Bloomberg Línea — Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), aseguró que Colombia cuenta con experiencia y capacidades acumuladas para enfrentar los retos del sector energético, aunque advirtió que existen factores que serán determinantes si se materializa un nuevo fenómeno de El Niño.
Ortega explicó que todavía no existe certeza sobre la ocurrencia del fenómeno climático. “Hay un reto grande, si el Niño se llega a materializar, y al día de hoy no sabemos. La probabilidad sigue 50-50, más a finales de julio. Ahorita los embalses no están en el nivel que se requiere, entonces necesitamos embalsar más”.
Según el ejecutivo, el costo y la disponibilidad del gas serán determinantes en ese escenario. “Si no logramos un acuerdo en que se pueda despachar gas a un precio razonable pronto, vamos a terminar, probablemente, en una situación muy incómoda”, dijo.
Pero, a la vez, expuso que, si se logra un acuerdo y se logra obtener gas a un precio razonable, “el tema es totalmente manejable porque el gas va a ser la variable determinante”.
El presidente de GEB aseguró que actualmente el gas natural registra precios elevados y planteó una discusión sobre la evolución de ese mercado en Colombia.
“El gas está muy caro. ¿Por qué el gas en Colombia, cuando estaba regulado y el país tenía abastecimiento, era 1,7 dólares por millón de BTU? Liberaste en el año 2013 y tienes un gran jugador que es el mismo Estado, es Ecopetrol. No es una empresa privada”, señaló.
Según Ortega, “el precio subió a 5 dólares y fue muy estable entre 4 y 5 dólares, máximo 6, y en los últimos años la se han elevado a 12 dólares”. Añadió que existe una discusión sobre las razones de esos costos y afirmó que “hoy en día, para las plantas de generación termoeléctrica, se necesita gas importado, y hay unas distancias muy largas, y los costos de transporte por distancia se vuelven excesivos”.
En ese sentido, explicó que el Grupo Energía Bogotá ha solicitado cambios regulatorios relacionados con el transporte del combustible. “Le hemos pedido al Gobierno que saque un mecanismo de estampilla. No tiene sentido que el gas en Cali sea muchísimo más costoso que el gas en el Caribe”.
Ortega indicó que la decisión depende de la autoridad regulatoria. “Son decisiones de la entidad regulatoria, llevan cinco años sin sacar la tarifa. Estamos esperanzados en que lo saquen pronto. Una tarifa estampillada en transporte ayudaría mucho, y nosotros estamos dispuestos a dar descuentos para que el gas llegue a un precio razonable”.
Ortega también se refirió a las discusiones sobre el manejo de los embalses y rechazó la idea de que las hidroeléctricas almacenen agua para elevar los precios de la energía.
“Se cree que las hidroeléctricas se embalsan para subir el precio, y eso no es cierto ni afortunado, porque es un desconocimiento de cómo opera el mercado”, afirmó.
Según Ortega, varias compañías están reservando agua para garantizar el abastecimiento futuro. “Muchas estamos guardando agua que podríamos utilizar hoy, se guarda para generar a nuestros clientes en los contratos de largo plazo”.
Asimismo, sostuvo que una parte importante del mercado energético opera mediante contratos de largo plazo. “La gente no entiende que la bolsa te cubre el 10, el 15, máximo el 20 por ciento del mercado. Ya están contratos de largo plazo, que uno tiene que honrar a precios muy distintos a los de bolsa”.
En ese contexto, aseguró que la compañía asumió costos significativos para cumplir con sus compromisos contractuales. “Nosotros perdimos 300 millones de euros en ese proceso en el 2024, porque nos tocó salir a comprar energía carísima para honrar contratos”.
Sobre la situación actual, afirmó que “ahorita se está comprando energía cara para honrar contratos, para guardar el agua, porque la responsabilidad es que podamos abastecer el mercado”.
Ortega también vinculó los altos costos del gas a factores internacionales y a la planeación de largo plazo. “El problema es que el gas está carísimo, en parte por la guerra y en parte porque no hemos hecho la tarea de tener contratos de mediano y largo plazo”.
Finalmente, sostuvo que Colombia enfrentará varios años de dependencia de las importaciones. “Colombia sigue con la narrativa de que hay una solución mágica, que mañana va a haber gas. Y no es cierto. Colombia necesita un puente de un valle de la muerte que va a durar por lo menos ocho años, en que vamos a intentar importar gas”.
Sobre el proyecto Colectora, Ortega señaló que la infraestructura estaría terminada durante agosto y que incluso podría ser inaugurada en julio. “Ya la subestación está en las últimas semanas de montaje, y ya tenemos el 70 y pico por ciento de las torres, y estamos ya empezando a cablear”.
Sin embargo, indicó que aún no han entrado en operación proyectos de generación asociados. “Lo que es desafortunado es que no ha entrado ningún proyecto de generación. Es bueno desde el punto de vista que la generación va a tener cómo conectarse, y Dios quiera que la gente considere volver a invertir en La Guajira”.
