajar. A la escasez actual se suma el hecho de que la inmigración legal sigue en suspenso, con una acumulación de visados que aún no se han tramitado. El gobierno de Biden debería hacer de esto una prioridad mucho mayor.

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Pero, en comparación con otras recesiones, el mercado laboral se ha recuperado, los salarios han subido y la gente está volviendo a la fuerza laboral. Hay menos personas que se jubilan e incluso algunos de los que se jubilaron antes de la pandemia vuelven a trabajar.

Las cadenas de suministro siguen viendo amplias disrupciones. La economía mundial anterior a la pandemia era increíblemente eficiente porque los productos se fabricaban con piezas de todo el mundo. Pero el sistema era complejo y la pandemia demostró lo vulnerable que era a las interrupciones. En diciembre del año pasado, los puertos empezaban a desatascarse y la escasez de chips informáticos disminuía, pero las esperanzas de normalidad en 2022 se vieron aplastadas por la invasión de Rusia contra Ucrania. China sigue teniendo confinamientos por Covid-19. Y se acaba de evitar por los pelos una huelga de trenes de mercancías en EE.UU.

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Aun así, el índice Citi de presiones en la cadena de suministro muestra que la situación es mejor que hace un año. Habrá más mejoras si los costes de la energía caen y más gente vuelve a trabajar. A largo plazo, las empresas pueden ser más resistentes a futuras perturbaciones y estar mejor diversificadas.

Mientras los problemas relacionados al Covid-19 retrocedían, la invasión rusa a Ucrania añadía presión a las cadenas de suministrodfd

Problemas que no desaparecerán

La incertidumbre sobre la inflación implica una mayor volatilidad en los mercados de activos. Una vez que las cadenas de suministro y el mercado laboral se recuperen, la inflación se reducirá un poco y se estabilizará, lo que ayudará a estabilizar los mercados de activos. Pero pasará mucho tiempo antes de que la inflación vuelva a caer al 2% o menos. Entre los cambios demográficos y el debilitamiento de las relaciones comerciales, la inflación puede ser naturalmente más alta, no importa lo que los bancos centrales traten de hacer. Puede que tengamos que aprender a vivir con una inflación del 3% o del 4%. Y eso significa que las tasas de interés (y las hipotecas) también serán más altas.

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Las oficinas siguen vacías. Los próximos meses revelarán cómo será el futuro del trabajo, a medida que algunos jefes exigen que todos los empleados vuelvan a la oficina. Algunos volverán a regañadientes y otros no lo harán nunca. Los distritos comerciales ya tienen más vida, pero no bullen cinco días a la semana. Las oficinas no están llenas todos los días y la mayoría de los transportes públicos todavía están al 60% de sus niveles anteriores a la pandemia. La pandemia estableció el trabajo desde casa como una opción viable y la oficina nunca volverá a ser lo mismo.

También es posible que la confianza en las instituciones no se recupere nunca. Durante la pandemia todo se politizó, desde la sanidad pública hasta la banca central. Era en cierto modo inevitable, ya que el gobierno se convierte en una parte más importante de la vida en una emergencia; se le condena por las malas decisiones (el cierre prolongado de las escuelas fue una tragedia previsible) y no se le reconoce el mérito de las buenas políticas. No obstante, la desconfianza socavará la economía en el futuro, ya que una fuerte confianza en el gobierno y sus servicios, corporaciones e instituciones culturales es fundamental para una economía sana y la seguridad pública. Cada vez hay menos niños en la escuela pública, mucha gente ya no confía en los resultados de las elecciones, en el sistema judicial o en las autoridades sanitarias.

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La economía pandémica durará más que la pandemia. Algunos de los cambios, como el uso de la tecnología, pueden resultar positivos algún día. Pero más de dos años después, los cuellos de botella en el flujo de bienes y personas hacen que sigamos viviendo con escasez, alta inflación y mucha incertidumbre sobre cuándo al menos algunas cosas podrían volver a la normalidad.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.