Los retos de Bre-B tras mover COP$262 billones en su primer año de operación

Para el banco central colombiano, el desafío ahora es profundizar la interoperabilidad, fortalecer la resiliencia operativa, impulsar la escalabilidad y los nuevos casos de uso.

Bre-B

Bogotá — Bre-B, el sistema de pagos inmediatos interoperable del Banco de la República, llegó a su primer aniversario con cifras de adopción masiva: más de 1.700 millones de transacciones por un valor superior a COP$262 billones, más de 36 millones de usuarios y 245 entidades conectadas.

Sin embargo, el propio banco central colombiano advierte que el balance positivo marca apenas el comienzo de una etapa más exigente, en la que el sistema deberá ganar profundidad, resiliencia y nuevos usos.

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“Este primer aniversario es un hito que nos llena de orgullo, porque en apenas un año Bre-B pasó de ser una nueva forma de hacer pagos a convertirse en parte de la cotidianidad de millones de colombianos”, dijo Leonardo Villar, gerente del banco central colombiano.

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A lo que agregó que hoy se ve cómo cada vez más personas encuentran en Bre-B una alternativa fácil, rápida y segura para enviar y recibir dinero, y cómo los pagos inmediatos están transformando la manera en que se mueve la plata en Colombia.

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La hoja de ruta del Emisor

La directora del Departamento de Sistemas de Pago del Banco de la República, Ana María Prieto, resumió la agenda en cuatro frentes. “El desafío ahora es profundizar la interoperabilidad, fortalecer la resiliencia operativa, impulsar la escalabilidad y los nuevos casos de uso, y seguir creando condiciones para que la innovación ocurra sobre estándares comunes que beneficien a los usuarios”.

Cada uno de esos frentes apunta a un problema distinto. La interoperabilidad, que permite enviar dinero entre bancos, billeteras y cooperativas sin importar dónde tenga la cuenta cada persona, fue la base del éxito inicial, pero el BanRep considera que aún puede ampliarse.

La resiliencia operativa, por su parte, gana peso a medida que más personas y comercios dependen del sistema para sus pagos diarios: una falla tendría hoy un impacto mucho mayor que hace un año.

Uno de los retos que dejan ver las propias cifras es convertir los registros en uso efectivo. En octubre el sistema superó los 116 millones de llaves registradas, los identificadores, como el celular o la cédula, que reemplazan el número de cuenta, pero solo 45 millones se han utilizado para recibir al menos un pago. Es decir, cerca de seis de cada diez llaves inscritas todavía no han tenido movimiento.

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El perfil de las transacciones también muestra el terreno ganado y el que falta. El 62% de las operaciones es inferior a COP$50.000, lo que según el Banco confirma que Bre-B se ha incorporado a los pagos cotidianos entre personas y en pequeños comercios. El siguiente paso es llevar el sistema a otros segmentos, como los pagos empresariales de mayor valor.

Nuevas reglas para nuevos usos

El Banco de la República publicó para comentarios una propuesta regulatoria orientada a habilitar nuevos casos de uso, incorporar servicios superpuestos y de valor agregado y facilitar la innovación, sin sacrificar la experiencia interoperable para los usuarios.

La propuesta también precisa que se podrá innovar en pagos inmediatos en segmentos aún no regulados, por ejemplo, en pagos empresariales que superen el monto máximo permitido hoy en Bre-B, fijado en 1.000 UVB.

Ese límite ha concentrado el sistema en operaciones de personas y pequeños negocios, y su tratamiento será clave para que las empresas adopten los pagos inmediatos en transacciones más grandes.

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El reto de escalar parte de una base amplia. Antes de Bre-B, cerca de 25 entidades participaban en esquemas de pagos inmediatos; hoy son 245, entre ellas más de 172 cooperativas y seis sistemas de pago. Según el Emisor, esa ampliación ha llevado servicios de pago modernos a millones de colombianos, incluidos usuarios de zonas rurales y ciudades intermedias.

El Banco atribuye la rápida adopción a decisiones de diseño que privilegiaron la interoperabilidad, el aprovechamiento de capacidades existentes en la industria y una experiencia simple y homogénea. El proyecto comenzó a gestarse hace más de seis años y tomó forma definitiva desde 2022, cuando el banco central colombiano lideró, junto con la industria financiera y de pagos, la construcción de estándares y reglas comunes.

Ese modelo de construcción colectiva le valió en 2026 dos reconocimientos internacionales: un Central Banking Award en la categoría Payments and Market Infrastructure Development – Retail y un Silver Stevie en los International Business Awards.

Para el BanRep, el resultado más importante del primer año es que Colombia cuenta ahora con una infraestructura interoperable sólida. El desafío del segundo será aprovecharla para acelerar la modernización de los pagos en beneficio de ciudadanos, empresas, comercios y entidades públicas.

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