Nueva York — Los CEO de cuatro de las principales empresas argentinas coincidieron en que la Argentina atraviesa un cambio sin precedentes, pero advirtieron que la agenda pendiente en materia impositiva, de competitividad y de desarrollo del mercado de capitales es aún significativa.
“Todavía exportamos [con] entre 12 y 15 puntos de impuestos. China tiene subsidios a la exportación, Tailandia no tiene impuestos para exportar”, planteó Martín Galdeano, presidente de Ford Argentina, en un panel organizado por IDEA este jueves en el consulado argentino en Nueva York, en el marco del Argentina Week.
Fabián Kon, CEO de Grupo Financiero Galicia (GGAL), señaló que el crédito como porcentaje del PBI pasó del 4-5% al inicio del gobierno de Milei al 12% actual, pero que las inversiones que se vienen en minería, infraestructura y energía van a requerir un mercado de capitales mucho más desarrollado del que tiene hoy la Argentina. “Vivimos muchos años sin una moneda de cuenta, de ahorro y de pago como tiene que ser. Hay que seguir trabajando en el mercado de capitales”, sostuvo.
El panel reunió también a Roberto Murchinson, presidente de Murchinson Group, y a Mariano Bosch, CEO de Adecoagro (AGRO).
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La Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) es una de las principales organizaciones empresarias del país y es especialmente reconocida por organizar el Coloquio de IDEA, un encuentro anual que reúne a ejecutivos, empresarios, economistas y dirigentes políticos en Mar del Plata.

Caputo: “La velocidad importa”
El ministro de Economía, Luis Caputo, que también habló en el cierre, pidió valorar la velocidad a la que la inversión en la economía real está reaccionando al programa de estabilización, algo que describió como inusual. Sostuvo que, en general, cuando un país entra en un programa de estabilización, lo primero que reacciona es la inversión financiera, y que las inversiones en la economía real llevan mucho más tiempo porque implican decisiones a 30 o 40 años. “En un país como Argentina, eventualmente son decisiones que se postergaron por 6 o 7 años y nunca llegaron.
Sin embargo, subrayó que, en el Gobierno de Javier Milei, ”estar viendo de primera mano esta reacción tan rápida para invertir en la economía real es una muestra contundente de que este tiene que ser el rumbo”.
Esta semana en el marco del Argentina Week anunciaron inversiones superiores a los US$3.000 millones MercadoLibre y TGS (TGS).
Caputo pidió no perder de vista que más allá de los matices que marcan los empresarios, el rumbo del orden macroeconómico, la previsibilidad y el respeto por las reglas de juego es lo que va a cambiar la vida a la gente. “La velocidad importa, porque en el medio hay gente que la está pasando mal, porque tenemos un nivel de pobreza muy alto”, sostuvo.
Ford: competir contra las propias plantas
Galdeano puso números concretos a la discusión sobre competitividad. Explicó que la Ford Ranger se fabrica en la planta de General Pacheco y también en China, Tailandia y Sudáfrica, y que la Argentina compite directamente con esas plantas por las inversiones de la casa matriz. En octubre de 2023, exportar una camioneta desde la Argentina implicaba entre 20 y 23 puntos de impuestos, cuando el retorno global de la industria automotriz está entre 8 y 12 puntos para quien los más eficientes.
Esa carga bajó a entre 12 y 15 puntos tras la eliminación del impuesto PAIS, la doble imposición de IVA y otras cargas, pero Galdeano dijo que todavía hay camino por recorrer. De esos 12-15 puntos, entre 6 y 7 corresponden a ingresos brutos provinciales que se acumulan a lo largo de toda la cadena autopartista, radicada principalmente en la provincia de Buenos Aires. En esa línea, el ejecutivo sostuvo que la agenda de baja de impuestos no depende solo del Gobierno nacional sino de una articulación con las provincias.
