Bloomberg Línea — La producción de café colombiano se enfrenta a una coyuntura difícil auspiciada por fenómenos climáticos y la apreciación del peso colombiano, que ha impactado los ingresos de los cafeteros en moneda local.
“Más de COP$600.000 por carga ha dejado de percibir el cafetero solo por el impacto de la revaluación del peso colombiano (COP)”, dijo en entrevista con Bloomberg Línea, Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros.
La causa central es clara, según el dirigente: el endeudamiento excesivo del Gobierno con la banca internacional, que atrae dólares al país, aprecia el peso y reduce en pesos el valor de cada kilo exportado. “El cafetero vende en dólares, pero vive en pesos”, especificó.
Bahamón no duda en señalar esa subida del peso (COP) frente a la moneda estadounidense como la variable que más ha golpeado al cafetero colombiano recientemente.
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El precio que recibe el productor depende de tres factores, explicó: la bolsa de Nueva York, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) y la prima de origen Colombia. Las dos primeras han tenido comportamientos relativamente estables o favorables; la tercera, sin embargo, ha caído con fuerza.
Con todo, hay un aspecto del sistema cafetero colombiano que Bahamón resalta como una ventaja frente al resto del mundo: el precio es diario. Si mañana el dólar sube, al día siguiente el cafetero ya puede percibir un mejor ingreso, por ejemplo.
La garantía de compra de la Federación es el mecanismo que hace posible esa sensibilidad, especificó, al tiempo que estimó una producción anua de 12,1 millones de sacos de 60kg en 2026, un descenso desde los 13,7 millones del 2025.
En 2026 la producción de café colombiano se ha mantenido a la baja por un fenómeno climático. “Yo soy cafetero y los cafeteros sabemos perfectamente que los cultivos nuestros son bianuales”, resumió.
Cosecha retrasada por las lluvias
Desde enero, Colombia ha enfrentado precipitaciones inusuales que rompieron el ciclo natural de sequía que normalmente estresa a la planta de café y la prepara para florecer.
“Las precipitaciones han sido récord, incluso en enero y febrero, que normalmente son tiempos de sequía”, dijo Bahamón. Sin ese estrés hídrico, la florescencia no apareció como se esperaba, y la cosecha se retrasó.
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Los primeros cuatro meses del año acumularon una cifra muy inferior a la del mismo período de 2024, aunque abril comenzó a mostrar señales de recuperación.
De cara al segundo semestre, el sector mira con atención la llegada del Fenómeno de El Niño. Bahamón no lo ve necesariamente como una amenaza, al menos no si su duración es moderada.
La historia reciente respalda esa lectura, expresó. En los últimos 20 años, los períodos de sequía causados por El Niño han sido seguidos, casi sin excepción, por cosechas récord.
La lógica es la misma: el estrés hídrico que la lluvia excesiva impidió este año podría llegar por la vía contraria. “Si el Fenómeno de El Niño es como normalmente ha ocurrido en los últimos veinte años, el siguiente año va a ser muy bueno”.
Como medida preventiva, la Federación ya destinó COP$42.000 millones para fertilización, con el propósito de fortalecer las plantas y reducir el impacto potencial de una sequía prolongada.
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Bahamón también advirtió sobre la broca, el insecto que suele proliferar con el calor de El Niño, y anticipó un refuerzo en las prácticas agrícolas para proteger a los cultivadores.
El llamado al Gobierno: seguridad y responsabilidad fiscal
Para Bahamón, el Gobierno debe entender que el endeudamiento externo excesivo tiene consecuencias directas sobre los exportadores. “Hemos llamado a la responsabilidad y la cordura a quienes administran lo público”.
Una carga de café ronda hoy los COP$2 millones, una cifra que refleja cuánto se ha perdido frente a lo que debería ser.
Sobre la inseguridad que vive el país y, específicamente sobre la extorsiones a cafeteros en el Cauca, el Valle del Cauca y el Huila, el gerente de la Federación enfatizó que “la paz total es un fracaso total. Y hoy hemos entregado el territorio a las bandas criminales”.
En ese sentido, agregó que el argumento no es solo de seguridad ciudadana sino un asunto generacional. “¿Cómo pedirle a un joven que se quede en el campo, que aprenda a cultivar café, que construya su futuro en una finca, si lo que lo espera es una boleta de extorsión?“.
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Las oportunidades para el café
El consumo mundial de café pasó de 105 millones de sacos en 2005 a 177 millones hoy, y sigue creciendo, expresó Bahamón. En Colombia, el mercado interno también se mueve: crece cerca del 4% en volumen, pero más del 25% en valor, impulsado por los cafés de especialidad y los nuevos perfiles sensoriales que están conquistando al consumidor local, explicó el dirigente gremial.
En el plano internacional, la Federación exporta a más de 108 países. Estados Unidos sigue siendo el principal destino, con el 40% de las ventas externas. China es la apuesta de largo plazo: así como Japón tardó décadas en convertirse en un mercado cafetero, Bahamón confía en que el gigante asiático hará el mismo recorrido.
“El café de Colombia tiene más futuro que pasado”, concluyó el ejecutivo.













