Bloomberg — La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha afirmado que está abordando las preocupaciones de la Administración Trump sobre el creciente déficit comercial de Estados Unidos con su vecino del sur, a fin de firmar un acuerdo bilateral, principalmente, mediante la compra de más productos estadounidenses.
Sheinbaum declaró el martes ante la prensa que su Gobierno está trabajando para aumentar las importaciones procedentes de EE.UU. con el fin de lograr un comercio más equilibrado, tras su última conversación con Donald Trump el mes pasado.
Ver más: Sheinbaum se interesa en reunión con Xi mientras trabaja con Trump para reducir déficit comercial
En aquel momento, sugirió que las cuestiones clave para un acuerdo comercial con EE.UU. estaban en su mayor parte resueltas, pero Trump le indicó que México no había hecho lo suficiente para corregir el desequilibrio.
“Estamos tomando muchas medidas para ayudar a reducir el déficit; sobre todo, comprando productos de Estados Unidos y dejando de comprar a otros países, lo que nos permitirá reducir el déficit”, afirmó Sheinbaum durante su rueda de prensa diaria.
“El presidente Trump sabe que somos el país que más compra a Estados Unidos y que esas compras han aumentado. Pero ahí es donde dejamos las cosas una vez más, y acordamos seguir trabajando y reunirnos de nuevo”, añadió.
Ver más: Estados Unidos quiere que México frene a los países asiáticos que se aprovechan del T-MEC
El superávit comercial de México con Estados Unidos en materia de bienes ha aumentado considerablemente en los últimos años. En lo que va de año, hasta agosto, ha crecido un 51% en comparación con el mismo periodo del año pasado, hasta superar los US$280.000 millones, según datos del banco central.
Este desequilibrio ha resultado ser un problema espinoso para Sheinbaum, quien también busca promover la autosuficiencia mediante una mayor producción nacional, incluso en sectores en los que los flujos actuales de importación procedentes de EE.UU. son elevados, como la gasolina y los cereales.
Trump ha acusado a menudo a los países que venden más bienes a EE.UU. de los que compran de incurrir en prácticas desleales.