El presidente de GEB sostuvo que la compañía logró sacar adelante un proyecto complejo una vez obtuvo las autorizaciones necesarias. “Nosotros demostramos que se puede hacer un proyecto difícil, y lo logramos en los tiempos que dijimos. Nos demoramos 20 semanas desde que tuvimos el licenciamiento social y ambiental”.
También se refirió al avance de los proyectos Sogamoso-Chivor. “Ya tenemos un 80 y pico por ciento listo y arrancamos a construir este mes de mayo. Y debemos estar llegando en julio del próximo año”.
Respecto a la oposición que persiste en algunos tramos del proyecto, afirmó que la empresa defenderá técnicamente sus argumentos. “Vamos a demostrar con todas las investigaciones que tenemos que soportan que las torres de transmisión no destruyen la naturaleza, no destruyen el medio ambiente, no destruyen ni la flora ni la fauna”.
En cuanto a Guatemala, Ortega describió las dificultades para desarrollar proyectos de infraestructura. “Tristemente, las autoridades no reconocen la dificultad de hacer proyectos. Es casi imposible terminar un proyecto”.
Según explicó, existen obstáculos relacionados con permisos y coordinación institucional. “Es muy difícil porque no hay normas donde prevalezca un mandato nacional sobre un mandato local”.
Pese a ello, indicó que la compañía espera culminar sus proyectos en ese país durante el próximo año. “Vamos a terminar ya finalmente, próximo año. Pero en algún momento estamos mirando qué oportunidades se dan, porque es difícil crecer en Guatemala”.
Finalmente, concluyó: “Guatemala es retador. Desafortunadamente, porque es un país maravilloso, con una riqueza inmensa, con un sector privado súpercapaz”.
Las elecciones en Colombia
Ortega también se refirió al entorno político y a la necesidad de mantener un diálogo técnico con los distintos sectores que aspiran a gobernar el país.
Aunque reconoció la incertidumbre del escenario electoral, aseguró que el sector energético colombiano cuenta con fortalezas que deberían ser valoradas por cualquier administración.
“Es muy incierto el panorama político todavía”, afirmó. Sin embargo, agregó que “tenemos un sector que es sólido y que hace las cosas bien”.
En ese sentido, consideró que una de las tareas más importantes es explicar el funcionamiento de la industria a los distintos actores políticos. “La parte clave es comunicar y explicarles a ambos equipos de ambos candidatos que acá tienen que hacer unas tareas que no son muy complejas y que pueden contar que este es un pilar de crecimiento y desarrollo en Colombia con enorme potencial”.
El presidente de GEB destacó además el posicionamiento internacional de las compañías colombianas del sector energético.
“Hay increíblemente buenas empresas en el sector eléctrico colombiano a todo nivel”, señaló. A su juicio, la presencia regional de estas compañías demuestra la capacidad desarrollada en el país.
“Por algo estamos desde Chile hasta Guatemala. Si uno mira inversión importante en América Latina, es este sector energético colombiano”.
Ortega sostuvo que las empresas del sector pueden ser un aliado para cualquier gobierno que busque impulsar el crecimiento económico.
“Estamos convencidos de que somos el mejor aliado de cualquier gobierno y que, si se preocupa por entender el detalle de cómo opera el sector, va a ver que es un sector con muchas cosas virtuosas que, como todo, se le pueden hacer ajustes”.
Asimismo, defendió la institucionalidad del mercado energético y pidió que las discusiones regulatorias se basen en un mayor conocimiento técnico.
“Todo mercado requiere continuamente un ajuste, y la institucionalidad necesita reconocer eso para tener autoridades que lo entiendan de verdad, no simplemente que presuman que hay mala fe”. Según afirmó, “la verdad, no hay mala fe. Es un sector de gente; casi todas las empresas somos públicas”.
El directivo también cuestionó algunos planteamientos sobre una eventual mayor participación estatal en la industria y argumentó que las rentabilidades del sector son moderadas. “Las tasas de retorno nuestras son muy razonables, son menos que la deuda pública, esa es la gran ironía”, dijo.
Según Ortega, los debates sobre propiedad y financiamiento de las empresas energéticas deberían considerar los costos de endeudamiento y las condiciones financieras del Estado.
“Hablan de estatizar un sector cuando el endeudamiento del sector público es 15%”, dijo Ortega y manifestó que “necesitan más rentas para poder pagar los intereses de una deuda que tendrían que utilizar para financiarse que lo que es el rendimiento del capital de estas empresas”.
En esa línea, aseguró que muchas de estas discusiones pasan por alto aspectos básicos de las finanzas corporativas. “Las matemáticas nunca las han hecho. Las matemáticas financieras, creo que son uno de los grandes retos de los debates políticos hoy en día”.
Finalmente, destacó las condiciones de financiamiento que, según dijo, ha logrado el Grupo Energía Bogotá gracias a su gestión financiera. “Nosotros logramos deuda al 5,6% en dólares por el manejo serio, diversificado y riguroso”.
A su juicio, la comprensión de estos temas sigue siendo una tarea pendiente en la región. “El alfabetismo financiero en América Latina sigue siendo un reto importante”.













