Los papeles de la compañía argentina llegaron a costar US$16 en noviembre de 2021. Hoy no llegan a US$0,84. — Las acciones de Bioceres Crop Solutions (BIOX), la biotech argentina que desarrolla semillas resistentes a la sequía, han tenido un fuerte derrumbe en el inicio de 2026: entre el 31 de diciembre de 2025 y el 30 de enero, los papeles cayeron 36% y cotizan, actualmente, en US$0,8378. Con ese valor, la compañía ingresó al territorio de las llamadas “penny stocks”, definidas por la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) como toda acción con un precio de mercado inferior a US$5.
El desplome abre además un frente regulatorio: en Nasdaq, cuando una acción cotiza por debajo de US$1 durante 30 ruedas consecutivas, se dispara un período de gracia para corregirlo o la empresa enfrenta el riesgo de desliste. El incumplimiento de requisitos mínimos de capitalización bursátil, patrimonio neto o la falta de presentación de balances en tiempo y forma también pueden derivar en la salida del índice.
Sin embargo, la compañía alcanzó su pico de capitalización de mercado en octubre de 2022, luego de ampliar su capital social: en aquel momento llegó a valer por arriba de los US$900 millones y todo parecía que se iba a convertir en unicornio. Por el contrario, hoy la empresa tiene un valor bursátil de, apenas, US$53,18 millones.
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El inicio del desplome
El derrumbe de las acciones empezó a cobrar fuerza a mediados del 2024, cuando confluyeron la depresión del precio internacional de la soja, el adelantamiento y posterior freno de compras de insumos por parte de productores argentinos y condiciones financieras más duras en ese mercado, el principal para Bioceres. Esa tormenta perfecta hundió ingresos, redujo márgenes y dejó a la compañía dependiendo de la eventual reposición de inventarios de sus clientes.
Federico Trucco, titular de la compañía, había anticipado un cambio en el entorno operativo de argentino con la llegada de Javier Milei a la presidencia. En abril de 2024, cuando Bioceres aún valía US$800 millones en la Bolsa, dijo en una entrevista con Bloomberg Línea: “Esto de que podamos colocar deuda a tasas negativas, [para] las compañías que tenemos negocios denominados en dólares, claramente no va a existir hacia adelante. Vamos a tener un mercado de capitales mucho más demandante para financiar deuda y debemos como empresas ser prudentes en anticipar ese cambio”.
De esa forma, se refirió a la distorsión que habían generado en el mercado de renta fija argentino las copiosas regulaciones cambiarias del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
La acción de Bioceres estuvo planchada entre el 2021 y 2023, pero resiliente al precio de la soja, que no había parado de ceder desde el 2022. En ese lapso, el papel osciló entre los US$10 y US$16 .
Para el año fiscal 2024 había comenzado a soplar el viento de frente: los clientes argentinos que se habían anticipado a una devaluación del peso y cubierto comprando insumos por adelantado dejaron de hacerlo, al no materializarse esa devaluación en 2025.
“No tuvieron incentivos para mantener altos niveles de inventario”, dijo Trucco a los analistas en su llamada trimestral. La combinación del deterioro de las ventas, las condiciones financieras más duras y los escasos resultados al escalar el negocio de semillas HB4 creó lo que el CEO describió como “la posición en la que estamos reportando hoy”.
Default de pagarés
Mientras las acciones cedían en Wall Street, una crisis paralela asomaba en Argentina: Bioceres S.A., que en ese momento era propietaria de aproximadamente el 40% de las acciones de Bioceres Crop Solutions, había empezado a defaultear pagarés bursátiles por varios millones de dólares desde junio.
Pérdida de control de ProFarm
Un artículo publicado el 28 de enero por el sitio especializado en agro Bichos de Campo cuenta que, mediante un proceso judicial, el control de ProFarm Group, unidad tecnológica que era controlada por Bioceres y con sede en Estados Unidos, quedó en manos de un grupo de acreedores, luego de comenzado un concurso por una deuda que asciende a US$55 millones.
“El proceso se da luego de una caída estrepitosa del valor de las acciones de la empresa argentina en la bolsa, que obstaculizó los planes de desarrollo de la compañía rosarina”, afirma el mencionado artículo periodístico.
Desde la empresa aseguraron al medio que el proceso no está cerrado y que se encuentra abierto el período de apelaciones, mecanismo que ya fue activado por la empresa para intentar frenar el traspaso. El argumento es que la cifra total con la que se hicieron los nuevos acreedores por la ejecución de garantías ronda los US$15 millones, cuando la misma empresa fue adquirida por 243 millones en 2022.













