Bloomberg Línea — El fenómeno de El Niño, que amenaza con intensificarse en la recta final de 2026, impactaría especialmente los precios en tres países de Latinoamérica y el Caribe, de acuerdo con un informe publicado por el Banco Mundial el 6 de octubre.
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El reporte plantea que el entorno económico de la región es complejo debido a las presiones inflacionarias asociadas con la volatilidad de los precios de la energía, la moderación de la demanda externa y la incertidumbre en torno a las políticas comerciales.
A ello se suma El Niño, cuyo impacto podría extenderse hasta el primer trimestre de 2027.
“El Niño plantea riesgos adicionales a la baja, ya que las sequías en algunas partes de la región y las inundaciones en otras podrían afectar la producción y aumentar las presiones sobre los precios, con Ecuador, Paraguay y Argentina potencialmente enfrentando los mayores impactos”, dice al Banco Mundial.
El multilateral señala que los riesgos vinculados con El Niño son asimétricos. Mientras algunas economías pueden beneficiarse temporalmente de los precios más altos de determinadas materias primas, otras, en particular las que dependen de una agricultura sensible al clima, enfrentan presiones directas sobre el crecimiento.
Además, más allá del sector primario, “las consecuencias económicas dependen en gran medida de la forma en que estos fenómenos climáticos extremos se transmiten a través de las redes e infraestructuras energéticas nacionales”, agrega.
El sector energético, entre los más vulnerables en Latinoamérica
El sector energético es uno de los más vulnerables en Latinoamérica debido a su dependencia de la energía hidroeléctrica, que representa casi 50% de la generación, aunque en países como Colombia y Ecuador esa proporción asciende a 70%.
“Los episodios históricos, como los graves eventos de 1997-98 y 2015-16, indican que los déficits hidrológicos locales pueden reducir significativamente la producción hidroeléctrica, lo que obligaría a los sistemas eléctricos a sustituir rápidamente la energía limpia faltante con la costosa generación térmica dependiente de combustibles fósiles importados”, analiza el Banco Mundial.
Ecuador, por ejemplo, padeció apagones de hasta 12 horas diarias entre septiembre y octubre de 2024 debido a las sequías que redujeron los niveles de agua en las centrales hidroeléctricas. Colombia, por su parte, tuvo que suspender temporalmente las ventas de energía a Ecuador, priorizando su capacidad para atender la demanda interna.
Pero este año el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, ha descartado que la historia se repita y ha asegurado que el país tiene cómo garantizar el suministro de energía en todo el territorio nacional.
En las subregiones de Latinoamérica donde no se prevén sequías, sino mayores precipitaciones, la matriz energética también podría verse afectada.
“Los intensos aluviones con frecuencia interrumpen las redes de transmisión, dañan la infraestructura crítica de distribución y provocan descargas de emergencia en los vertederos que inundan tierras productivas”, indica el Banco Mundial.
En ese contexto, tanto las sequías como las inundaciones pueden generar disrupciones en la energía y la infraestructura, intensificando las presiones fiscales a través de los subsidios y los costos públicos de rehabilitación. A la vez, estos fenómenos pueden ejercer presión sobre las cuentas externas y la inflación.
El calor por El Niño provocaría miles de muertes en Latinoamérica
El fenómeno de El Niño podría causar 451.000 muertes en el mundo, y Brasil sería uno de los cinco países más afectados, de acuerdo con un estudio reciente publicado por el Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago.
Solamente entre septiembre y febrero, se proyectan 239.000 muertes en el mundo.
“Con los pronósticos actuales que sugieren que El Niño se mantendrá vigente hasta la primavera de 2027, esperamos que todas estas cifras aumenten aún más, particularmente a medida que los impactos, como las temperaturas superiores al promedio y las muertes relacionadas con el calor, persistan hasta junio y julio”, dice el informe.
Las regiones más expuestas a un aumento de las muertes relacionadas con el calor en los próximos seis meses son las del sur global. Una, particularmente, está en mayor riesgo: el Sahel.
El Sahel —del que hacen parte Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Chad y Camerún— aportaría 66.800 muertes entre septiembre y febrero, de las cuales la mitad se registrarían en Nigeria.
Dos de las principales economías emergentes, India, con 15.800 fallecimientos estimados, y Brasil, con 13.300, también padecerían los efectos del calor extremo.
Además de Brasil, otros seis países latinoamericanos figuran entre los 50 primeros del informe:
- Venezuela (puesto 26 en el listado global): 2.300 muertes.
- Colombia (27): 2.200.
- Ecuador (32): 1.700.
- Perú (34): 1.500.
- México (42): 990.
- Cuba (47): 820.
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