Bloomberg Línea — Para ANIF, la tasa de interés del Banco de la República podría superar fácilmente el 13% al cierre de 2026 si el Fenómeno de El Niño presiona la inflación.
“No descartamos que en una configuración del Fenómeno de El Niño tengamos más inflación. Eso obligaría al Banco de la República a llevar la tasa a niveles superiores de 12,75%, incluso 13%”, dijo a Bloomberg Línea José Ignacio López, presidente del centro de pensamiento económico.
Según los cálculo de la firma, el fenómeno climático podría añadir 70 puntos básicos a la inflación, lo que llevaría el IPC a bordear el 6,9% a finales de 2026.
Una inflación cercana al 7% reactivaría el debate sobre el incremento del salario mínimo a inicios de año, con “segundas rondas que pueden traer una presión más permanente de 50, 60 puntos básicos” en eventuales subidas, explicó López. Lo que obligaría al Emisor a recalibrar su política monetaria al alza.
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Las tasas elevadas no son una decisión de política monetaria aislada, insistió el economista: hay una causa fiscal detrás. “Al tener un desbalance fiscal enorme, pues [el Gobierno] necesita recursos para financiar ese déficit, y, al demandar recursos, desplaza la disponibilidad de recursos para el sector privado” a menores tasas.
El presidente de ANIF expresó que hoy el endeudamiento del gobierno en TES en el mercado local supera en COP$125 billones la suma de todo el crédito de los colombianos, en todas sus modalidades.
“Eso en la literatura económica se le conoce como el crowding out, que es alguien llega y ocupa todo el cuarto”, especificó.
La economía que recibirá el nuevo gobierno
López indicó que el programa de Iván Cepeda, candidato presidencial de la izquierda, apuesta por un mayor protagonismo estatal en salud, infraestructura y educación, con escepticismo hacia las concesiones privadas. Y que el de De la Espriella, abogado de derecha, insiste en que el sector privado debe tener mayor preponderancia.
Esa diferencia de visiones tiene implicaciones directas para la inversión, que en Colombia se encuentra en mínimos históricos: 16% del PIB. López diagnosticó una “tormenta perfecta” en ese indicador: incertidumbre jurídica, agravada por la discusión sobre una Constituyente con potenciales cambios a las reglas de juego, la inseguridad física en zonas rurales y un costo del capital que ahoga los proyectos privados.
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Sobre las críticas del gobierno Petro al Banco de la República, el presidente de ANIF manifestó que una cosa es argumentar o disentir con criterios distintos y que otra muy distinta es poner en tela de juicio los criterios, las motivaciones, e incluso la misma institucionalidad del Emisor.
“Lo que hace el banco central colombiano no es pensando en el aquí y ahora, sino en Colombia de acá a un año, dos años, cinco años”, resaltó.
Un principio que, dijo, ha permitido que Colombia y otros países de la región mantengan niveles de inflación razonables. “Socavar esa independencia va en contra de los intereses de todos los colombianos”.
Los retos del nuevo ministro de Hacienda
El panorama que recibirá el nuevo gobierno en materia fiscal es exigente. ANIF estima que se necesita un ajuste de al menos tres puntos del PIB, más de COP$50 billones, y que ese esfuerzo deberá ser plurianual. El problema estructural, aclaró, no nació con Petro, aunque algunas decisiones lo agravaron.
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“Hay una parte de la sociedad que lo que quiere es tener más bienes públicos, y otra parte que está diciendo, yo lo que necesito son menos impuestos. Pero la suma de esas dos demandas son deficitarias en términos fiscales”, explicó.
Por lo que la receta de ANIF se basa principalmente en recortes de gasto, funcionamiento, proyectos de inversión improductivos, aunque reconoce que tampoco eso alcanza. En materia tributaria, López advirtió que si se confunde a los ricos con las empresas y la generación de riqueza, el resultado puede ser más recaudo en el corto plazo pero menos crecimiento, menos inversión y, en últimas, un hueco fiscal más grande.
Ante ese panorama, el presidente del centro de pensamiento económico cree que las calificadoras de riesgo darán un compás de espera al nuevo gobierno, pero que si no aparece un plan de ajuste creíble, la probabilidad de una rebaja soberana podría materializarse en 2027.













