Bloomberg Línea — El tipo de cambio en Perú podría enfrentar presiones alcistas y mayor volatilidad en abril, en medio de la fortaleza global del dólar por la escalada del conflicto en Medio Oriente y la creciente incertidumbre política local de cara a las elecciones.
De cara a abril, el tipo de cambio en Perú podría enfrentar presiones alcistas por dos factores clave: la volatilidad derivada del conflicto en Medio Oriente y las presiones internas por las elecciones generales.
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“El primero es el frente internacional: la escalada del conflicto en Medio Oriente está elevando el precio del petróleo y aumentando la incertidumbre global, lo que suele fortalecer al dólar como activo refugio y generar presión sobre las monedas emergentes”, dijo a Bloomberg Línea José Antonio Duarte, CEO de la fintech empresarial de cambio de dólares Firbid.
Daniel Velandia, director de Investigación y economista jefe de Credicorp Capital (BAP), explica que el conflicto incide directamente sobre el sol peruano debido a que Perú es un importador neto de petróleo.

Este factor, explicó, ha contribuido a la depreciación de la moneda en lo corrido del año, especialmente en las últimas semanas.
“Dependiendo de cómo vaya avanzando el conflicto, veremos si la tendencia alcista del dólar se mantiene o no en las próximas semanas”, manifestó Velandia a Bloomberg Línea.
El segundo factor es el frente político local, dado que a medida que se acercan las elecciones presidenciales el mercado empieza a incorporar el riesgo.
Jimmy Astocóndor, economista de Pacífico Business School en Perú, señaló que la incertidumbre se deriva del hecho de que, a diferencia de otros procesos, existe una gran cantidad de candidatos, lo que genera mayor volatilidad y dispersión del voto.
Indicó que, si bien se espera la elección de un presidente con una orientación hacia el crecimiento económico, la fragmentación política dificulta ese escenario.
En este contexto, el tipo de cambio tendería a mostrar un comportamiento “mucho más volátil”. Según explicó, la evolución del dólar dependerá en gran medida de los resultados de la primera vuelta.
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¿Volatilidad electoral?

En opinión de Duarte, si candidatos con propuestas económicas más radicales ganan espacio en las encuestas, podría aumentar la demanda por dólares ante el riesgo de salida de capitales o menor inversión.
“Esto es algo que el mercado peruano ya experimentó durante el proceso electoral de 2021″, dijo. “En ese contexto, es probable que el sol enfrente episodios de mayor volatilidad durante abril”.
En visión de Daniel Velandia, de Credicorp Capital, si los candidatos que pasen a segunda vuelta son percibidos como promercado, como sugieren actualmente algunas encuestas, "el dólar podría presentar una tendencia algo bajista".
En contraste, la posibilidad de que avancen candidatos considerados “menos amigos del mercado” podría reforzar la presión alcista sobre el dólar, particularmente en la segunda mitad del mes.
“Estamos hablando tal vez de dos eventos políticos y geopolíticos que son realmente críticos para lo que viene hacia adelante”, anotó Velandia.
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Proyecciones del dólar en Perú

Velandia señaló que, si en las próximas semanas se observa una mejora en las condiciones externas, el dólar en Perú podría retroceder a niveles cercanos a S/3,40.
En cambio, si persiste la incertidumbre, la tendencia alcista podría mantenerse.
Por ahora, consideró más prudente asumir que el tipo de cambio se mantendrá en torno a los niveles actuales, alrededor de S/3,45 en las próximas semanas, con una intervención activa del Banco Central.
“Más allá de todo esto, creemos que los fundamentos de la economía peruana siguen siendo muy favorables, particularmente debido a los altos términos de intercambio”, consideró Daniel Velandia, de Credicorp Capital.
Pese a la incertidumbre de corto plazo, mantienen una expectativa de que el dólar cierre el año en S/3,25, incluso con sesgo bajista.
La previsión es que el oro y el cobre deberían mantener buenas perspectivas para el sol peruano en lo que resta del año, pero en el corto plazo la conclusión es de una alta volatilidad, dependiendo de los resultados que se observen en los dos eventos políticos mencionados.
En Perú, según un reporte de Citi (C), “un resultado electoral favorable al mercado debería mejorar la gobernabilidad y la confianza de los inversores”.
En lo corrido del año, el sol peruano se ha depreciado un 3,67% frente al dólar, siendo una de las monedas de peor desempeño en la región.
Después del sol, las monedas que más retroceden son el peso chileno (3,72%) y el peso uruguayo (4,21%), según datos de Bloomberg de este lunes (12:37 ET).
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Panorama económico
En su informe sobre el país, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dijo que los términos de intercambio récord impulsaron la economía peruana en 2025, con un crecimiento de 3,4%, “acercando la actividad económica a su potencial”.
Este crecimiento estuvo apoyado por el consumo y una inversión privada que avanzó 10% (su ritmo más fuerte desde 2013, excluyendo el repunte posterior a la pandemia), gracias a los altos precios de los metales y la infraestructura.
Entre tanto, la inflación se mantuvo controlada, el superávit por cuenta corriente mejoró aún más hasta el 3,1% del PIB y el déficit fiscal se redujo al 2,2% del PIB, cumpliendo “el objetivo de la regla fiscal, pero se mantuvo alto en términos estructurales”.
Hacia 2026, prevé una moderación del crecimiento a 2,8%, en un contexto de altos precios de metales que compensan el shock energético.
“Se espera que un mercado laboral sólido y la mejora de los ingresos reales respalden el consumo privado en 2026, a pesar de algunos obstáculos para la demanda interna derivados del período electoral”.
En visión del FMI, es importante que el país implemente “urgentemente” reformas estructurales para aprovechar los favorables términos de intercambio y elevar de forma sostenible el crecimiento potencial. “El proceso de adhesión a la OCDE proporciona una hoja de ruta clara para las reformas que impulsen el clima empresarial, reduzcan la informalidad y reformen la administración pública para aumentar la productividad, las inversiones y la eficiencia del gasto público”.