Galdeano destacó la reforma laboral como un cambio que habilita conversaciones que antes eran impensables, en una industria que paga en promedio un 170% por encima del salario medio de la economía. Sobre la oportunidad para los inversores, fue directo: dijo que está todo dado para entrar y que siempre es mejor hacerlo en estos momentos que esperar y dejar pasar la ola.
Riesgo país, paciencia y reglas de juego
Kon, por su parte, pidió paciencia con el riesgo país, que sigue en torno a los 550 puntos básicos. Dijo que la Argentina tiene equilibrio fiscal, está comprando reservas, pagando deuda puntualmente y creciendo en exportaciones, pero que los mercados no se mueven de forma matemática ni en plazos predeterminados.
En el panel citaron un trabajo del grupo de economistas de IDEA, que relevó programas de estabilización exitosos en el mundo: en todos los casos, la inflación tardó entre 2 y 6 años en llegar a un dígito. “Si mantenemos estas políticas, el riesgo país va a bajar”, afirmó Kon.
El CEO de Galicia mencionó el panel de energía del día anterior como el más impresionante de la semana, y citó al vicepresidente de Chevron, que cuando le preguntaron qué necesitaban para seguir invirtiendo respondió que les dejen disponer de sus dólares, que les den estabilidad en las reglas de juego y que les permitan crecer en escala. “Todavía estamos hablando de las inversiones iniciales, pero tenemos una plataforma para llegar a una escala mucho más alta”, consideró, e insistió en que las reglas tienen que pensarse a 10 y 20 años para que el potencial se materialice.
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Un cambio cultural y dos oportunidades concretas
Roberto Murchinson identificó dos cambios que calificó de culturales: la adopción del déficit cero como política de Estado —que dijo haber escuchado defender incluso a un referente de los movimientos sociales— y la apertura de la Argentina al mundo, una demanda que en la última elección presidencial levantaron los tres candidatos principales. “Esta empresa lleva 130 años operando en el riesgo de comercio exterior de la Argentina y esto es una novedad”, afirmó.
En el sector logístico, Murchinson señaló como oportunidades la licitación de la hidrovía, la privatización del Belgrano Cargas y los nuevos corredores viales, todas obras que históricamente hacía el Estado y que ahora se licitan al sector privado.
Mariano Bosch, CEO de Adecoagro, contó que hace cuatro o cinco años dejó de venir a Nueva York porque los inversores no lo recibían. “Ahora decís ‘voy a ir, ¿te puedo ver?’ y te dicen ‘dale’. Eso cambió así”, dijo, y agregó que la compañía está mirando inversiones que antes no podía ni soñar. Bosch señaló la producción de urea —la Argentina consume 3 millones de toneladas y produce apenas 1,3 millones— y la lechería como dos oportunidades concretas donde el país puede multiplicar su producción y competir globalmente, aprovechando la energía barata de Vaca Muerta para procesar alimentos con mayor eficiencia.
“El virus argentino”
Alec Oxenford, embajador argentino en Estados Unidos, dijo que en el Departamento de Estado le hablan del “virus argentino”: algo que infecta todas las conversaciones en Washington y en Wall Street. “Hoy hablamos con los CEOs globales de las compañías que admiran al presidente Milei. Es muy difícil que un CEO global de una compañía importante del mundo hable con admiración de políticos. Extraordinariamente difícil. Acá es al revés: no hablo con ninguno que no hable con admiración del presidente Milei”, afirmó Oxenford.

Manuel Adorni, jefe de Gabinete, cerró el evento con un mensaje dirigido a los empresarios presentes. Sumó que al abrir el Argentina Week el lunes sintió por primera vez que los inversores estaban convencidos de que el programa económico es sostenible, y les pidió que colaboren en lo que llamó la batalla cultural.
“Ayúdennos a contar por qué está bien que al empresario le vaya bien. Ayúdennos a contar por qué cuando al empresario le va bien, a la gente le va bien”, sostuvo, y agregó que la Argentina viene “bastardeada en términos de ideas desde hace 100 años”.
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