El peso argentino desafía su historia: es una de las monedas emergentes que más se aprecia en 2026

Desde el inicio de este año, la divisa argentina acumula una apreciación de 5,15% frente al dólar, en sintonía con la trayectoria que han mostrado otras monedas de la región

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24 de febrero, 2026 | 05:01 AM

Buenos Aires — El peso argentino inició el 2026 con un desafío abierto a su historia reciente: es una de las monedas que más se fortalece en el mundo emergente.

Desde el inicio de este año, la divisa argentina acumula una apreciación de 5,15% frente al dólar estadounidense, en sintonía con la trayectoria que han mostrado otras monedas de la región, como el real brasileño, el peso mexicano o el peso chileno, y a contramano del comportamiento de la lira turca, la rupia india o la rupia de Indonesia, tres de las llamadas ‘fragile five (las “cinco frágiles”) por sus elevados déficits en cuenta corriente y alta dependencia de la inversión extranjera.

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Fuente: Econviews

La fortaleza del peso se da incluso en un primer bimestre que suele ser desafiante para el tipo de cambio, por la caída estacional de la demanda de dinero luego del pico de fin de año, cuando empresas y familias demandan más pesos para hacer frente a aguinaldos y gastos vinculados a las fiestas y el inicio de las vacaciones de verano. Desde 2003, el tipo de cambio ‘libre’ en Argentina (es decir, el CCL) ha subido en promedio 3,7% en los dos primeros meses del año, calculó Salvador Vitelli, jefe de research de Romano Group.

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Viento de cola global

Pero este año, otra parece la historia. Pese a la aceleración de la inflación, el dólar perforó en los últimos días el piso de ARS$1.400 hasta ubicarse en su nivel más bajo en cinco meses, cuando el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, intervenía en el mercado de cambios para sostener la cotización del peso en la antesala electoral.

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El tipo de cambio real multilateral (ITCRM) que publica el Banco Central de la República Argentina (BCRA), por su parte, se ubica en niveles de 88,2 puntos, un 6% más apreciado respecto de los valores en los que inició este año.

Factores exógenos y domésticos explican por qué el peso argentino se ha estado fortaleciendo en el inicio de este 2026. Entre los primeros, la debilidad del dólar a nivel global, reflejado en la evolución de la divisa frente a las monedas del G10, y un elevado flujo hacia países emergentes.

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El principal factor es la debilidad global del dólar”, considera Federico Filippini, economista jefe de Adcap Grupo Financiero. “El ingreso extraordinario (de dólares) por emisión de corporativos se da en un contexto donde los flujos a EMs se mantiene muy fuerte”, agrega.

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Los analistas de Econviews también creen que “parte de la apreciación responde a factores externos, dado que varias monedas emergentes se están fortaleciendo frente al dólar en 2026”.

“Al efecto de la apreciación cambiaría yo lo veo más como algo internacional: si el dólar se pone fuerte, vamos a ver el movimiento contrario también. Es decir, el dólar está muy débil a escala global y lo sintieron todas las monedas”, coincidió el economista Amilcar Collante.

Factores locales: agro, deuda corporativa, tasas y carry trade

Pero a ese ‘viento de cola’ global se le suman también dinámicas domésticas que inciden en la apreciación. Los dos factores locales “clave” que empujaron al tipo de cambio a alejarse del techo de la banda de intervención cambiaria son las tasas altas producto del apretón monetario para contener a la aceleración de la inflación, y la mayor oferta de dólares del agro y de emisiones de deuda corporativa, según señalaron en un informe los analistas de Porfolio Personal Inversiones (PPI).

Respecto de la fuerte oferta de divisas, desde la correduría destacaron que “por el lado de la cuenta corriente, la liquidación del agro se mantuvo firme”, con US$88 millones promedio diario en enero y US$84 millones en lo que va de febrero. “En la cuenta financiera, continúan pesando las emisiones corporativas y provinciales. Según la última presentación del vicepresidente del Banco Central, a mediados de enero restaban liquidar US$3.600 millones de emisiones corporativas. Desde entonces, se sumaron nuevas colocaciones en el mercado local e internacional por casi US$1.300 millones”, precisaron.

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En lo que refiere a la volatilidad de tasas y el sesgo contractivo del Tesoro, indicaron que el rollover por encima del 100% en las últimas licitaciones empujó al alza las tasas de corto plazo. Eso, explicaron, incentivó el desarme de posiciones en dólares para capturar rendimientos en pesos: “En otras palabras, más oferta en el mercado cambiario en pos de hacer carry trade”.

A esto podría sumarse también la fuerte dolarización pre-electoral. “Hemos calculado que la demanda de cobertura en los últimos tres meses es equivalente a más de 40 puntos porcentuales de M2, que es la circulación monetaria, lo cual es una cantidad desproporcionada”, había advertido en la previa electoral el presidente del BCRA, Santiago Bausili.

Tipo de cambio, reservas y competitividad

Para los analistas de PPI, un dato “no menor” es que esta baja del tipo de cambio se da con un BCRA comprador en el mercado de cambios. “En febrero ya acumula US$1.255 millones (con cinco ruedas aún por delante) superando los US$1.158 millones de enero y totalizando US$2.413 millones en el año”, precisaron.

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La pregunta ‘a cuánto hubiera caído el tipo de cambio sin esas compras de reservas por parte del BCRA’ ha salido a relucir seguido en los últimos días en relación a la apreciación del peso argentino. Pero desde Econviews marcan que no son “muy creyentes” del planteo.

De no haber comenzado este programa de compras la inquietud de los inversores sería bastante más alta que la actual. Por lo tanto, en lugar de caer, probablemente el tipo de cambio hubiera subido”, escribieron los analistas de la consultora que encabeza Miguel Kiguel en su último informe semanal. “Lo que sí pensamos es que esta paz cambiaria genera una ventana de oportunidad para terminar de levantar las restricciones de acceso al mercado que todavía quedan”, añadieron.

Si bien desde Econviews creen que “el Banco Central podría haber intervenido para sostener el precio del dólar y acumular más reservas”, ven que para el Gobierno “la urgencia por domar la inflación ha llevado a planchar el dólar una vez más”.

Al respecto, y luego de una semana marcada por el cierre de la empresa fabricante de neumáticos Fate, consideraron crucial distinguir que “un tipo de cambio bajo por flujo no necesariamente representa un equilibrio deseable para el desarrollo”.

Aun así, recordaron que “la apuesta del Gobierno es que las reformas estructurales y la desregulación de la economía compensen estos efectos”. Y anticiparon que “la reforma laboral es un paso adelante importante, pero su efecto será lento y solo efectivo en la medida en que la economía crezca”.

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Aun así, la fortaleza del peso es un efecto deseado por el gobierno de Javier Milei. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha reiterado en estos últimos dos años la intención de hacer del peso una moneda fuerte. “Los pesos van a faltar y los dólares van a sobrar”, anticipó en septiembre de 2024.

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