Bloomberg Línea — Durante abril, la producción de café colombiano mostró una señal de mejora tras el inicio de la cosecha del primer semestre.
“Este comportamiento confirma que la cosecha empieza a moverse, aunque con retrasos derivados de las lluvias, especialmente en los departamentos del sur del país, donde la maduración del fruto se ha visto afectada”, dijo Germán Bahamón, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
A lo que agregó que esperan que durante la segunda quincena de mayo comience a reflejarse con mayor claridad la salida de la cosecha.
En abril se produjeron 697.000 sacos, una cifra prácticamente igual a la de abril de 2025, cuando se registraron 703.000 sacos, con una variación de -1%.
En el acumulado de los últimos 12 meses, entre mayo de 2025 y abril de 2026, la producción llegó a 12,4 millones de sacos, frente a 14,9 millones del periodo anterior, lo que refleja una reducción de 17%.
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En el año cafetero, comprendido entre el primero de octubre y el 30 de septiembre, la producción suma 6,9 millones de sacos, frente a 9,3 millones del ciclo anterior, con una caída de 26%.
Las exportaciones también reflejan el menor volumen de producción disponible. En el cuarto mes de 2026 se exportaron 682.000 sacos, frente a 802.000 en abril de 2025, una disminución de 15%.
En los últimos 12 meses, las exportaciones alcanzaron 11,9 millones de sacos, con un descenso de 7% frente al periodo anterior.
A pesar del contexto, Bahamón señaló que la Federación mantiene una participación sólida en las exportaciones: en los últimos 12 meses exportó 2,5 millones de sacos, creciendo 5% frente al mismo periodo anterior, alcanzando un 21,1% de participación.
Las importaciones estimadas de los últimos 12 meses fueron de 1,35 millones de sacos, y el consumo interno se ubicó en 2,3 millones de sacos.
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“Seguiremos monitoreando con rigor técnico la evolución de la cosecha, siempre con el objetivo de proteger el ingreso del caficultor y mantener la solidez del café colombiano en los mercados internacionales”, añadió Bahamón.
Temor ante Fenómeno de El Niño
El Centro de Predicción Climática de EE.UU. señaló que es probable que un fenómeno de El Niño se desarrolle antes del primero de agosto y persista hasta fin de año.
Este fenómeno suele elevar las temperaturas globales y alterar los patrones de lluvia, lo que a menudo genera condiciones más cálidas y secas en Colombia y los Andes.
Esto representa un riesgo para el sistema eléctrico del país, que depende de la hidroelectricidad para cerca de dos tercios de su capacidad de generación.
Al respecto, Bahamón explicó que Colombia lleva años sin actualizar su matriz energética con la profundidad que el país requiere. “Hoy, mientras aumentan las advertencias sobre un posible “súper Niño”, enfrentamos una realidad preocupante".
Lo anterior, haciendo referencia a que en Colombia no hay nuevas hidroeléctricas, a que el gas es insuficiente y ya se está importando caro, y a la infraestructura de generación, que no crece al ritmo de la demanda.
Con este panorama, Bahamón plantea dos escenarios: que en el mejor de los casos aumente el costo de la energía; y que en el peor, el país enfrente un riesgo real de racionamiento o apagón.
“Esto tiene consecuencias directas para Colombia. Para la caficultura colombiana sería una presión adicional sobre una estructura ya tensionada: tasas de interés altas, fertilizantes costosos, un predial desbordado, inseguridad campante y productividades bajas“, enfatizó el empresario.
A lo que añadió que si hay un apagón en Colombia, “nos costará a todos. Pero al caficultor le costará más”.













