Bloomberg — El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la reciente subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. se ajustaba a las tendencias mundiales y no era motivo de preocupación, a pesar de que la inquietud por las persistentes presiones sobre los precios haya llevado a algunos tipos de referencia a sus niveles más altos en más de dos décadas.
“Me preocuparía si estuviéramos ante algún tipo de subida atípica”, declaró Bessent durante una entrevista con Axios publicada el sábado. “No estamos viendo que la gente venda bonos del Tesoro para comprar bonos alemanes o japoneses”.
“No puedo controlar el mercado de bonos. Lo que sí puedo hacer es conseguir que la gente se lo piense dos veces”, señaló.
Bessent también elogió la intervención financiera de EE. UU. para rescatar a Argentina y dejó la puerta abierta a rescates similares en el futuro.
“Diría que la estabilización de Argentina ha propiciado un cambio radical en América Latina, algo generacional o quizá sin precedentes en la historia: nunca antes habíamos tenido a tantos países latinoamericanos aliados con EE. UU.”, señaló. “¿Podríamos volver a hacerlo? Por supuesto”.
El año pasado, la Administración Trump compró pesos y proporcionó al Gobierno de Javier Milei —un aliado de Trump— una línea de swap de US$20.000 millones, lo que ayudó a Argentina a defender su moneda y a evitar una crisis económica en toda regla.
Estados Unidos también ha ayudado a Japón a apuntalar su moneda, lo que incluyó la primera intervención coordinada de compra de yenes entre ambos países desde 1998.
Aunque los datos de empleo de EE. UU. del viernes, que resultaron moderados, supusieron un cierto alivio, los bonos del Tesoro han sufrido una caída que se prolonga desde hace meses y que esta semana llevó brevemente al tipo de referencia a 10 años a su nivel más alto desde 2002.
Los elevados precios del combustible, consecuencia de una guerra prolongada con Irán, las preocupaciones sobre la salud fiscal de EE. UU. y el aumento del gasto en inteligencia artificial se han combinado para impulsar al alza los costes de financiación.
El costo de la vida ha sido una cuestión clave para los votantes, que están sufriendo las consecuencias de los precios récord del gasóleo y de unos tipos hipotecarios que ahora se sitúan muy por encima del 7%. Esto está ejerciendo una enorme presión sobre el presidente Donald Trump y el Partido Republicano, que se enfrentan al riesgo cada vez mayor de sufrir una derrota en las elecciones de mitad de legislatura de noviembre, lo que situaría a los demócratas al frente de ambas cámaras del Congreso.
Bessent argumentó que las repercusiones de la guerra con Irán están ocultando la fortaleza económica subyacente de EE. UU., señalando un gasto de consumo “sólido” y un crecimiento del salario medio en línea con la inflación general.
El secretario también desestimó las preocupaciones sobre una burbuja impulsada por la inteligencia artificial, argumentando que actores clave como Microsoft Corp., Google (de Alphabet Inc.) y Meta Platforms Inc. están invirtiendo un capital sustancial y generando un crecimiento significativo de los ingresos para empresas como Anthropic y OpenAI.
“Superaremos este conflicto con Irán; creo que el suministro de petróleo mejorará”, afirmó, refiriéndose a un conflicto que ya lleva ocho meses. “La crisis energética se disipará”.
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