Tras casi siete semanas de protestas que afectaron la circulación en gran parte del territorio boliviano, el Gobierno confirmó que mantendrá vigente el estado de excepción aun cuando las rutas ya fueron despejadas y no se registran cortes activos.
El presidente Rodrigo Paz sostuvo que la medida extraordinaria seguirá en vigor porque todavía quedan tareas pendientes para restablecer plenamente el funcionamiento del país y prevenir nuevos episodios de conflictividad.
El Gobierno busca consolidar la normalización
Durante una evaluación pública de la situación, el mandatario señaló que la protesta llegó a su fin y que Bolivia atraviesa un proceso de retorno a la normalidad. Según indicó, el estado de excepción continúa siendo una herramienta necesaria para ordenar distintos aspectos que quedaron afectados tras semanas de bloqueos.
Paz consideró que la etapa actual debe estar enfocada en la reconstrucción económica y social, con el objetivo de generar oportunidades de crecimiento para la población una vez superada la crisis.
Sin cortes en las carreteras
La decisión del Ejecutivo se conoce después de que las principales carreteras del país quedaran completamente habilitadas. En los últimos días, efectivos policiales y militares realizaron operativos para retirar montículos de tierra, escombros y otros elementos utilizados para interrumpir el tránsito.
De acuerdo con información de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), desde el martes ya no existen puntos de bloqueo activos en el territorio nacional.
Convocatoria a un acuerdo nacional
Como parte de la nueva etapa que busca impulsar el Gobierno, Paz anunció la realización de un encuentro nacional por la unidad. Según explicó, la convocatoria servirá para presentar propuestas destinadas a reactivar la economía y avanzar con la implementación del programa gubernamental.
Al ser consultado sobre posibles acciones judiciales contra quienes promovieron las medidas de presión, el presidente evitó pronunciarse de manera directa. En cambio, remarcó la importancia de abrir espacios de diálogo con distintos sectores sociales y dejó la cuestión en manos de la Justicia.
Siete semanas de protestas y pérdidas económicas
Los bloqueos provocaron fuertes consecuencias económicas y logísticas. Diversos sectores productivos reportaron pérdidas millonarias, mientras que varias regiones enfrentaron dificultades para recibir alimentos, combustibles e insumos básicos.
La situación tuvo especial impacto en La Paz, donde los cortes de rutas generaron problemas de abastecimiento y afectaron servicios urbanos, entre ellos el transporte público y la recolección de residuos.
Quiénes impulsaron las movilizaciones
Las protestas comenzaron con organizaciones indígenas del altiplano agrupadas en la Federación de Campesinos de La Paz Túpac Katari. Con el correr de las semanas, la medida sumó el respaldo de la Central Obrera Boliviana, de algunas juntas vecinales de El Alto y de sectores cocaleros vinculados al expresidente Evo Morales, que concentraron gran parte de las acciones en el Trópico de Cochabamba.
Aunque las rutas ya fueron liberadas y la circulación se normalizó, el Gobierno considera que el proceso de estabilización aún no concluyó y mantendrá por el momento el régimen excepcional vigente.













