Este domingo 25 de octubre se llevará a cabo el balotaje de Brasil, en un contexto de fuerte polarización. Sin embargo, hay un elemento que, según Fitch Ratings, no dependerá de quién gane las elecciones: la política fiscal deberá ajustarse el próximo año, debido al elevado déficit y al aumento de la deuda pública.
¿Por qué Fitch espera un ajuste fiscal en Brasil?
Independientemente de quién gane las elecciones presidenciales, Fitch espera que Brasil endurezca su política fiscal en 2027. La calificadora señala que el déficit presupuestario supera el 8% del PIB, mientras que la deuda del gobierno en relación con el PIB aumentó por encima del 80%.
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Según Fitch, este ajuste fiscal será uno de los factores que pesarán sobre la actividad económica el próximo año. La calificadora proyecta que el PIB brasileño crecerá 1,9% en 2026 y 1,4% en 2027, después de una expansión promedio de 3% anual entre 2022 y 2025.
¿Qué está frenando a la economía brasileña?
La economía brasileña ya muestra una desaceleración. Entre enero y agosto de 2026, creció 1,5% interanual, frente al promedio de 3% registrado durante los cuatro años anteriores.
Uno de los principales factores detrás de esta pérdida de dinamismo son las tasas de interés reales muy elevadas, que han afectado tanto al consumo como a la inversión. El ratio de servicio de la deuda del sector privado se encuentra en su nivel más alto en dos décadas, lo que está aumentando la presión sobre los deudores.
A esto se suma una desaceleración del crecimiento del empleo, que está afectando el ingreso disponible de los hogares.
¿Qué pasará con la tasa Selic?
Fitch espera que la política monetaria continúe siendo restrictiva y siga actuando como un lastre para el crecimiento. La calificadora proyecta que la tasa Selic baje desde 13,75% hasta 11,75% para fines de 2027.
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El ritmo de reducción podría ser mayor si se produce un ajuste fiscal significativo. Según Fitch, una corrección de las cuentas públicas también podría contribuir a reducir las tasas de interés de más largo plazo.
Sin embargo, la calificadora considera que el Banco Central de Brasil probablemente mantendrá tasas reales elevadas debido a sus preocupaciones por las expectativas de inflación, que continúan elevadas, y por la persistencia de una inflación de servicios alta.
¿Qué impacto tendrá esto sobre el consumo y la inversión?
Aunque las tasas nominales disminuyan, la calificadora de riesgo espera que el elevado costo real del dinero continúe limitando la actividad del sector privado. El alto ratio de servicio de la deuda seguirá restringiendo el consumo de los hogares, la inversión empresarial y el crecimiento del crédito.
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Así, para Fitch, la desaceleración de Brasil durante 2027 tendrá dos fuentes principales: una política fiscal más ajustada, independientemente del resultado electoral, y una política monetaria que continuará siendo restrictiva.
Gasto difícil de recortar
Según detalló Emanoelle Santos, analista de mercados de la plataforma XTB, más del 90% del gasto primario federal de Brasil es obligatorio, mientras que el gasto verdaderamente discrecional representa alrededor de 0,3% del producto interno bruto.
“Por eso, un ajuste serio no se consigue cerrando ministerios o recortando gastos administrativos”, sostuvo. En cambio, consideró que una consolidación fiscal de mayor alcance requeriría discutir cuestiones estructurales como la indexación de beneficios, el gasto previsional, el salario mínimo, los pisos constitucionales, las exenciones tributarias y la eficiencia del gasto público.
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El problema, agregó, excede la capacidad de decisión unilateral del Poder Ejecutivo. “El próximo presidente recibirá un problema que es bastante más estructural y que además necesita al Congreso para resolverlo”, resumió.













